Lo sagrado no se cobra

La noción de adicción entre los grupos indígenas, el papel que juegan las mujeres en este proceso, el tradicional uso ritual y el consumo en el curandero y el paciente, son algunas de las cuestiones a discutir en el artículo por la doctora en Ciencias Antropológicas, Carmen Anzures, investigadora de la dirección de Etnología y Antropología Social del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Lo sagrado no se cobra

Patricia Camacho

Con bellas flores narcóticas se tiñe mi corazón. Son flores
para esparcirlas, son flores de mi corazón.
Nezahualcóyotl

"Siéntase muy responsable de lo que va a escribir, porque hablar de drogas e indígenas no es cualquier cosa. Si no se comprende su mundo, el tema se puede utilizar para agredirlo más de los que ya se hace con ellos. Y no me cambie nada de lo que diga. No me enmiende la plana, porque no sabe, si lo hacen, de todo lo que soy capaz", me advirtió al aceptar esta entrevista la doctora en Ciencias Antropológicas, Carmen Anzures, investigadora titular de la dirección de Etnología y Antropología Social, del Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah), autora del libro La medicina tradicional en México, editado por la unam.

- ¿Existe la noción de adicción en el mundo indígena?
- Probablemente en el mundo reciente, y no en todo el mundo indígena, sino entre los individuos que tienen más contacto con las ciudades, que son realmente bilingües y, quizá, por la influencia, manejan un poco el lenguaje de las ciudades. Pero la verdad es que el concepto de adicción es muy distinto. Hay que empezar por decir que para ellos, las sustancias o plantas que producen alguna reacción, y que algunos autores en el pasado y todavía hoy llaman psicotrópicas -nombre que viene porque generalmente crecen en los trópicos- o alucinógenas, no se usan como nosotros pensamos".

Esas plantas, raíces, flores u hojas "son consideradas sagradas. Entonces eso no se considera una droga. La idea de droga es nuestra, de las culturas de Occidente, no es una idea de ellos. En las culturas indígenas o de pobladores autóctonos, quien consume las drogas es el oficiante. Tiene su propio nombre. En nuestra cultura le llamamos sacerdote, en su caso no es estrictamente esto, pero tiene un manejo especial del mundo sagrado. En ocasiones estos hombres o estas mujeres curan, pero no son estrictamente sacerdotes como los del culto cristiano"; no obstante, son hombres o mujeres de características sagradas, porque manejan parte del mundo sobrenatural.

La doctora Anzures aclara que no todos los procesos de curación requieren de un contacto con el mundo sagrado. "Un área es la de las enfermedades consideradas normales, por decirlo así, no porque sea natural, pero no podemos tener un concepto de microbios o de virus en el mundo prehispánico, es muy reciente ese mundo microbiano, pero sí conocían muy bien parásitos y lombrices. Sabían que si la causa no estaba involucrada con el mundo sobrenatural, se procedía de manera normal, se le turnaba al especialista común y corriente. No le voy a hablar de médicos, porque la noción de estos la tenemos nosotros y las usamos con esas raíces grecolatinas. Ellos tenían su propio nombre".

- ¿Cuál era?
- Depende de la cultura y de la lengua. Tampoco le voy a hablar de chamanes, porque este es un término de la zona circanórtica, de las zonas tunguses, y se utiliza malamente en forma genérica. Se habla de chamán para todo el que cura y no. El chamán auténtico es el que domina el vuelo, el fuego y no se involucra en otro tipo de problemas. Es el portador de las almas, el que las acompaña al otro mundo. Viaja al otro mundo y entran en éxtasis, lo cual es distinto que un trance. El chamán no es poseído por los seres sobrenaturales. Tiene dominio sobre ellos. Habla con ellos y pelea en ocasiones por las almas. Pero no todos los que curan son chamanes.

