Una relación intensamente destructiva

La cocaína es una droga peligrosa y su uso tiene consecuencias fatales. La adicción a esta droga conduce al dolor y a un sufrimiento que puede incluir la cárcel, los hospitales psiquiátricos o la muerte. La cocaína está llena de irrealidades: se dice que es afrodisiaca, potencializadora del intelecto, vigorizante, inocua, para pasarla bien, para gente especial. Debido a estos mitos, el objetivo del autor es explicar qué es la adicción a la cocaína y qué daños ocasiona su uso. El autor utiliza los nombres populares de esta droga y a través de metáforas, establece una semejanza entre la adicción y una relación destructiva hombre-mujer.

Una relación intensamente
destructiva

Carlos Pérez Irueste

La reina blanca de las drogas: Doña Blanca, la Señora Roca, Blanca Nieves, Nieves, polvo, coca, cois... Sea como sea que se la conozca, se trata de la amante más seductora y más agresiva, la compañera fatal, la relación peligrosa. Más deseada que Matahari, es responsable del fracaso y la muerte de sus amantes. La reina blanca de las drogas, la cocaína, es así: símbolo de caché, de estatus, de poder, de dinero, de potencia, de estilo, codiciada y venerada, odiada y repudiada, perseguida por la ley, deseada por quienes no la conocen. Sus consumidores pregonan mentiras sobre sus efectos. Su situación es popular como droga cara para gente bonita.

Puras mentiras. La cocaína era cara y ya no lo es tanto. Era para gente de dinero y hoy hasta el más ignorante y paupérrimo adicto encuentra la forma de conseguirla. Era de los especiales y en la actualidad tampoco lo es tanto. Es una droga popular y de las más consumidas del país.

Llena de mitos e irrealidades, de la cocaína se dice que es afrodisíaca, potencializadora del intelecto, vigorizante, inocua, para pasarla bien, para gente especial.

Sin embargo, la cocaína es una droga peligrosa y su uso tiene consecuencias fatales. La adicción a esta droga, como las demás adicciones, conduce al dolor y a un sufrimiento que puede incluir la cárcel, los hospitales psiquiátricos o la muerte.

El proceso de destrucción al que conduce la cocaína es sutilmente extremoso. Lleva a sus adeptos de una excitación fascinante y de deseos sexuales inimaginables a la más estéril vida sexual. El uso de cocaína está asociado a periodos de impotencia y anaorgasmia. La cocaína dirige a sus adeptos de la más excitante sensación de energía, a la vida más sedentaria, producto del desgaste orgánico cardiovascular; de la máxima sensación de poder y seguridad a la vida más débil y cobarde, al miedo irracional, a los celos, a los sentimientos de inferioridad, de ser perseguida. La cocaína lleva del glamour y la alta vida a los robos, los asesinatos y a la paupérrima condición de aquellos que piden limosnas para conseguir otro gramo, otro pase, otra dosis; de ser un orador prometedor a convertirse en una persona que no pueda articular dos frases con sentido y, finalmente, en un recorrido que no tiene una duración definida, de ser una persona que gozaba de la vida a ser una persona que implora perder la vida, encerrada en un centro psiquiátrico o preso en la cárcel. El viaje llega, tristemente, a la muerte, sembrada de resentimiento, deudas, fracasos sexuales, ausencia de familia y de respeto.

Esto es la adicción a la reina blanca de las drogas, la señora roca, la seductora cocaína. Y no es un cuento. Se trata de la realidad que vemos y ratificamos día con día en el centro de rehabilitación donde colaboro. La adicción a la cocaína es una de las adicciones más agresivas, a causa del engañoso efecto que provoca y del escenario en que la sociedad de consumidores la ha ubicado por su alto costo.

¿Qué es la cocaína?
La cocaína es un producto anestésico que se obtiene de la planta de la coca. Las hojas de esta planta son procesadas y convertidas en una pasta llamada basuco. Al refinar dicha pasta se obtiene un polvo blancuzco. Su poder como anestésico local es elevadísimo; altera el estado psicofísico de quien la consume; estimula el sistema nervioso central, sus efectos son de corto plazo, casi inmediatos, la euforia y el sentimiento de bienestar que desarrollan quienes la consumen generan una dependencia psicológica importante. Cuando el efecto eufórico para, el consumidor padece una depresión psicológica y nerviosa, caracterizada por irritabilidad, espasmos o tirantes musculares, taquicardia y tensión general. La cocaína engaña al cerebro y lo hace pensar que la necesidad de consumirla es más importante que las necesidades básicas como comer, beber, descansar, dormir, etcétera. La cocaína se usa en forma nasal, inhalándola, fumada, inyectada o aspirada.

¿Qué daños ocasiona el uso de cocaína?
El uso de la cocaína conlleva daños al sistema cardiovascular y puede provocar daños severos al corazón. El sistema respiratorio también se ve afectado; los tejidos nasales internos se lastiman, provocando sangrado y erosiones. El consumidor tiende a aumentar la dosis de cocaína buscando lograr el mismo efecto que obtenía en un principio; dado el alto costo de la droga, el individuo puede verse inmerso en dificultades económicas. El ciclo de sueño se ve afectado por la estimulación de la droga en el sistema nervioso. La cocaína disminuye el apetito del consumidor y, por ello, las condiciones alimenticias y el peso se ven también afectados. El uso de cocaína se asocia con procesos de locura temporales que en muchas ocasiones requieren de la hospitalización psiquiátrica de los pacientes. El daño puede ser, algunas veces, difícil de reparar.

La relación con la reina blanca de las drogas es posesiva y absorbe progresivamente a sus presas hasta casi despojarlos de su voluntad. Vivir esta relación no es algo vergonzoso. Para terminar con ella se necesita ayuda. La adicción es una enfermedad y requiere de un tratamiento integral.

 

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