Los grupos de Doce Pasos

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En este artículo se describe brevemente la historia de los grupos de Alcohólicos Anónimos y se realiza un análisis de los doce pasos y doce tradiciones, que son la base del programa de rehabilitación de AA y de otros grupos de autoayuda.

Los grupos de Doce Pasos

Rosendo Márquez

La participación de los grupos de autoayuda en el problema de las adicciones se inicia, en forma significativa, en el siglo pasado, destacándose el movimiento de los washingtonianos y el de los grupos Oxford, entre otros. Las ideas fundamentales de que un problema individual de adicción puede resolverse en comunidad con otros que lo comparten, y de que para ello es necesario un cambio radical en el adicto, en su forma de juzgar y de actuar, ya aparecían, de alguna u otra forma, en estos grupos. A partir de estos antecedentes, que tuvieron su desarrollo y su final, aparece un movimiento que actualmente cuenta con sesenta años de antigüedad y que ha logrado burlar las fronteras de raza, idioma, sexo y creencias religiosas.

En el año de 1935, en la población de Akron, Ohio (eua), dos hombres se reunieron para platicar sobre un problema que compartían. El problema que aquejaba a ambos era el alcoholismo y los hombres eran William G. Wilson y Robert Smith.1 A partir de esta reunión se inició un movimiento mundial de grupos de autoayuda que hoy involucra a varios millones de personas en casi todo el mundo. Con la experiencia acumulada de los primeros cien miembros durante los cuatro años iniciales publicaron un libro en el que intentaron difundir lo que estaban haciendo. Este libro no contenía estadísticas ni resultados. Tampoco pretendía plantear un método para explicar o resolver el problema del alcoholismo. El libro se limitaba a narrar las historias de algunos de los miembros y a presentar algunas actitudes que les eran comunes, tanto en sus épocas de bebedores como en el curso de su proceso de recuperación. La publicación estaba dirigida las personas que tenían problemas con su forma de beber y su único objetivo era ofrecerles una alternativa de solución. El libro se tituló Alcohólicos Anónimos y de él tomó su nombre el movimiento.

En uno de los capítulos de la obra se enuncia un Programa de Doce Pasos,2 escrito en primera persona del plural y en tiempo pasado, transmitiendo solamente, sin intentar teorizar o generalizar, la experiencia obtenida en los primeros grupos.

A partir de mayores experiencias, los enunciados de los Doce Pasos se complementaron con una descripción detallada de los mismos. Este programa se ha conservado intacto hasta la fecha y continúa utilizándose en los grupos tradicionales de Alcohólicos Anónimos en el mundo. A partir de él se ha venido modificando la referencia a la adicción al alcohol para ser utilizado por otros grupos de autoayuda enfocados a la solución de diversos problemas de adicciones e inclusive para otro tipo de problemas de conducta.3

En los años treinta los profesionales mostraban poco interés en el alcohólico o en su problema. Esta circunstancia, sumada a que una agrupación con "base tan floja como es la de alcohólicos para alcohólicos parecería un candidato con pocas posibilidades de supervivencia",4 marcaron los inicios del movimiento con una separación de la comunidad profesional. Esta indiferencia, que podría llegar hasta el rechazo, se ha ido modificando con los años, debido al aumento del interés en el problema de las adicciones y al espectacular crecimiento de los grupos de ayuda mutua basados en los Doce Pasos.

