Testimonio 24

Al principio él me caía mal, pero cuando fuimos novios, desde la primera salida, empecé a decirle: "¿Cuándo nos vemos, a qué hora vienes?"
Era una desesperación cuando él se iba, cuando me decía: "No nos vamos a ver tal día"; sentía que me moría, desesperada, pensando:

Testimonio de Guadalupe Ibarra

Al principio él me caía mal, pero cuando fuimos novios, desde la primera salida, empecé a decirle: "¿Cuándo nos vemos, a qué hora vienes?"

Era una desesperación cuando él se iba, cuando me decía: "No nos vamos a ver tal día"; sentía que me moría, desesperada, pensando: "¿Qué voy a hacer todo ese tiempo sin ese hombre, en qué voy a ocuparme?"

Era pensar en todo momento: ¿Dónde y con quién estará? Si me decía que me iba a llamar no podía ni siquiera meterme a bañar porque "¿Qué tal si me habla cuando estoy en el baño?" A veces cuando tardaba días en llamarme, no salía de la recámara por estarlo esperando.

Dejé a mis amistades, empecé a esconderme, porque cuando ellos iban a buscarme no salía por temor a que llegara mi novio y no me encontrara.

Llegó el momento en que me encontré sola, sin un amigo, dejé de asistir a fiestas; pensé que debía dejarlo todo por él. Hubo un momento en que ese hombre se alejó, al principio nos veíamos diario, después cada tercer día, luego cada semana. Le pregunté: "¿Qué estoy haciendo mal?" Empecé a invertir dinero en esa relación: le daba regalos, le daba para el pasaje, le pagaba el cine pensando que de esa manera él se iba a quedar conmigo.

No fue así, sino cada vez peor. Llegué al punto en que me quería morir, veía las vías del metro y pensaba en lanzarme, decía: "Quiero morir, siento mucho vacío, ya no tengo amistades, ya no estudio ni trabajo." Estaba triste y sola, con ganas de morirme. Fue cuando escuché un programa de radio y decidí venir a Relaciones Destructivas. Pero no luego, luego. Primero quise convencer a mi novio de que él se atendiera, porque yo no aceptaba que necesitaba ayuda, y creía que si él cambiaba yo sería feliz.

Hasta que me llegó la desesperación me vine para acá. Aquí vine a descubrir que no era capaz de quererme a mí misma, no era capaz de comprenderme; yo me trataba muy mal y quería que los demás me trataran bien, todo ese vacío que yo tenía quería que los demás lo llenaran. Así que ahora, cuando necesito algo, primero me lo doy yo, aprendí a darme incluso cosas materiales, porque le podía comprar cosas a todo el mundo menos a mí, empecé a cambiar mi forma de vestir, empecé a dormir por las noches.

Cuando llegué aquí tenía una enfermedad en la garganta y me decía el médico que era crónica, me inyectaban cada mes. Ahora ya no me inyecto y no estoy enferma.

Yo era dependiente de las personas, como actuaban ellos así reaccionaba yo. Si ellos estaban enojados o contentos sentía que me debía adecuar a ellas para que me aceptaran, me reconocieran y me quisieran. Ahora aprendo a estar bien yo ya respetar mi estado de ánimo y el de los demás. He aprendido a disfrutar de la tristeza, antes la veía como que "me quiero morir", que es algo malo que me paralizaba, pero ahora con todo y esa tristeza puedo trabajar y hacer mis cosas, y llega un momento en que esa tristeza se va.

Tengo un novio pero no lo necesito, sé que él está haciendo sus cosas; nos vemos pocos días, pero cuando nos vemos yo disfruto de esa relación; también puedo expresar que no puedo verlo porque tengo cosas que hacer. Es muy padre poder vivir sin necesitarlo, poder escucharlo cuando tiene un problema y no darle consejos.

Descubrí que muchas de las cosas que me hacían falta como el amor, eran desde mi niñez, de cómo fui tratada. Traía arrastrando muchos huecos, me sentía muy sola y quería que alguien llenara esos huecos, a veces empezaba a pelear porque las cosas no se daban como yo las necesitaba en ese momento. Fueron las creencias con las que yo fui educada, pensé que la forma como mis padres habían vivido era lo normal. Ellos habían vivido una relación destructiva de golpes, de insultos y alcoholismo, pensaba en cuando mi papá se iba y mi mamá se quedaba llorando esperándolo todo el tiempo, creí que eso era el amor, que eso era la familia.

Ahora definiría al amor como una situación de respeto y libertad.

 

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