Prevención en mujeres. ¿diferentes enfoques preventivos o problemáticas...?

El tratamiento y la prevención del alcoholismo en mujeres es un trabajo arduo y difícil, ya que el alcohol es una sustancia de uso social aceptada y constituye un excelente pretexto para socializar, buscar aceptación, igualar al hombre y hasta para rescatar figuras parentales. Las mujeres tienen la creencia de que alcoholizadas sus relaciones interpersonales serán mejores, sin embargo, cuando esto sucede son ridiculizadas y devaluadas. La problemática del consumo de alcohol en mujeres parece encontrar sustento en motivaciones diferentes a las de los hombres, pero, en opinión de la autora, es importante retirar la perspectiva genérica y verla como una situación de alcoholismo para poder alcanzar igualdad en el tratamiento.

Prevención en mujeres,
¿diferentes enfoques preventivos o problemáticas distintas?

Psicóloga Patricia Reyes del Olmo.

El alcohol forma parte de nuestra cultura desde tiempos remotos, el alcoholismo como tal también, sin embargo, nuestra misma cultura marca diferencias con respecto a la forma de beber. De acuerdo a esto, es válido consumir alcohol socialmente y aun más en los varones, pues forma parte de la hombría sobre todo durante la adolescencia, aunque en la medida que el consumo se vuelve incontrolado y la intoxicación alcohólica es mas común, la borrachera ya no es tan festejada. Cuando esta condición se presenta en las mujeres, motiva actitudes de abierta reprobación social. Aun en fiestas regionales, en las cuales toda la población --incluidas las mujeres-- ingieren grandes cantidades de alcohol, las borrachas avergüenzan a la familia y la comunidad, y son catalogadas como fáciles o locas.

En el mundo laboral, el avance de la mujer ya llega a más del 35 por ciento de la población económicamente activa, e incluso ha rebasado a los sectores tradicionales para la ocupación femenina, como la labor educativa y secretarial; por ejemplo, dentro de la industria maquiladora, la mano de obra mayoritaria pertenece al género femenino. En este sector, los esquemas culturales de consumo de alcohol se están invirtiendo, sin que el fenómeno tenga control alguno.

Resulta curioso observar cómo en la mayoría de las ocasiones las mujeres son condicionadas al consumo de alcohol, ya sea por los amigos, los novios, las parejas o los esposos, con quienes en muchas ocasiones se inician en el consumo. Cuando derivan en el alcoholismo, son juzgadas por quien las inicio, y terminan como culpables del alcoholismo conyugal o familiar. Las mujeres creen que si se alcoholizan con la pareja la relación interpersonal será mejor, dado que están en igualdad de circunstancias, pero una vez alcoholizadas son devaluadas y la más de las veces maltratadas por su compañero, pues las tratan despectivamente como alcohólicas.

Es casi costumbre que exista un alcohólico en la familia, en ocasiones es visto como normal, siempre y cuando sea hombre, porque si es mujer, el problema no sólo es vivido como una irresponsabilidad familiar mayor, sino como un absoluto descuido hacia los miembros de la misma y el peor ejemplo que se puede dar a los hijos.

¿Qué hace diferente el consumo de alcohol en un hombre que en una mujer?, ¿por qué las mujeres acuden con menos frecuencia en busca de ayuda para solucionar su enfermedad?

De acuerdo al Sistema de Reporte e Información en Drogas, del Instituto Mexicano de Psiquiatría, el 60.5 por ciento de las personas que acudieron a centros de tratamiento consumieron alcohol alguna vez en su vida, y el 47 por ciento lo consumieron durante el último mes. De estos, el 71.4  por ciento son hombres y el 28.6 por ciento mujeres, esto es: tres de cada diez personas que acuden para tratamiento de alcoholismo son mujeres, teniendo como edad de inicio los dieciséis años.

Así como es un estigma social el alcoholismo en las mujeres, también se estigmatiza su necesidad de tratamiento, tal vez porque se miran a sí mismas con desprecio, tanto por el trato externo que han tenido como por su propia devaluación. De allí que si el sufrimiento de la enfermedad alcohólica es la misma para un hombre que para una mujer, las consecuencias del alcoholismo son más fuertes para una mujer que para un hombre.

Tanto en el nivel profesional como en los grupos de autoayuda, las mujeres son tratadas distinto. En el ámbito profesional se comprende, pero también se juzga, la recomendación casi siempre es "recupérese por su familia, por sus hijos, piense en su responsabilidad"; en el caso de los grupos es el pretexto para utilizarla como mujer y no como alcohólica en recuperación. En muchas ocasiones, las mujeres tampoco diferencian que ambos están enfermos, y en su necesidad de aceptación e inclusión permiten ser utilizadas para sentirse integradas a algo.

En otras ocasiones se inhiben para hablar de su vida alcohólica ante otros enfermos, y más ante profesionales varones, por miedo a ser juzgadas y calificadas.

En algunos grupos de autoayuda hay sesiones de mujeres exclusivamente, sin embargo creo que es necesario hacer lo que la literatura de Alcohólicos Anónimos recomienda: crear un programa para hombres y mujeres que quieren dejar de sufrir, donde el secreto es reconocer la enfermedad y no la sexualidad.

Parece utopía, pero es real: mientras no seamos capaces de ver la enfermedad del alcoholismo  sin machismo ni feminismo --esto es, ya no como hombres y mujeres, sino como alcohólicos-- seguirán existiendo diferencias en el trato.

 

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