Este interés se ha traducido en todo el mundo en estudios sobre el desarrollo de estos grupos y las características terapéuticas de su programa de recuperación.5

Existen datos acerca de los primeros grupos en México, mismos que marcan como año de inicio el de 1946 --once años después de su fundación en Estados Unidos--, con un grupo en la ciudad de Monterrey y otro en la ciudad de México.6 El desarrollo del movimiento en México fue muy lento durante los primeros lustros --al parecer, las características puramente pragmáticas del Programa de Doce Pasos no eran compatibles con la mentalidad latina--. La situación ha cambiado radicalmente en los últimos veinte años; la tasa de crecimiento de asistentes a estos grupos se ha incrementado en forma notoria y la aplicación del Programa de Doce Pasos se ha extendido a otros trastornos. Actualmente existen, por ejemplo, grupos de Neuróticos Anónimos, Comedores Compulsivos Anónimos, Al-Anón, Al-Ateen, Drogadictos Anónimos, Adictos Anónimos a las Relaciones y Adictos Anónimos al Sexo. En sus primeras dos décadas el movimiento en México contó con el apoyo individual de profesionales que consideraron a los grupos de autoayuda como el tratamiento más efectivo contra el alcoholismo.7

Hoy en día la proliferación en México de grupos con diferentes tendencias y enfoques que basan su programa de recuperación en los Doce Pasos ha permitido la presencia de este movimiento, incluso en las comunidades más alejadas o en las zonas marginadas de las grandes ciudades. La importancia del fenómeno de los grupos de autoayuda en México supera cualquier intento de indiferencia, sea este por parte de los profesionales que ven en estos grupos un pragmatismo sin sustento teórico que no merece ser estudiado, o bien por parte del hombre común y corriente que prefiere ignorar los problemas de su comunidad.

Su importancia en México
De la Encuesta Nacional sobre las Adicciones, realizada en la República Mexicana, tomamos los siguientes datos:

1. De acuerdo con los criterios establecidos de la encuesta, puede decirse que cerca de tres millones de personas, en edad adulta, presentaron tres o más síntomas considerados como indicadores de dependencia al alcohol; es decir, el 9.4% del total de la población adulta del país.
2. El 16% de las personas que consumen cinco o más copas por vez tienen problemas relacionados con la violencia.
3. Respecto del consumo de drogas ilegales no se estudió la dependencia, pero se captó la población que las hubiera consumido en los treinta días anteriores a la encuesta, arrojando un resultado de 200 mil personas.8

La creación en México de grupos de autoayuda basados en los Doce Pasos, para problemas diferentes al del alcoholismo, es muy reciente y su número es poco significativo con relación al número de grupos de Alcohólicos anónimos. En cuanto a estos últimos, resulta difícil determinar con precisión la cantidad de grupos que operan en el país. La dificultad radica en que su forma tradicional de organización no contempla registros del número de miembros, de la composición de los grupos ni del número de grupos, ya que no existe requisito alguno de afiliación, tanto en el caso de los miembros como en el de los grupos.

Como resultado de entrevistas personales en las oficinas de las tres principales agrupaciones de Alcohólicos Anónimos, podríamos decir, en forma aproximada, que en México existen cerca de 10 mil grupos que involucran a una población probable de 300 mil miembros.9

El fenómeno de los grupos de Doce Pasos ha llamado la atención de la comunidad profesional en el mundo durante los últimos años.10 En el caso de México dicho interés no ha correspondido, aparentemente, con la importancia, tanto en sentido terapéutico como social, que ha venido adquiriendo este movimiento en el país.

Las cifras epidemiológicas y la participación de los grupos de Doce Pasos en el tratamiento de estos padecimientos obligan, de manera natural, a que exista una relación entre los profesionales y los grupos de autoayuda. En presencia de un adicto el terapeuta deberá, necesariamente, asumir una actitud respecto de estos grupos.

El paciente que busca la ayuda de un profesional puede estar recurriendo a éste como la primera opción para resolver su problema, o bien puede llegar a él después de haber tenido contacto con el Programa de Doce Pasos. En ambos casos se deberá definir si la estrategia para el tratamiento habrá de incluir a la del grupo de autoayuda, complementándose con ella, o si ambos procesos serán independientes. La elección de cualquiera de estas alternativas o incluso el rechazo hacia los grupos quedará definida a partir del conocimiento y la actitud que el terapeuta tenga respecto del Programa de Doce Pasos y los grupos de autoayuda. Por otra parte, la importancia de la presencia de estos grupos en el país conlleva la necesidad de una mayor difusión y un mayor conocimiento, dentro del ambiente profesional, de la metodología y la práctica que estos siguen.

