El punto de vista sociocultural

Las normas sociales pueden definirse como aquellas reglas socialmente aceptadas, en relación con la conducta, que debe manifestar un sujeto en un determinado escenario social. Así, siguiendo estas normas,...

El punto de vista sociocultural

Luis Berruecos Villalobos

La Antropología es el estudio de la cultura y los antropólogos la conciben como todo lo que el hombre lleva a cabo para transformar la naturaleza que le rodea y así poder satisfacer sus necesidades básicas que son la alimentación, la vivienda y el vestido. Esto constituye el ángulo material de la cultura. Cultura es, pues, lo que los hombres hacen para vivir, mantenerse y reproducirse a ellos mismos y a sus condiciones de vida. Pero también la cultura implica los aspectos no materiales como son la religión, la ideología, las costumbres, las creencias y las formas de vida, el lenguaje, etcétera. Los aspectos materiales cambian más rápidamente que los no materiales, a los que se denomina ethos o concepción del mundo. Así, el hombre aprende dentro de su grupo social cómo comportarse, cómo vivir, cómo y qué comer y beber, vestirse, alimentarse. Aprende la lengua, las costumbres, las creencias. Así también, el hombre aprende a beber cierto tipo de cosas y no otras, dependiendo de su accesibilidad y de las reglas sociales que el grupo imponga a sus miembros.

Hasta cierto punto, el consumo del alcohol, por ejemplo, está condicionado por la cultura y también por las condiciones materiales de existencia del grupo social. Pero a lo que queremos dar énfasis ahora es al consumo de ciertas sustancias, no sólo el alcohol sino otras, lo cual está determinado por la cultura. A través de la investigación antropológica de las costumbres, creencias, tradiciones y formas de vida social de un grupo, se ha visto que en toda sociedad existen reglas que condicionan el consumo del alcohol. Por ejemplo, hay sociedades en las que estas reglas son muy claras y están bien establecidas, aunque no estén escritas en ninguna ley específica. En este tipo de sociedades en donde hay reglas claras, el consumo es responsable, esto es, no se dan situaciones de exceso porque la propia sociedad las sanciona severamente. Claro que hay casos extremos en donde por razones religiosas, por ejemplo entre los musulmanes, está prohibido el consumo del alcohol. En aquellas sociedades donde las reglas no son claras respecto del consumo, se dan situaciones de exceso, esto es, estamos hablando de sociedades permisivas en donde no está claramente establecido quién puede beber, con quién, en dónde, cuándo, cómo e incluso qué.

Un ejemplo muy interesante de lo anterior se ha descubierto a través de la investigación. Por ejemplo, en el estado de Veracruz colindan dos comunidades en donde estas situaciones se presentan a pesar de estar contiguas una a la otra: de un lado las reglas son muy claras y por tanto no se dan problemas con el consumo, mientras que del otro lado no hay reglas establecidas y se dan situaciones de exceso.

Los sujetos internalizan, por así decirlo, estas reglas culturales de su sociedad básicamente a través de la familia, que es donde se da lo que se llama el proceso de enculturación o endoculturación, esto es, donde el sujeto aprende precisamente estas reglas. Por ello, el estudio de la familia, del parentesco, es muy importante en la Antropología. Al salir el sujeto del núcleo familiar, se encuentra con otros agentes de socialización que le van a mostrar un mundo diferente al que aprendió en casa: los amigos, los vecinos, otros parientes, la escuela, los medios de comunicación. De esta forma, el sujeto va a confrontarse con toda una gama de situaciones que lo van a ir orientando --o desorientando a veces-- acerca de cómo debe comportarse en la vida. Por eso decimos que el modo de comportamiento de los padres con respecto al alcohol es fundamental en el proceso de aprendizaje de los hijos. Si los padres acostumbran a beber en exceso todo el tiempo o en algunas ocasiones, el hijo va a ir conformándose una idea seguramente errónea de cómo debe conducirse respecto del alcohol cuando llegue el momento, porque el alcohol existe desde hace milenios y seguramente seguirá existiendo. Cuando el sujeto llega a la edad en la que debe tomar decisiones, que casi siempre es la adolescencia, si tiene una personalidad sana y bien estructurada --y si en su familia ha aprendido ciertas reglas respecto del beber-- seguramente sabrá también tomar decisiones que no le afecten en este sentido.

Otros factores extrafamiliares influyen en el consumo del alcohol del adolescente porque hay, indudablemente, una serie de elementos que presionarán al sujeto en sus etapas de desarrollo a conducirse de una u otra manera con respecto del consumo del alcohol pero, dependiendo del tipo de educación que recibió de su familia, del ejemplo de sus padres y de su estructura de personalidad, seguramente podrá salir bien librado si ha recibido información responsable acerca del alcohol y sus efectos en el organismo.

