Alcoholismo y elecciones

Se estima que en México existen alrededor de 4 millones de personas que tienen graves problemas relacionados con el alcoholismo. Sin embargo, no existen estadísticas precisas que ilustren sobre la magnitud de esta situación entre los indígenas. En este trabajo se brinda una panorámica histórica del consumo de drogas y alcohol en las comunidades indígenas mexicanas. Por otra parte se hace referencia a la poca atención que han dado los 28 presidentes que ha tenido nuestro país a los problemas derivados de la ingestión excesiva de alcohol y a las campañas educativas y preventivas para contrarrestarlo. El artículo termina con sugerencias concretas sobre este problema para los candidatos.

Alcoholismo y Elecciones
El consumo del alcohol y otras drogas
entre los indígenas mexicanos*

Luis Berruecos Villalobos

México se aproxima al siglo XXI con una población actual de cerca de 90 millones de habitantes, de los cuales, alrededor del 16% lo constituyen las llamadas etnias indígenas que hablan 66 lenguas diferentes, lo que hace a nuestro país una nación pluriétnica y multicultural en donde conviven, además, otras minorías que han venido a radicarse en nuestro país, aportando valiosos elementos de sus culturas.

Los indígenas, fundadores de la Nación, son los que paradójica y trágicamente se encuentran, desde hace mucho y a pesar de diversos programas oficiales, en las peores condiciones sociales, económicamente y políticas. Muchos son los problemas que les aquejan, tales como inseguridad en la tenencia de la tierra, falta de apoyo crediticio, agua y fertilizantes, bajos precios de compra para los productos agrícolas, malas condiciones climáticas, marginación y pobreza extremas, insalubridad, falta de acceso a los servicios infraestructurales básicos y a las comunicaciones, en suma, ausencia de programas integrales que resuelvan su existencia, por lo que se ven obligados a emigrar en busca de mejores condiciones de vida, lo que impone altos niveles de movilidad y concentración principalmente en las grandes ciudades mexicanas e, incluso, en el extranjero: hay ya toda una comunidad de mixtecos y zapotecos que viven en Los Ángeles, California, por ejemplo. Uno de los graves problemas de los indígenas se refiere al consumo excesivo de bebidas alcohólicas. Paradójicamente, a pesar de su deplorable situación, los indígenas no recurren, como usualmente lo hacen algunas personas que están en situaciones de desventaja, a la salida fácil del consumo de drogas, excepción hecha del tabaco y el alcohol que por ser drogas legales y estar fuertemente infiltradas en dichas comunidades, gozan de amplia aceptación. Lo anterior obedece por un lado al precio elevado de algunas de ellas, el cual no pueden pagar pero, más que nada, a que en sus culturas no está permitido el uso de sustancias extrañas a la salud más que en el caso del peyote y los hongos, pero únicamente con fines rituales o religiosos y una sola vez al año.

México intoxicado
En México, se estima que alrededor de 4 millones de personas tienen graves problemas relacionados con el alcoholismo: de ellos, un gran porcentaje son jefes de familia. En el último censo, se calcula que existen 5 miembros por familia, en promedio, en nuestro país, lo que implica que alrededor de 20 millones de mexicanos, esto es, un cuarto de la población total, están afectados directa o indirectamente dado que el jefe de familia es el principal proveedor económico con el que se cuenta.

En relación al problema que nos ocupa, desafortunadamente no existen estadísticas concretas y precisas que ilustren acerca de la magnitud de la situación entre los indígenas dado que se ha hecho poca investigación en este tipo de comunidades. Por estudios de campo directos, sin embargo, poseemos cierta información que nos da una panorámica del problema.

Históricamente, sabemos que el indígena no consumía drogas (excepto las rituales y de manera muy aislada) o alcohol de manera exagerada en la época prehispánica dado que estaba reservado a los nobles, sacerdotes, guerreros y mujeres recién paridas; había también severas sanciones contra la intoxicación, que iban incluso hasta la muerte. En la colonia, y desafortunadamente aún hoy día subsiste la costumbre, se empezó a utilizar al alcohol como moneda para el pago de la jornada y con la introducción de alambiques procedentes de países árabes vía España, las bebidas destiladas tuvieron gran auge en la Colonia y hasta nuestros días. Tequila y mezcal, brandis, rones y otros productos destilados, se producen desde entonces, cada vez en mayores cantidades y aparentemente los controles estatales son muy laxos y generosos con los productores.

Las bebidas fermentadas, también han roto todos los récords de producción e incluso se exportan a otros países. Sin embargo, los indígenas también elaboran 86 diversas variedades de bebidas fermentadas no comerciales de uso local.

