Prevención como construcción comunitaria de espacios seguros: Una visión desde las problemáticas de las adicciones

En tiempos recientes y a propósito de un buen número de noticias que han ocupado gran parte de la agenda de los medios de comunicación en Chile, la opinión pública ha sido testigo de un caluroso debate en torno a temas relacionados con la seguridad pública.
En las distintas posiciones, que van desde la penalización de los delitos cometidos por jóvenes que usan y/o abusan de sustancias psicoactivas, hasta una comprensión del fenómeno que no da cuenta de los castigos y reparaciones necesarias, y trata de explicar sólo en una lógica social, la pauta que conecta estos argumentos ha sido la insistencia en una relación unívoca y directa (causal) entre juventud -drogas/alcohol- muerte.

Prevención como construcción comunitaria de espacios seguros:
Una visión desde las problemáticas de las adicciones1

Mauricio Zorondo B.2 y Bárbara González.3

En tiempos recientes y a propósito de un buen número de noticias que han ocupado gran parte de la agenda de los medios de comunicación en Chile, la opinión pública ha sido testigo de un caluroso debate en torno a temas relacionados con la seguridad pública.4

En las distintas posiciones, que van desde la penalización de los delitos cometidos por jóvenes que usan y/o abusan de sustancias psicoactivas, hasta una comprensión del fenómeno que no da cuenta de los castigos y reparaciones necesarias, y trata de explicar sólo en una lógica social, la pauta que conecta estos argumentos ha sido la insistencia en una relación unívoca y directa (causal) entre juventud - drogas/alcohol - muerte.

La opinión dominante, en el ámbito público y privado, es la penalización y la aplicación de la justicia con mano firme y dependiendo de los intereses electorales de las últimas semanas, las distintas fuentes de poder y opinión tienden a definir esta acepción de distintas maneras, desde la aplicación a tabla rasa de la ley hasta la aplicación con consideraciones espaciales.

Desde la posición de nuestra labor en el medio de los jóvenes consumidores de drogas y, muchas veces, actores relevantes en la comisión de delitos, nos parece muy importante hacer presente algunas reflexiones.

En Chile y en la mayoría de los países, sin duda es verdadera la asociación de delitos y uso de drogas/alcohol. Allí están las cifras de la cantidad de asaltos cometidos bajo los efectos de sustancias psicoactivas o de accidentes de tránsito en estado de ebriedad, o la cantidad de violaciones bajo los efectos de algunas drogas, etcétera. Ciertamente en los medios de comunicación se difunden, en forma cotidiana, datos sobre esta penosa y verdadera relación, que se ha evidenciado en los recientes acontecimientos de violencia surgida jóvenes en sus lugares de esparcimiento y diversión a causa del consumo de alcohol y drogas. El problema es más bien su utilización pública para sacar conclusiones falsas. Sostener que la solución del problema pasa por la penalización como vía exclusiva y en la aplicación de la ley con mano dura, lo que implica una mayor dotación de policías en las calles, es una conclusión equívoca, desde nuestro punto de vista.

No sólo se ha demostrado suficientemente, en los hechos y la literatura, una conclusión falsa en sus resultados, ya que no termina con los problemas, sino que es una conclusión que oculta los verdaderos problemas.

En este sentido, nos parece mucho más importante que nuestra sociedad asuma una conciencia real sobre uno de los principales problemas que tiene en su interior: la violencia y su asociación con el consumo de drogas/alcohol.

Una sociedad como la nuestra en vías de cambio, es evidente que vive convulsiones y presiones muy diversas, y también es muy lógico que existan fuerzas en constante pugna. Sin embargo, desde la lógica de seguridad de mano dura no sólo no se respeta la diversidad sino que se busca la uniformidad. Es evidente que no todos los jóvenes son violentos o delincuentes, y también es justo decirlo: no todos los consumidores de drogas son necesariamente delincuentes.

En verdad lo que vemos a diario es que una serie de políticas sociales de seguridad, han tendido una capa de temor entre la población, lo que resulta en una creciente desconfianza y en el aislamiento social de los ciudadanos, con lo que se ha conseguido, una cada vez mayor, inmovilidad social.5

La Escuela Nacional de Estudios y Formación en Abordaje de Adicciones y Situaciones Criticas Asociadas (Efad), perteneciente a la Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadiccion (Panad) del Área Pastoral Social de la Conferencia Episcopal, ha venido trabajando en una reflexión sobre el fenómeno drogas y sus consecuencias bio-psico-sociales-espirituales sobre las personas, las familias, los grupos sociales, las comunidades y la sociedad en general.

