Rehabilitación y sexualidad: el temor a no responder sin el uso de drogas

Las falsas creencias en torno al consumo de drogas y la sexualidad, impulsan a los adolescentes y adultos jóvenes a consumirlas para buscar potenciar el placer sexual. Sin embargo, a partir de esta falacia y la costumbre de anestesiar las primeras experiencias sexuales, las relaciones en abstinencia se convierten en sesiones de mucha frustración. En la prevención de las recaídas y en el proceso de recuperación, es de suma importancia compartir dudas e inquietudes con los compañeros de terapia, terapeutas y madrinas o padrinos que ya se hayan recuperado.

Rehabilitación y sexualidad:
el temor a no responder sin el uso de drogas

Carlos Pérez Irueste

En la estruendosa atmósfera que tipifica una discoteca u otro punto de reunión para el reventón se ubican muchísimos jóvenes experimentando sus deseos sexuales, de amor, de pareja y de carrera. Ellos deben enfrentar varias experiencias sobre su personalidad, carácter, valores, temores e inquietudes, pues están formando una identidad nueva, escindida de los valores y las expectativas de sus familiares.

En este mundo donde el consumo de sustancias enmarca el desarrollo de los jóvenes, las falsas creencias sobre los efectos de las drogas en la respuesta sexual conduce a los adultos jóvenes y a los adolescentes a consumirlas para darse valor, para que la mujer ponga menos resistencia, para superar la ansiedad, para tener mejores fantasías, para hacer más poderosa la erección, más intensas las sensaciones y para motivarse más.

Con varias de estas creencias irracionales se entabla el contacto interpersonal afectivo, en un estado de anestesia que impide conocer bien las capacidades propias, pues éstas se pierden por la oscuridad de los centros nocturnos, los tamborazos estridentes, las fantasías sobre las grandes conquistas de los mayores, las noches en los raves, discos, bares, cantinas, fiestas, y burdeles; todo esto coincide en facilitar los contactos íntimos. El contacto íntimo con lubricantes tóxicos en la inmadura mente de los adolescentes puede llevarlos a creer que su éxito está atribuido a las drogas y no a sus encantos naturales.  Así llegan a la vida adulta, sin la oportunidad de aprender de la experiencia. Cuando se enfrentan a la necesidad de abandonar el uso de drogas, uno de sus más grandes miedos es: ¿qué pasara con mi vida sexual e interpersonal? Como resultado de su inexperiencia en las relaciones sobrias, tenderán a la recaída cuando se enfrenten a una oportunidad de encuentro sexual sin estar intoxicado.

Víctimas de las falacias y la costumbre de anestesiar las primeras experiencias sexuales, las relaciones en abstinencia se convierten en sesiones de mucha frustración, con impotencia eréctil, anorgasmia, eyaculación precoz, impotencia eyaculatoria o dispareunia, así como algunos otros trastornos producto de la inexperiencia o el miedo. Con la fuerte carga emocional que implica el inicio de la abstinencia y los fuertes estresores psicosociales que invitan a la sedación, los obstáculos en la vida sexual e interpersonal afectiva se tornan en un conflicto normal que debe resolverse con educación y asesoría profesional, para que no se llegue a la recaída.

La mayoría de las personas que iniciaron en la adolescencia temprana su adicción y acompañaron sus relaciones sexuales con drogas, sufren de este tipo de problemas en la vida de abstinencia y de sobriedad. Los problemas no son experimentados únicamente por el adicto, también su pareja sufre de alteraciones y miedos frente a la nueva relación que se entabla con el adicto en recuperación. Es normal que este miedo, en combinación con las alteraciones de los inicios de la abstinencia, produzcan fallas en los primeros encuentros. Esto no debe de desalentar a la pareja, es parte del proceso de reeducación al que debe someterse el organismo y el aparato psíquico. Con el tiempo y la práctica de conductas abstemias, y con la integración de la nueva sensibilidad del aparato sexual, el adicto no sólo logra disfrutar de las experiencias sexuales e interpersonales afectivas, sino incluso logra trascender el grado de involucramiento y satisfacción que había conocido intoxicado. La respuesta sexual en hombres y mujeres abstemios es mejor que en adictos. Los estímulos eróticos, románticos y genitales se convierten en sensaciones reales e intensas, acompañadas de mejor concentración y participación, con el feliz resultado de orgasmos más plenos, experiencias más responsables y sensaciones físicas y mentales duraderas.

En la prevención de recaídas y en el proceso de recuperación es de suma importancia compartir nuestras dudas e inquietudes sexuales con compañeros de terapia, terapeutas y si es posible con un padrino o madrina que ya haya pasado por la recuperación. No hay razones para pensar que las fallas serán constantes, son más bien la respuesta normal de un organismo en busca de su equilibrio y sensación.

Hay una leyenda que nunca debemos de olvidar: si persisten las molestias, consulte a su médico, pues las alteraciones físicas que la droga produce en el sistema endocrino, cardiovascular, y la mala nutrición típica de los adictos, también pueden alterar la respuesta sexual, por lo que nunca está de más asistir a una consulta con el especialista y mantener un equilibrio constante en nuestra alimentación, ejercicio, descanso y trabajo terapéutico. También resulta fundamental procurar la calma y la serenidad. El estrés es enemigo de la recuperación, y el agente más asociado a las disfunciones emocionales y psicosomáticas en la rehabilitación.

Nadie necesita lubricantes externos en el ejercicio sexual, sólo necesitamos amor y buena voluntad, con ello el equilibrio y la satisfacción están casi garantizados.

 

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