- ¿Qué papel tienen las mujeres de las comunidades indígenas en todos estos procesos, particularmente en estas enfermedades que tienen que ver con lo sobrenatural y que quizá sean las relacionadas con la ingesta de psicotrópicos?
- No se olvide así el mundo de la salud y de la enfermedad en las comunidades autóctonas del mundo. Las mujeres tienen una área para curar, generalmente en la zona de los partos, el alumbramiento, y para esto no hay ingestión de psicotrópicos. Pero depende de la especialidad y del grupo si entran las mujeres o no. Por ejemplo, cuando está involucrado el mundo de lo sagrado, en algunos grupos indígenas, sí hay mujeres que han aprendido en un proceso muy largo, porque están señaladas desde el vientre de la madre para que se dediquen a curar.

"Tenemos el famoso caso de María Sabina, pero no era la única. Hay muchas mujeres sabias, porque además están consideradas como sabios porque tienen acceso a todo un mundo de conocimiento y un contacto con lo sobrenatural que no es el mundo normal de nosotros y de su propia cultura. Generalmente se les denomina los hombres sabios o las mujeres sabias. Pero la división por sexos, en ellos no es como la nuestra. Hay mujeres sabias porque están señaladas desde lo sobrenatural para dedicarse a curar. Aceptan ese señalamiento y se dedican a ello. Ahora, el ámbito natural en el que no interviene la ingestión de estas sustancias, que es en donde mayormente las vemos, es en el parto, pero como todas las mujeres en el mundo conocemos y manejamos medicamentos caseros para estas ocasiones. En el caso de estas culturas es la herbolaria, que también fue usada en Occidente hasta principios de este siglo."

- ¿En qué ámbitos de la enfermedad, o del proceso salud-enfermedad, sí hay ingesta de psicotrópicos en el mundo indígena?
- Depende de la causa de la enfermedad. Si la enfermedad es causada por alguna entidad sobrenatural, entonces entran a ese mundo, pero no siempre, porque depende de qué enfermedad sea para poder hacerlo. No todas las enfermedades del mundo sobrenatural se tratan con la ingesta de estas sustancias. Pero también hay rituales de tipo sagrado en los que se consulta, porque es una consulta a los seres sobrenaturales, y la forma de consultarlos es a través de estas sustancias. Es el vehículo para contactarlos.

- ¿Y la persona que está enferma no es quien la consume?
- En algunas culturas consumen el enfermo y el que cura. En otras no. Pero cada vez es menor esto, pues también se van perdiendo estas tradiciones. Pero en la zona del Valle de Toluca había gente que consumía hongos para curar, igual que en Oaxaca y otras zonas. El país es rico en hongos, pero los hongos alucinógenos no los va a traer cualquiera, los traen la gente sagrada, los hombres sabios o las mujeres sabias.

"Hay ceremonias y ciertos tratamientos. Es algo sagrado. Lo sagrado no puede ser tocado, extractado, traído ni involucrado por cualquier persona. El individuo que ha sido escogido para esto sabe cómo tratar lo sagrado; el que toma o el que lo manipula sin ser quien lo debe hacer es castigado. Por eso la idea de adicción es en nuestra cultura. Los hippies fueron y tomaron los hongos con los mazatecos para ver qué buena onda, para ver qué pasaba. Los mazatecos jamás tomaban eso para ver qué pasaba, para ver qué buena onda, a ver qué veo. Quien los probaba era precisamente para ver qué ocurría al individuo, para tratar de curarlo; la enfermedad no necesita ser propiamente orgánica, sino psicológica también. Normalmente lo psicológico desencadena, asimismo, procesos químicos en el cuerpo".