Desde esta perspectiva creemos que la prevención del consumo y del abuso de drogas es la construcción de seguridad en nuestro entorno. Mediante la construcción de redes sociales y participación comunitaria, buscamos construir, en común, espacios de seguridad. Consideramos el fenómeno drogas como un elemento transversal a la realidad social actual y, como tal, un hecho que incide sobre la vida cotidiana de todas las personas de una comunidad. Desde esta perspectiva, una real intervención preventiva debe involucrar a todas las personas de la comunidad, logrando tejer redes subjetivas que les permitan a todos considerar a los otros una oportunidad y no una amenaza.

Pensamos que la verdadera seguridad no deviene de un problema de fuerzas externas situadas en las afueras de nuestras casas, más bien proviene de nuestras propias relaciones, de las maneras en que nos conocemos y nos observamos, de lo que pensamos de los otros y de lo que somos cada uno.

Lo que se necesita para construir seguridad no es más miedo, no es más persecución, ni más preocupación, sino más bien más participación y más organización.

La inseguridad que vivimos proviene, no tanto de los elementos externos objetivos que nos amenazan, sino del temor que sentimos de que esa amenaza provenga del otro que está a mi lado, peor aun, que venga del que vive conmigo y con quien cohabito un espacio comunitario. La seguridad proviene de que las personas experimentan espacios de seguridad, dado que tienen espacios de referencia y confianza que les permitían sobrevivir, aun en las peores circunstancias.

Hoy en cambio, vivimos una destrucción de las relaciones en los barrios, de las comunicaciones interpersonales, de la organización y la participación, haciéndose cada vez más dominante una cultura individualista. La seguridad en este escenario no vendrá de las fuerzas externas que nos custodien, y que más bien nos alejan, sino de la construcción creciente de nuevas relaciones menos amenazantes, lo que comienza en nuestra familia, pasa por nuestro barrio, asciende a nuestra comunidad y llega hasta las macrorelaciones sociales nacionales e internacionales.

Lo que planteamos no es una utopía, sino la posibilidad real de construirnos juntos y no aislados. Necesitamos justicia, necesitamos penalización, necesitamos leyes que controlen y policías que nos recuerden la ley, pero también necesitamos organización, participación y voluntad para hacernos cargo cada uno de nuestra propia vida y de sus problemas.

Notas
1 La presente es una adaptación de la ponencia presentada por la Escuela Nacional de Estudios y Formación en Abordaje de Adicciones y Situaciones Críticas Asociadas (Efad) en el Seminario Latinoamericano "Construcción comunitaria de espacios seguros", realizado los días 17 y 18 de noviembre de 2004, en Santiago de Chile, en la Universidad Alberto Hurtado, con la participación de expertos de Alemania (Dorothea Schreck), Brasil (Raquel Barros, de Lua Nova), Colombia (Susana Fergusson del Parche y Raúl Félix, del Proyecto Viviendo), Costa Rica (César Fuentes, de Humánitas) y México (Juan Machín, de Cafac y Martín Juárez, de La Carpa). De Chile, Sergio Naser, de Pastoral Nacional de Alcoholismo y Drogadicción, del Área Social de la Conferencia Episcopal de Chile (cech); Lorenzo Figueroa, Director Área Social de cech, David Órdenes, Director La Caleta, Aníbal Valenzuela, Coordinador Técnico proyecto Casa de Acogida de Fundación Niños en la Huella; Alicia Cáceres, Jardín Infantil Nuestra Señora de la Victoria; Carlos Quezada, Fundación Paternitas, Gonzalo Vargas, Gerente General Fundación Paz Ciudadana; Claudio Pizarro Phd, Director Académico Escuela Psicología Universidad de Santiago de Chile; Rene Jofre, Director División Seguridad Ciudadana Ministerio del Interior. Este Seminario fue un espacio privilegiado de reflexión y diálogo ciudadano y académico sobre los fenómenos sociales de las drogas y la seguridad, y la búsqueda de caminos de cambio.
2 Mauricio Zorondo B, es psicólogo, Secretario Ejecutivo de la Fundación Escuela Nacional de Estudios y Formación en Abordaje de Adicciones y Situaciones Críticas Asociadas (Efad), de Chile. Correo electrónico: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. y Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
3 Barbara González, es Asistente Social, encargada de Área de Redes e Intervención de Efad de Chile. Mail: Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
4 En algunos espacios se le ha llamado seguridad ciudadana.
5 Me pregunto si no ha sido realmente éste el resultado esperado.

 

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