Habla Lalo

Empecé a drogarme con marihuana a los trece años. La usaba diario, en pocas dosis. Así pasé como un año hasta que mi cuerpo quiso más y empecé a usar cosas como cocaína, SP, lsd, goma de opio, y todas las cosas que han inventado. Me las metí en mayor cantidad y empecé a tener problemas en mi casa y en la escuela. Me clavé mucho con la cocaína, empecé a usarla a diario

Habla Lalo

Empecé a drogarme con mariguana a los trece años. La usaba diario, en pocas dosis. Así pasé como un año hasta que mi cuerpo quiso más y empecé a usar cosas como cocaína, SP, lsd, goma de opio, y todas las cosas que han inventado. Me las metí en mayor cantidad y empecé a tener problemas en mi casa y en la escuela. Me clavé mucho con la cocaína, empecé a usarla a diario durante un periodo como de un año y medio; la probé de todas las formas como se puede meter al cuerpo, hasta que la usé inyectada y así me encantó, me hizo sentir bien, ninguna otra me gustaba, nada más era esa y nomás quería estar con la coca y la jeringa. Me puse muy flaco, pesaba cincuenta kilos, medía uno setenta y cinco y cometía muchas tonterías, como inyectarme con agua puerca. Mi mamá encontró ampolletas en mi cuarto y me dijo que me iba a internar. Yo no quería pero para alivianar la bronca le dije que sí. Teníamos una fecha para las vacaciones de la escuela, pero un día me sentí muy mal, no paré de usar droga en todo el día y fue cuando noté que no podía aguantarme ni una hora sin andar pensando que eso pertenecía a mi cuerpo y ya sin esa cosa no podía vivir. Fue entonces cuando le dije a mi madre que quería internarme de inmediato.

Tomé lo de la clínica como vacaciones, la verdad no tenía ninguna intención de dejar de consumir e incluso allí iba a usar droga con un amigo que la iba a meter, pero él salió de la clínica y nunca regreso.

Antes yo no creía en nada, lo más importante lo involucraba a la droga, pero desde ese momento me di cuenta de que en serio hay un Dios, algo de allá arriba que te cuida. Cuando salí del tratamiento no quería regresar a mi casa, al mismo ambiente y a los mismos amigos, porque todo iba a ser igual, nomás que yo sin usar drogas y todos los demás sí. Entré a un tratamiento de Medio Camino, me quede ahí siete meses, y empecé a sentirme cada vez mejor: engordé, me sentía más saludable, hacía ejercicio, leía y escribía, y hacía cosas que nunca antes había hecho. Después de los siete meses ya me había hartado el lugar, estaba aburrido y salí; encontré muchos amigos que me querían ayudar. También encontré amigos que querían que me juntara con ellos para seguir metiéndonos cosas, pero mejor busqué a los amigos que querían lo mejor para mí. Mi mamá y yo hicimos un gran esfuerzo porque teníamos un problemón entre nosotros y nos cambiamos de casa. Vivía en un lugar en donde todo mundo tomaba, la mayoría se drogaba a diario, y ahora que me cambié estoy muy contento.

Después de haber cumplido un año de mi rehabilitación creo que he aprendido muchas cosas, he descubierto valores que antes no tenía. Ahora me doy cuenta que no vale la pena meterte algo porque eso no es la realidad; a veces sí me he sentido de la chingada por mis amigos que se van a tomar diario, pero me aguanto, me muerdo la lengua y no tomo, o no me meto nada me alejo de ahí y después trato de seguir juntándome con ellos sin que haya broncas. Ahorita que estoy hablando no tengo ganas de meterme nada, me siento muy contento, no necesito de nada para estar a gusto conmigo mismo. Me estoy encontrando a mí, aún no sé como soy, pero pus yo sé que poco a poco me encuentro. Eso ha sido mi vida desde hace cuatro años para acá. Llevo un año limpio y no quiero echarlo a la basura volviendo a usar coca, por eso me mantengo limpio...

 

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