Soliloquio político sobre el alcohol
Existen innumerables referencias en la historia acerca de los graves problemas que trae consigo el consumo exagerado de alcohol, tanto, que ha sido motivo de preocupación de diversos gobiernos que hasta la fecha, se han visto totalmente incapaces de atender la demanda que general el consumo exagerado. Por ejemplo, en los últimos 78 años, los 28 presidentes que han ocupado el Ejecutivo han mencionado en más de 600 ocasiones la gravedad del asunto y se han inclinado por legislar 918 decretos y otros ordenamientos jurídicos, pero desgraciadamente referidos sólo a los impuestos --lo cual constituye una fuente importante de ingresos para el gobierno federal-- haciendo mención solamente en un 2% a los problemas derivados de la ingestión excesiva y relacionados con la atención de enfermos y las campañas educativas y preventivas para contrarrestarlo, sin llevar a efecto las resoluciones acordadas, lo cual provoca en la población falta de certidumbre y credibilidad respecto a la voluntad oficial por resolver los problemas generados por la demanda.

Se calcula conservadoramente que el 60% de los adultos mexicanos indígenas se intoxica cuando menos una vez a la semana, siendo el patrón de consumo más común en hombres que en mujeres. La producción clandestina de bebidas destiladas de dudosa calidad y fuera de controles sanitarios, es enorme, evadiéndose todo tipo de impuestos y controles sanitarios. El consumo excesivo, cuando se conjuga con miseria, falta de empleo, diversiones, educación y salud, invirtiéndose más del 50% del ingreso familiar semanal en alcohol, tiene efectos desastrosos en el bienestar de la familia. Los delitos de sangre, homicidios y accidentes en donde el alcohol está involucrado, son constantes así como las deudas que los indígenas, contraen por el alcohol. Asimismo, es común que políticos en campaña repartan bebidas alcohólicas para atraer el voto popular.

El alcohol juega un papel importante en la cultura indígena, pues se encuentra presente en todos los ciclos de la vida o ritos de paso de una edad a otra, desde el nacimiento hasta la muerte y en las fiestas patronales y locales, permeando y lubricando todo tipo de relaciones sociales.

En algunas zonas de Chiapas, por ejemplo, se ha calculado un promedio diario de ingesta por adulto de medio litro de aguardiente, mientras que en una investigación directa en la Sierra de Puebla entre los nahuas, encontramos un gasto semanal del 10% del ingreso en aguardiente y 25% en cerveza, siendo el consumo anual aproximado de 24 litros de aguardiente y 237 de cerveza en promedio, lo cual es mucho muy superior a las medias nacionales. Como puede deducirse de lo anterior, estamos ante un gran reto en los años por venir.

Sugerencias para los candidatos
Tres son las tareas urgentes a realizar en este campo:

1. En relación con la investigación, es necesario que se financien más recursos para el estudio de esta problemática, lo cual implica la capacitación especializada de recursos humanos idóneos y mejores salarios para los estudios del asunto que, en la mayoría de los casos, son profesores universitarios interesados en la temática, que perciben vergonzosos salarios.
2. En cuanto al tratamiento y la rehabilitación, el gran reto consiste en preparar programas y modelos de atención acordes a la realidad cultural a la que se dirigen y en los idiomas correspondientes, respetando los valores, tradiciones y costumbres indígenas con la necesaria capacitación de recursos humanos.
3. La prevención, ha resultado ser en todo el mundo el arma más eficaz contra las adicciones.

Al respecto, se necesita diseñar programas específicos para este tipo de poblaciones que promuevan las soluciones autogestivas, la responsabilidad social y la movilización comunitaria. Asimismo, es necesario realizar acciones que tiendan a una mejor y más eficaz coordinación interinstitucional de los organismos directamente involucrados de los sectores económico-comercial, educativo, legal y de salud pero, sobre todo, apoyar de manera sustantiva e importante al Consejo Nacional contra las Adicciones, organismo al que no se le ha dado la importancia y autonomía debida, lo que se traduce en un magro presupuesto que no es acorde a lo que merece la situación, para la atención de este grave problema que cada vez más afecta a los mexicanos.

Nota
* Ponencia presentada en el Foro "Nuevas estrategias para la atención de problemas relacionados con el consumo del alcohol y drogas", organizado por la Subsecretaría de Política Social, Secretaría de Gestión Social del Partido Revolucionario Institucional. Centro Social y Deportivo del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud, Cd. de México; 7 de julio de 1994.
El doctor Luis Berruecos es Antropólogo Social, Profesor Titular del Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana. Además es investigador del CESAAL (Centro de Estudios Sobre Alcohol y Alcoholismo).

 

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