El programa de los doce pasos y los grupos de autoayuda
A continuación intentaremos limitarnos a una descripción de los componentes de este movimiento en México, a partir de lo que ocurre en un grupo de los denominados tradicionales. Posteriormente, complementaremos dicha descripción con las opiniones de algunos especialistas acerca de las características de este fenómeno.

El programa de recuperación llamado de los Doce Pasos fue elaborado en los inicios de los grupos de Alcohólicos Anónimos. Aunque la participación de William Wilson en la concepción del programa fue importante, se considera que este surgió como resultado de la experiencia obtenida en los primeros grupos y que es un patrimonio de la asociación.

Los enunciados de los Doce Pasos que aparecen en la literatura oficial de Alcohólicos Anónimos son los siguientes:

1. Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol y que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.
2. Llegamos al convencimiento de que sólo un poder superior a nosotros mismos podría devolvernos el sano juicio.
3. Decidimos poner nuestra voluntad y nuestras vidas al cuidado de Dios, tal como nosotros lo concebimos.
4. Sin ningún temor hicimos un inventario moral de nosotros mismos.
5. Admitiremos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestras faltas.
6. Estuvimos dispuestos a dejar que Dios eliminase todos nuestros defectos de carácter.
7. Humildemente le pedimos a Dios que nos liberase de nuestros defectos.
8. Hicimos una lista de todas aquellas personas a quienes habíamos ofendido y estuvimos dispuestas a reparar el daño que les causamos.
9. Reparamos directamente a cuantos nos fue posible el daño que les habíamos causado, salvo en aquellos casos en que el hacerlo perjudicaría a ellos mismos o a otros.
10. Continuamos haciendo nuestro inventario personal y cuando nos equivocábamos lo admitíamos inmediatamente.
11. Buscamos a través de la oración y la meditación mejorar nuestro contacto consciente con Dios, tal como lo concebimos, pidiéndole solamente que nos dejase hacer su voluntad para con nosotros y nos diese la fortaleza para aceptarla.
12. Habiendo experimentado un despertar espiritual como resultado de estos pasos, tratamos de llevar este mensaje a los alcohólicos y de practicar estos principios en todos nuestros actos.11

En el año de 1944 William Wilson presentó una ponencia en la ciudad de Nueva York, en la cual resumió el Programa de los Doce Pasos en lo que llamó cinco conceptos básicos:

a) Admisión del alcoholismo.
b) Análisis de la personalidad y catarsis.
c) Reajuste de relaciones interpersonales.
d) Dependencia de un poder superior.
e) Trabajar con otros alcohólicos.12

En español se ha traducido la palabra step como paso, cabiendo en esta la segunda acepción de escalón. Dicha segunda acepción permite conceptualizar los escalones como necesariamente secuenciales e interdependientes.

Resulta interesante subrayar la forma en la que los pasos se encuentran redactados: se utiliza la primera persona del plural y en tiempo pasado. Esto les brinda una connotación diferente a la de un conjunto de reglas o procedimientos, por medio de la substitución del concepto de lo que debe hacerse por el lo que otros hicieron para recuperarse.

