La mota mata la magia de la relación

A la fecha las opiniones vertidas sobre el tema relacionado al consumo de la marihuana son controvertidas, puesto que mientras algunos interesados en el tema sugieren que esta sustancia no genera daño, otros han demostrado sus graves consecuencias. Pese a la polémica, la mayoría de autores han reportado que el uso de marihuana produce un efecto de aislamiento en el individuo, deteriorándose con ello la capacidad para establecer relaciones sociales y de pareja. El presente documento analiza los efectos de la marihuana en la personalidad del usuario y su impacto en la relación de pareja.

La mota mata la magia de la relación

Alejandro Casillas del Moral

"El hombre se distingue de los demás
primates por su capacidad de tomarse a
sí mismo como objeto de su pensamiento"
Carlos M. Menegazzo (1981)

La mota en el diván
A lo largo de mi experiencia clínica en el tratamiento de pacientes adictos, que abarca 7 años, he observado diferencias importantes entre los pacientes adictos a la mariguana y los adictos a otras sustancias.

Pienso que la mariguana es una de las drogas de las que más controversias se desprenden. Las opiniones sobre esta droga son extremistas, hay quienes dicen que no genera daño alguno y otros que han demostrado las fatales consecuencias de su consumo.

En términos generales podría afirmar que la mariguana es la droga mito de nuestra época y eso se desprende del efecto de aislamiento social que provoca en el individuo. El consumidor de mariguana se echa un clavado al interior de sí mismo bajo los efectos de la droga y paulatinamente esta conducta va haciéndose crónica aun cuando su consumo haya sido erradicado.

Nuestra época ha provocado que el hombre, atrapado en el ritmo acelerado de la civilización, se busque a sí mismo a través de sus sentidos y de su espiritualidad. Uno de los mitos de la mariguana, es precisamente, que ayuda a que el individuo se contacte consigo mismo, con su esencia.

Antecedentes
El uso de esta droga estaba restringido, por lo menos en nuestro país, al ejército y a partir de los años sesentas se expande a otros ámbitos sociales. Para muchos de los jóvenes que vivieron esa época el consumo de la mariguana no fue más que un episodio más del momento histórico que vivieron, pero para otros, su consumo persiste hasta la actualidad. Tales individuos son ahora hombres y mujeres cronológicamente maduros pero, con un desfase emocional con respecto a su edad, es como si se hubieran detenido en el tiempo y continuaran siendo adolescentes que vehementemente defienden las bondades de dicha droga, incluso, su actitud con respecto a lo social es desafiante y temeraria, arriesgan su libertad con tal de conseguir la mentada hierba. En el plano personal se muestran pasivos con respecto a su problemática, no llevan a cabo las acciones pertinentes para su resolución, su actitud es aparentemente reflexiva aunque de sus reflexiones no se desprendan acciones.

Pero el consumo de mariguana no está restringido únicamente a las personas que vivieron su adolescencia durante la década de los sesenta, los adolescentes cronológicos actuales también la consumen y creo que la mayor motivación para ello es la necesidad de detener, aunque sea por unas horas el acelerado ritmo de vida en el que el hombre actual está inmerso.

Mamá maría vs. mariguana
Es habitual que al consultorio lleguen madres de familia angustiadas por el consumo de mariguana de sus hijos. Cuando se refieren a éstos, lo hacen como si se tratara de niños con rasgos autistas y no de jóvenes con problemas de personalidad. En el caso de que el adolescente acceda a asistir a sesión, su actitud muestra apatía e indiferencia hacia la angustia de su madre. Esto a su vez, genera más angustia y rabia en ella, y por lo tanto, mayor indiferencia en su hijo adicto a la mariguana.

La mota como abono del conflicto mental
La personalidad humana está constituida por diferentes rasgos, desde los depresivos hasta los maniacos, desde los esquizoides hasta los histéricos. La combinación y el manejo de los rasgos dan por resultado el tipo de personalidad que posee el individuo. La mariguana se caracteriza por exacerbar los rasgos esquizoides de la personalidad a través de los cuales, se deteriora "la capacidad para establecer relaciones sociales, puesto de manifiesto por la ausencia de sentimientos cálidos y tiernos hacia los demás e indiferencia a la aprobación, la crítica y los sentimientos de los demás. Los individuos que padecen esta alteración parecen tener muy poco o ningún interés en involucrarse en relaciones sociales y, por lo general prefieren ser solitarios y tener pocos amigos íntimos, si es que tienen alguno. Parecen reservados, retraídos, cerrados y por lo general persiguen intereses o hobbies solitarios". (DSM III R)

Cualquiera que sea la edad del consumidor, la mariguana provoca euforia, intensificación subjetiva de las percepciones, sensación de lentitud en el tiempo y apatía. Todo esto, por consiguiente afecta las relaciones interpersonales del adicto.

