A través del análisis de los criterios proporcionados desde dos perspectivas, una la del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, versión 1994 (DSM-IV), y dos, el Programa de los Doce Pasos de Alcohólicos Anónimos, el autor tiene como objetivo el análisis de la diferencia entre el consumo ocasional y la compulsión irracional que lleva a la adicción. De acuerdo al DSM-IV, la diferencia radica en la aparición de los criterios de tolerancia, de abstinencia y del patrón de uso compulsivo, mientras que para Alcohólicos Anónimos es el uso compulsivo, (síntoma que el propio individuo identifica y acepta como parte de un autodiagnóstico y no como imposición de un diagnóstico externo). El autor concluye que el criterio principal es el consumo compulsivo, situación que explica que la diferencia entre consumo ocasional y adicción no sea percibida por los adictos, puesto que compulsión significa pérdida de la capacidad para evitar daños y en ocasiones, los alcohólicos prefieren seguir arriesgando su vida antes que aceptar las evidencias de la compulsión.

Los peligros que acarrea el consumo de las benzodiacepinas en los alcohólicos que buscan aminorar los efectos del alcohol son analizados a través de alertar sobre su uso aparentemente inofensivo. Las benzodiacepinas son drogas de origen sintético, depresoras del Sistema Nervioso Central, tranquilizantes menores, ansiolíticos o pastillas para dormir. En el artículo se analiza su farmacología, absorción, destino, excreción e intoxicación que causa su consumo, así como sus principales inconvenientes. La prevalencia de su uso en la población general es de 9.6 a 16% mientras que para los alcohólicos es entre 20 y 40%, de ahí que se mencione que su consumo es la adicción oculta de los alcohólicos.

Se cuestiona el estereotipo del adicto como antisocial, impulsivo y dependiente económicamente, puesto que en los casos de hombres y mujeres maduros o ancianos, la estabilidad familiar y social no se mantiene a pesar de la adicción sino gracias a ella. Se plantea que para entender este equilibrio patológico hay que conocer las condiciones que posibilitan el inicio de la adicción y las razones por las que se elige la sustancia. Se han reportado limitaciones y fracasos personales de tipo afectivo, laboral, familiar y social como factores responsables del inicio del uso del alcohol o de tranquilizantes como las benzodiacepinas vistos como autotratamientos que ayudan a la desinhibición. En realidad, la adicción en estos casos, cubre o enmascara los rasgos de inmadurez de la personalidad o de psicopatología específica como depresión, ansiedad generalizada, fobias, entre otras, lo que viene a dificultar la rehabilitación del adicto adulto.

El autor retoma la polémica sobre si el alcoholismo es o no una enfermedad y qué profesional, dentro del ámbito de la salud pública, debe tratarla. Cuestiona la falta de estadísticas confiables sobre el número de personas afectadas por el alcoholismo y de las que acuden al grupo de Alcohólicos Anónimos, tanto en Estados Unidos y en México, como en el resto del mundo. Señala que las divisiones internas de estos grupos dificultan aún más la obtención de cifras confiables y cuestiona que los métodos tomados de la Inquisición, que se aplican en algunas granjas de Alcohólicos Anónimos, sean los adecuados para la recuperación de los alcohólicos.

Se presenta una caracterización que incluye el desarrollo, las fases y las características personales del jugador compulsivo, señalando su similitud con el alcoholismo por la dependencia psicológica que ambos provocan. La autora señala que el jugador compulsivo utiliza el juego como mecanismo de defensa para evadir su realidad y los problemas familiares, sociales y personales. La gente joven y los hombres están en mayor riesgo de convertirse en jugadores compulsivos, ya que existen dos hombres por cada mujer y entre ellas, predominan las amas de casa. La última de las fases señaladas es la de recuperación, en la que la autora plantea la necesidad de pedir ayuda y menciona varias alternativas para superar esta situación patológica.

 

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