De esta manera los Doce Pasos son congruentes con el enunciado de la agrupación, el cual define en qué consiste el grupo y lo que ahí se hace. En dicho enunciado se enfatiza claramente la acción de compartir:

Alcohólicos Anónimos es una agrupación de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo. El único requisito para ser miembro de aa es el deseo de dejar la bebida. Para ser miembro de aa no se pagan honorarios ni cuotas; nos mantenemos con nuestras propias contribuciones. aa no está afiliada a ninguna secta, religión, partido político, organización o institución alguna; no desea intervenir en controversias; no respalda ni se opone a ninguna causa. Nuestro objetivo primordial es mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad.13

Los grupos de autoayuda de Doce Pasos son autónomos y no dependen de una organización. La forma en que estos grupos mantienen su logística se basa en las Doce Tradiciones, publicadas en su primera versión en el año de 1946.14 En ellas se describen las experiencias de los primeros grupos en sus procesos de subsistir y permanecer unidos. En estas tradiciones se destaca el concepto de libertad y de autonomía. Podría decirse que en ellas se materializa una aplicación, a gran escala, concreta y exitosa, de la vieja utopía anarquista:

1. Nuestro bienestar común debe tener la preferencia; la recuperación personal depende de la unidad del grupo.
2. Para el propósito de nuestro grupo sólo existe una autoridad fundamental: un Dios amoroso que puede manifestarse en la conciencia de nuestro grupo. Nuestros líderes no son más que servidores de confianza; no gobiernan.
3. El único requisito para ser miembro de aa es querer dejar de beber.
4. Cada grupo debe ser autónomo, excepto en asuntos que afecten a otros grupos o a Alcohólicos Anónimos, considerado como un todo.
5. Cada grupo tiene un sólo objetivo primordial: llevar el mensaje al alcohólico que aún está sufriendo.
6. Un grupo de aa nunca debe respaldar, financiar o prestar el nombre de aa a ninguna entidad allegada o empresa ajena, para evitar que los problemas de dinero, propiedad y prestigio nos desvíen de nuestro objetivo primordial.
7. Todo grupo de aa debe mantenerse completamente a sí mismo, negándose a recibir contribuciones de afuera.
8. AA nunca tendrá carácter profesional, pero nuestros centros de servicio pueden emplear trabajadores especiales.
9. AA como tal nunca debe ser organizada; pero podemos crear juntas o comités de servicio que sean directamente responsables ante aquellos a quienes sirven.
10. AA no tiene opinión acerca de asuntos ajenos a sus actividades; por consiguiente, su nombre nunca debe mezclarse en polémicas públicas.
11. Nuestra política de relaciones públicas se basa más bien en la atracción que en la promoción; necesitamos mantener siempre nuestro anonimato personal ante la prensa, la radio y el cine.
12. El anonimato es la base espiritual de todas nuestras Tradiciones recordándonos siempre anteponer los principios a las personalidades.14

Los Doce Pasos y las Doce Tradiciones forman la columna vertebral de los grupos. En México se acostumbra colocar en las paredes del local donde se llevan a cabo las sesiones los enunciados de ambos. Junto a estos, suelen encontrarse también otros elementos; una oración llamada de la serenidad y tres frases que se conocen como axiomas. Estos últimos son:

Primero es lo primero.
Vive y deja vivir.
Poco a poco se va lejos.

La oración de la serenidad fue adoptada por la agrupación a partir de su aparición, en el año de 1942, en forma de esquela, en un diario neoyorkino. Asimismo fue incluida en el contenido del tercero y el décimo segundo pasos del programa.15

Algunas opiniones
Las opiniones que mencionaremos a continuación se refieren a los grupos tradicionales y al programa de los Doce Pasos. Debido a la autonomía de los grupos, se han desarrollado algunas variantes que se alejan en mayor o menor grado de las ideas originales del movimiento. Estas corrientes contienen diversos elementos sobre los cuales no haremos comentarios.

