Adicción a la comida. El mejor regalo: la abstinencia

Necesité humildad para aceptar que mi hermana, por azares del destino, (léase Poder Superior), me obsequiara sus reservaciones en Huatulco, porque a ella le surgió un compromiso. Primero me negué a recibirlo, pensando que mi realidad no me permitía hacer un viaje de ese tipo. De corazón, ella no esperaba nada a cambio. Había que estar en dos horas en el; aeropuerto.

Adicción a la comida
El mejor regalo: la abstinencia

Olga A.

Necesité humildad para aceptar que mi hermana, por azares del destino, (léase Poder Superior), me obsequiara sus reservaciones en Huatulco, porque a ella le surgió un compromiso. Primero me negué a recibirlo, pensando que mi realidad no me permitía hacer un viaje de ese tipo. De corazón, ella no esperaba nada a cambio. Había que estar en dos horas en el aeropuerto. Decidí abrirme a la vida y aceptar lo que me ofrece.

Nos recibieron con música, alegría y bebidas. Conservé la alegría, la música, y disimuladamente dejé por ahí la bebida. No puedo confiarme. La adicción no tiene vacaciones.

Todos los bufetes se servían en forma abundante. Era un lugar lleno de vida. Se compartía la mesa con gente de todas partes, Gracias a Dios había verduras. Poco a poco fui dándome permisos. Cada vez eran más frutas y verduras. Los quesos. Me serví aguacate. Yo no puedo comer aguacate. Gracias a Dios no toqué las papas.

El último día me di cuenta que el cereal de avena tenía azúcar (tiene la misma composición química que el alcohol). No puedo bajar la guardia. Estaba en peligro mi abstinencia y si no tengo abstinencia, no tengo nada. Nunca más quiero vivir la obsesión, el terror al sobrepeso, la supresión, la vergüenza; quererme morir, la culpa, el abuso de laxantes, los ayunos, la pérdida de control con la comida: la bulimia.

La adicción a la comida, hermana siamesa del alcoholismo, aunque tiene mejor reputación, es la más sutil de las adicciones. Algunas personas tenemos una sensibilidad física a ciertos alimentos. La adicción es una enfermedad fisiológica vinculada a la química cerebral.

Mi actividad se desencadenó desde los seis años de edad, deteriorando casi todas las áreas de mi vida. Ningún primer paso* nos dice ante qué alimentos adictivos somos impotentes. Poco a poco he ido descubriendo lo que me lleva a la compulsión ya la pérdida de control.

Es cierto que algún evento importante, placentero o negativo, se vuelve un reto para nuestra recuperación. El alcohólico bebe más, el adicto se droga más, el fumador fuma más, el comedor compulsivo come más... Me da escalofríos recordar mi recaída.

Cuando falleció mi madre, estaba llevando una recuperación muy linda. Tenía poco en un grupo,** y ya casi estaba en mi peso. No alcancé a hacer en vida reparaciones, ni a decirle cuanto la quise. Sin darme cuenta, empecé a perder mi recuperación. Sentía confusión y culpa. Murió de repente de un infarto, y era diabética. Mi padre murió de cirrosis y casi siempre fue abstemio (así de raro). Creo haber heredado de ambos la parte gen ética de la adicción.

Fue suficiente el primer bocado. Recuerdo estar trabajando, muy arreglada, en una reseña de cine. En vez de llorar, me salía cada media hora, comía tortas, chocolates y refrescos de dieta, compulsiva y rápidamente, y sin que nadie se diera cuenta, me limpiaba y regresaba a mi trabajo. Cada media hora, durante toda la mañana. Con nada calmaba el dolor. Se había disparado de nuevo la adicción. Ya nada podía detenerla. En unos cuantos meses subí veinte kilos. Me daba horror verme al espejo. Tuve que internarme. Llevo casi dos años de abstinencia, apenas saliendo del período de supresión post-aguda y estabilización. Apenas recuperando mi cuerpo.

Ahora, en Huatulco, volteo la cara a Dios. Le pido ayuda. Me cambia la vida. Me sonríe el Sol... me gusto. Puedo dar y recibir, convivir, merecer la vida y tanta alegría. Vivir en armonía Con o sin devaluación... pese a la crisis, aunque renuncie Serra, a la luz de las estrellas, aunque llueva o vuelva al esmog.

Caminé mucho, sintiéndome parte de la naturaleza. El paraíso... hacer deporte, jugar tenis aunque sea principiante. Hacer aerobics. Nadar .Escuchar música. Tirarse al sol. Bailar Con música de rock. Seguir el ritmo. Oír el nuevo album de los Beatles. A Pablo Milanés. Las aves. Velear .Cantar rancheras. LoS peces. Las iguanas. Recibir el año nuevo desde las 11:30 PM. Sin alcohol. Gozar a la gente.

Estuve alerta a mi neurosis, de la cual antes no me daba cuenta. En otras ocasiones me ganaba, encadenándose a la de otros para justificarse a sí misma, justificar el pleito, la recaída, la pérdida de control Con la comida, el alcohol o lo que fuera. La fuga de la realidad, el aislamiento; autoconmiserarme. Finalmente, ahogarme en la sustancia que me confortara, para luego sentirme peor, justificadamente. Creía que la culpa de sentirme mal venía de afuera.

No es fácil la relación de pareja. Observar mi interior, asumir mi parte; pedir al Ser Supremo tolerancia. Decir no a la enfermedad y sí a la vida. No involucrarme en los conflictos de otros. Manejar límites y espacios. Cómo cuesta la libertad y la independencia. Hay que cuidarlas y ganárselas día con día.

Me angustio cuando todo es bueno. Aún me cuesta manejar el éxito; se me cuela el no merezco. En un momento mi viejo patrón me eclipsa. Me es difícil manejar las emociones, romper el aislamiento.

No tengo que cambiar a los demás, ni negar mi propio ser. La vida y los demás están bien como son... y yo también. En todo momento puedo elegir y tengo opciones. Nada sabe mejor que vivir sin obsesión, ser individuo, ser íntegro, ser persona. La recuperación es trabajo de tiempo completo, pero cuánto vale la pena.

Hoy sé que tengo una enfermedad que forma parte de mí desde que fui concebida. Que yo no soy mi enfermedad. Que es crónica, progresiva y mortal, y siempre estará al acecho, esperando, durante toda mi vida. Que puedo detenerla mientras no me quede a solas con ella, y esté abierta a dar y recibir ayuda. Que me pone de rodillas... pero es ahí donde me he encontrado a mí misma, ya un Poder Superior que está a cargo de mi vida.

Notas
* Se refiere al primer paso del programa de los doce, de Alcohólicos Anónimos: "Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol y que nuestra vida se había vuelto ingobernable".
** Overeaters Anonymus, (Comedores Compulsivos Anónimos), basados en los doce pasos de Alcohólicos Anónimos.

 

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