La mota como amante
En la relación de pareja, los efectos de la mariguana hace estragos. Ante la sensación de que el tiempo se detiene, el ritmo vital de la pareja se hace cada vez más y más lento. Cuando ambos integrantes de la pareja son adictos, el espacio físico se comparte, lo que no ocurre con el espacio emocional. En el caso de que sea uno (a) el adicto a la hierba y el otro (a) no lo sea, este último tiende a manifestar explosivamente las emociones que el otro (a) experimenta únicamente de forma implosiva (hacia dentro de sí mismo) y poco a poco, el miembro de la pareja que no se intoxica con mariguana va adquiriendo el papel del loco (a) por caer en el siniestro juego que provoca la pasividad del consumidor.

 

La mota como máscara de la locura
Alejandro Muzquiz y cols. (1978) habla de la manera en la que la mariguana puede enmascarar una psicosis subyacente en el individuo que la consume. La mariguana en estos casos, refiere el autor, cumple con la función de evitar la ansiedad psicótica al desplazarla sobre los efectos de la droga, estas mismas defensas son adoptadas por la familia (por la pareja que es el caso que nos ocupa) ya que es preferible para la pareja tener un compañero (a) mariguano en lugar de hacerse cargo de una esquizofrenia. La pareja se convierte así en la suministradora de droga para encubrir el desorden mental real del otro.

Todas aquellas emociones que en condiciones normales la pareja comparte, dejan de compartirse pues el proceso de alerta del usuario de mariguana está dirigido hacia el interior del consumidor y la realidad externa pierde importancia para él (ella). Toda su energía está puesta en la intensificación subjetiva de sus percepciones sin dar lugar a la posibilidad de empatizar con su compañero (a).

La mota desvirtuadora de lo creativo
La intensificación subjetiva de las percepciones le ha dado a la mariguana una connotación mágica. Hay incluso, quienes sólo bajo el efecto de la mariguana pueden sentirse creativos. Esta creatividad impuesta, va matando la creatividad inherente a todo ser humano. Es entonces cuando en la pareja ya no hay nada que descubrir, la parte mágica y placentera de reconocer la grandiosidad en la pareja se pierde, es como si esta capacidad se intoxicara y permaneciera pacheca en el interior. Las respuestas nuevas ya no surgen, siempre son las mismas, patrones de conducta que se van haciendo añejos, rutinarios e incluso aburridos. La magia desaparece, la vida pesa y la desidia se apodera de la pareja hasta llegar en sus últimas consecuencias a la indolencia.

Junto con la magia muere también el deseo y las expectativas de una vida mejor, integrada al entorno en el que se desearrolla.

Finalmente, he observado que en los historiales clínicos de pacientes poliadictos, éstos fueron de inicio consumidores de mariguana únicamente. Tal parece que los efectos de inercia emocional que provoca la droga en los individuos acaba por aburrirlos y en su afán por sentir emociones que los conecten más con la acción, en un intento fallido por adaptarse a la vida, comienzan a usar otro tipo de drogas con las que intentan llenar el vacío existencial que en ellos dejó la mariguana.

Nota
*Alejandro Casillas del Moral es psicólogo, terapeuta en adicciones en distintas instituciones privadas, escritor y director de obras de teatro sobre adicción y coadicción como "Tejido sin fin". Entrenamiento en psicoterapia analítica y actualmente entrenamiento en dirección de técnicas dramáticas.

Bibliografía
Carlos M. Menegazzo. Magia, mito y psicodrama, Paidós, Buenos Aires, Argentina, 1981.
Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM III-R), Masson, Barcelona, 1990.
Alejandro Muzquiz, Horacio Scornik y Adriana Isla. "Una familia: Enmascaramiento de una psicosis a través de la mariguana". Revista Clínica y Análisis Grupal, Año 3, Vol. 10. Mayo-Junio, 1978. Madrid, España.

 

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