La organización ofrece al alcohólico declarado la oportunidad de escapar de su aislamiento psicosocial anterior, del sentimiento de que nadie lo entiende o se preocupa por él de verdad y de la idea de que no puede confiar en nadie. En su grupo, el adicto adquiere l a sensación de pertenecer a un sistema, de ser entendido y aceptado y de compartir convicciones comunes. Por lealtad al grupo, el socio desarrolla un fervor religioso, y al responder al llamado de otro alcohólico que necesita ayuda, a pesar de que esto le causa inconvenientes y tenga que renunciar a ventajas propias, su devoción religiosa se internaliza en forma constructiva. Uno de los rasgos más importantes de la asociación es el énfasis en la inspiración y la sugestión del grupo. (Lawrence C. Kolb.)16

Podemos interpretar muchas de las dinámicas de aa en términos de casi todas las escuelas de psicoterapia. Gran parte de mi propio pensamiento es en esos términos. No obstante, poco a poco llegué a ver que aa se entiende más fácil y completamente si también se le contempla como una sociedad nueva; un medio nuevo hecho a la medida, de gran fuerza social y cultural, en el que tiene lugar el requisito de un nuevo aprendizaje. (Milton A. Maxwell.)17

Los vitrales de las catedrales góticas no son las únicas cosas que pueden estimarse verdaderamente desde el interior. El alcoholismo es una de esas cosas. Todas las miradas exteriores se ven nubladas e inseguras. Unicamente una persona que ha sido alcohólica y ha escapado de la tragedia puede interpretar la experiencia. (Harry Emerson Fosdick.)18

Los miembros de aa entienden la sobriedad como una condición sutil, compleja y multidimensional, en la cual ya no son evidentes el estilo de vida, la personalidad y la visión del mundo del alcohólico que bebe La sobriedad es, en efecto, un cambio de conciencia, un estado alterado o, si se quiere, una conciencia espiritual superior en la que son evidentes elementos de serenidad, aceptación, satisfacción, gratitud y júbilo. Palabras tales como equilibrio, plenitud, realización y transformación espiritual son necesarias para entender el concepto de sobriedad de aa, y para distinguirlo de la simple abstinencia o del hecho de estar seco. (John Wallace.)19

Han pasado sesenta años desde el inicio de este movimiento. Los grupos de Doce Pasos en nuestro país tienen una población significativa que ha aumentado notablemente en los últimos años, y su programa de recuperación comienza a aplicarse a otros padecimientos. Ante una realidad económica y social donde los problemas de salud, acompañados de los de la simple supervivencia, rebasan las capacidades actuales del Estado, los grupos de autoayuda apuntan hacia las posibilidades de una organización social que busca y encuentra sus propias soluciones.

Notas
1. Alcoholics anonymous comes of age, Nueva York, aa world services, 1957.
2. Alcoholics anonymous. 3a. ed. Nueva York, aa world services, 1976: 59-60.
3. "Actualmente hay más de 200 grupos diferentes que se basan en los Doce Pasos y más de 15 millones de estadounidenses acuden semanalmente a una reunión de un grupo de apoyo". (Dennis L., et. al. Pertenecer, México, Patria, 1992: 31.)
4. Milton A. Maxwell. The alcoholics amonymous experience, Mc Graw-Hill book company, 1984: 15.
5. Milton A. Maxwell (1984), Nathan Hurvitz (1974), Alan Ganther y Frank Riessman (1977).
6. Miguel Ramírez Bautista, Comunidad sin fronteras, México, Diana, 1976.
7. Destacan los de los doctores Ezequiel Millán, Manuel Velazco Suárez y José González Varela.
8. Encuesta nacional sobre las adicciones, México, Secretaría de Salud, 1993.
9. Central Mexicana de aa, Conferencia Sección México y aa y aa 24 horas.
10. A partir de 1967 han sido registradas por la American Psychological Association setecientos diez publicaciones en las que se analizan o mencionan a estos grupos. (Base de datos psycinfo de la American Psychological Assn., mayo de 1995.)
11. Twelve steps and twelve traditions. Nueva York, aa world services, 1953.
12. Sociedad Médica de Nueva York, Sección de Neurología y Psiquiatría, Nueva York, mayo de 1944.
13. Derechos reservados por aa Grapevine Inc.
14. Alcoholics anonymous comes..., op. cit.
15. "Dios, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las que puedo y sabiduría para conocer la diferencia".