Lo anterior implica que hay que educar a los hijos ante esta situación, pero de manera gradual. Y para ser eso, los mejores educadores son, en primera instancia, los propios padres de familia y, en segunda, los educadores. Pero también habría entonces que empezar a trabajar para educar a ambos, puesto que en muchas ocasiones la información que manejan no es la correcta. En concreto, nos referimos a una cantidad de cosas que se dicen que no son más que un conjunto de mitos o falsas creencias que existen a nivel popular en torno al consumo del alcohol. Al respecto, para ilustrar lo anterior, se cree que la intoxicación ocasional, que hasta cierto punto es entendible cuando una persona está eufórica por algún éxito obtenido, es automáticamente alcoholismo. Hay mucha confusión en la población entre los conceptos de uso normal del alcohol, o como lo denominamos, beber responsablemente, el abuso ocasional o la intoxicación o borrachera eventual y el propio alcoholismo, que ya es una enfermedad que puede ser progresiva y mortal, aunque sí es curable si se atiende a tiempo. Hay muchos mitos que hemos detectado entre la población: por ejemplo, se afirma que el café cargado quita la borrachera, un baño de agua fría o el hacer ejercicio para sudar más copiosamente, lo cual no es cierto pues se sabe que el hígado tarda cierto tiempo en procesar el alcohol consumido y que su trabajo no puede ser forzado por ninguna vía: sólo el tiempo desintoxica al sujeto. También se cree que la combinación de diversos tipos de bebida es la que produce la intoxicación y la verdad es que lo que se define como un estado de intoxicación se refiere a la cantidad de alcohol consumida en relación con el tiempo de la ingesta y las características físicas corporales del bebedor. Cada organismo es diferente, y por tanto, resiste de manera diferente también el consumo del alcohol.

La mayoría de los individuos que han decidido beber, afortunadamente lo hacen de manera responsable. Sin embargo, según las estadísticas disponibles, la enfermedad del alcoholismo sigue siendo muy grave en nuestro país: no es tanto un asunto que deba preocupar más que el beber en exceso, porque si en México hay ahora tres o cuatro millones de inválidos por alcoholismo y cada uno de ellos es, en la mayoría de los casos, jefe de familia, esto afecta directa o indirectamente a cuatro o cinco individuos, que es la medida de miembros de una familia. Generalmente el que queda imposibilitado de trabajar es el principal proveedor económico de la familia, lo cual obliga a los que dependen de él a buscar otros medios. Pero también es común encontrarse con reportes de sujetos que solamente se intoxicaron una vez en su vida y eso fue suficiente para terminar con ella, pues tomaron la decisión de conducir un automóvil en estado de intoxicación, sufrieron un accidente y terminaron con su vida. A veces tienen mejor suerte, pero aun así llegan a ocasionar accidentes y, si bien pueden salir bien librados, llegan a afectar a personas inocentes a su alrededor.

Por lo anterior, se afirma que hay una relación estrecha entre intoxicación excesiva y situaciones de violencia, homicidios, suicidios. En la mayoría de las investigaciones realizadas hasta la fecha, se ha visto que, en una proporción muy elevada, hay una relación muy estrecha entre accidentes automovilísticos y consumo excesivo, así como también la existe entre consumo excesivo y suicidios, homicidios, actos de violencia, etcétera.

Para finalizar, el antropólogo colabora en la investigación estudiando los patrones de consumo del alcohol en relación a la cultura entendida como se definió previamente. La investigación es tan sólo uno de los rubros de acción importantes en esta materia. También es importante la prevención, el tratamiento, la rehabilitación, la información oportuna, adecuada y veraz. La investigación antropológica es solamente uno de los tipos de investigación que debe desarrollarse, pero hay otras investigaciones que deben hacerse paralelamente, porque hay que recordar que el consumo del alcohol involucra situaciones personales o individuales, orgánicas o biológicas, sociales o culturales, económicas, filosóficas, morales, religiosas e incluso hasta políticas. Por tanto, estamos hablando de un fenómeno multicausal, multifactorial, que debe ser estudiado de manera integral, con equipos interdisciplinarios de trabajo.

Así, el investigador de estos asuntos también debe capacitarse para entender el problema de esa manera integral. Desafortunadamente, hay muy pocos investigadores en nuestro país que se dediquen a este problema.

Entre las acciones que deben llevarse a cabo para contrarrestar los terribles efectos del consumo excesivo, debemos recordar que se trata de una tarea de todos: gobierno, sociedad civil, investigadores, padres de familia, educadores, medios de comunicación, etcétera. Cada uno tiene una función que cumplir en esto. El Gobierno debe legislar y vigilar que se cumplan los reglamentos y las leyes y no favorecer la producción desmedida o la falta de control de calidad, o aplicar las infracciones a los reglamentos establecidos. Los padres de familia deben informarse correctamente acerca del consumo del alcohol y sus efectos, y deben transmitir esta información a sus hijos de manera adecuada y oportuna. Los investigadores deben seguir proporcionando información que lleve a parámetros más claros que permitan tomar decisiones más correctas.

Que una persona haya decidido beber es un asunto estrictamente personal, privado, pero la decisión de beber de manera irresponsable ya no es una cuestión individual, sino que afecta, en una u otra forma, a todos los que la rodean.

Nota
Doctor en Antropólogo Social, Profesor Titular del Departamento de Relaciones Sociales de la Unidad Xochimilco de la Universidad Autónoma Metropolitana.

 

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