- Por lo que usted me dice, en el mundo indígena una mujer no tiene que hacer méritos especiales, someterse a triples o cuádruples jornadas para dedicarse a curar a través de la herbolaria, ya sea con sustancias de uso corriente o con psicotrópicos.
- Desde pequeñas están designadas para esto. Hay señales previas durante el embarazo de la madre. Esas señales dependen de cada grupo. Por ejemplo, si la persona se va a dedicar a curar normalmente es dentro de una familia donde hay alguien que cura, pero en el sentido del aprendizaje literal de plantas, desde chicas y chicos se les instruye con quien cura, como ayudante. Están señalados, por eso se les da en custodia al tío o a la mamá. Si la mamá cura, normalmente algunas de las hijas también tiene aptitudes para hacerlo, le gusta pero además nació bajo signos especiales para dedicarse a la curación. Entonces esa niña estará siempre junto al que está curando para aprender, con una lógica diferente a la nuestra que es escolar, donde se va a un lugar especial, con un maestro que se para en un pizarrón y le dice a uno repite y se aprende uno las cosas de memoria o las apunta. Hay que pensar que muchas de estas sociedades no han tenido acceso a la escritura. Aprenden de memoria y viendo, como los chinos.

- ¿Las mujeres de las comunidades indígenas que se dedican a curar y particularmente a curar en el mundo de lo sobrenatural, tienen un status especial?
- Todo el que se dedica a curar tiene un status especial, pero es especial y no tan especial. Lo es porque si la gente que cura está involucrada con el mundo de lo sagrado no se le puede acercar mucho la gente, porque ellos dicen que tienen una fuerza que puede contaminar a las personas sin pretenderlo, o puede lastimarlas o dañarlas al tocarlas, porque tienen mayor energía. Ellos no lo explican con la palabra energía, por eso le digo que a veces hablamos de cosas que no podemos explicar con palabras idénticas en nuestra lengua. Estas mujeres trabajan igual que cualquier mujer. Lo mismo pasa con los hombres. Las funciones que se le asignan en su grupo las cumplen jugando su rol. Si la mujer vive sola y tiene que buscar el sustento para la familia va, siembra, hace las cosas de la casa, pero en días específicos se dedica a curar, también lo hace tras regresar de su jornada. Se dedica a las ceremonias, las cuales no se pueden hace a cualquier hora del día. Ceremonias que implican al mundo de lo sobrenatural, sobre todo en la ingestión de sustancias, normalmente no se hacen en cualquier momento, porque también tiene que haber un ayuno especial de alimentos para el que lo va a tomar. Normalmente no se consumen sustancias después de comer, porque como son toxinas provocan vómito.

"Ellos no lo consideran droga porque es un concepto muy distinto. Está el caso de los maracamé huicholes, que son los que curan lo mismo un catarro que una enfermedad, cuya curación está involucrada con el peyote. El maracamé estaba en una reunión donde se hablaba de las drogas y cuando él escuchó decir que el peyote era una droga, dijo muy serio: "la aspirina es una droga, el peyote es sagrado". Es --agrega la especialista--, como si en la ceremonia de la misa, en nuestra cultura, cuando el sacerdote consagra decimos que se está emborrachando porque está tomando vino. El sacerdote dice que después de la consagración eso no es vino. Hay una transubstanciación, aunque la especie sea vino. Y tampoco toma con la copa llena hasta el borde. "Para los creyentes, luego de la consagración, eso ya no es vino. Para el maracamé el peyote es sagrado".

- ¿Qué les deja a las mujeres indígenas dedicarse a curar en el terreno de lo sagrado?
- Son mujeres y hombres. Son sabios que saben hacerlo. Pero normalmente no cobran. El proceso de curación no está comercializado como en nuestras culturas. Ellos piensan que si ponen un precio a su servicio pierden el poder de curar. Uno les puede dar algo como compensación, pero es voluntario. Claro, en la medida en la que se van contaminando más con nosotros quieren hacer negocio. Pero normalmente los auténticos encargados de curar no cobran por eso. A su propia gente no le cobran. Pero a los de afuera, ellos consideran que si va uno de otro mundo, pues uno les puede ayudar, pero dicen no cuesta tanto. Lo sagrado no se cobra.

 

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