Enseñanzas del psiquiátrico

1. Si atenté contra mi vida fue un poco por depresión, pero un mucho por cobardía e irresponsabilidad: preferí inferir una nueva tristeza a los míos que afrontar la situación en que yo, y solamente yo, me he metido, Recuerdo mi rostro justo antes de cometer mi nuevo error de conducta: había la sospecha de que no moriría, de que mi acto era el colmo de la autocompasión y la pereza.

Enseñanzas del psiquiátrico

Mauricio

1. Si atenté contra mi vida fue un poco por depresión, pero un mucho por cobardía e irresponsabilidad: preferí inferir una nueva tristeza a los míos que afrontar la situación en que yo, y solamente yo, me he metido, Recuerdo mi rostro justo antes de cometer mi nuevo error de conducta: había la sospecha de que no moriría, de que mi acto era el colmo de la autocompasión y la pereza. Por temor a afrontar el riesgo del divorcio y el desempleo, preferí aumentar la carga que ya pesa sobre mis padres, mi hermano, mi esposa y mi hija. Son cuentas pendientes, que en su día deberé ir pagando.

Me horrorizo del grado de aberración al que han llegado mis compañeros aquí presentes, pero debo rendirme ante la evidencia de que, para mis seres queridos de allá afuera, mi conducta es igual de aberrante, y mucho más dolorosa, que las que a mí me parece encontrar en este depósito de cadáveres ambulantes.

2. En prácticamente todos los pacientes que he observado aquí, son evidentes las huellas del daño cerebral o de las conductas y actitudes negativas o desagradables que denotan la existencia de una enfermedad mental, ¿Qué me autoriza a pensar que yo estoy exento de esos daños, conductas o actitudes? Yo soy también un ser enfermo, y puedo tener algo de:

la monstruosa infantilidad de Gabriel;
la soberbia negación del alcoholismo de Esther;
la agresividad desaforada de Alberto;
el perezoso letargo de Gustavo;
la inconsciente destructividad de Mario Vicente;
la papitis compulsiva del Oso;
la irritable negligencia de Luis R.;
la beligerante necedad de Alberto;
el automatismo receloso e incómodo de Carlos;
la atolondrada hostilidad de Ulises;
el deambular insulso y miserable de casi todos.

3. He deseado mi salida de este lugar prácticamente desde el momento en que llegué, pero ahora, ya próxima la hora de salida, no niego que me asusta el tamaño de la carga que voy a encontrar allá afuera. Los daños que he inferido a mí ya los míos son graves y amplísimos. El cumplimiento de mis anhelos se ve muy incierto, y en el mejor de los casos, muy lejano.

La angustia asoma ya su rostro frente al mío, y bien sé que la ansiedad alcohólica acecha cercanamente. Mi amargura y mi frustración merodean por el pecho. Me siento oprimido y avergonzado. Es necesario confesar que tengo miedo. Asimismo, que mi egoísmo reclamaría el cumplimiento de algunas condiciones para comprometerme en el esfuerzo de la recuperación: una enseñanza firme de recuperar a Blanca, empleo, algo en fin que me proporcione la seguridad de que llevo un camino definido. ¿Es que acaso no lo tengo 0 no lo veo por mí mismo?

8 de junio. Hoy tuvimos la primera entrevista con el terapeuta familiar, quien nos impresionó por su aguda y ágil percepción de la personalidad humana, así como de las interacciones familiares.

Antes de entrar a la sesión rumiaba yo mi insatisfacción por verme a mí mismo tan fracasado, tan desvalido y tan dependiente del alcohol, de mis padres y de Blanca: un niño inepto y miedoso de 31 años de edad.

El doctor formuló una la. hipótesis: Mis recaídas forman parte de una cadena de fracasos para los cuales me he programado desde hace tiempo: existe una fortísima codependencia entre mi madre y yo, que me condena a fracasar una y otra vez para que mi madre pueda tener a quien cuidar y regañar. Yo llevo en mi mente a una mujer exigentísima que me controla y me demanda muchas cosas. Cuando ya no puedo soportarla prefiero mejor adormecerla, embriagarla, y de ahí una fortísima motivación para seguir bebiendo.

4. El doctor me dijo que él trataba de hablar a mi subconsciente. Reflexiono al respecto y trato de recordar y desentrañar su mensaje. Él habló de que debo abandonar el papel que juego dentro de la dinámica familiar. Dijo a mi madre que sus esperanzas en mi recuperación me hacen daño. Me recomendó que si voy a partirme la madre lo haga yo bien pero solo, y que si no quiero hacerlo me apegue yo fuertemente a AA.

Entiendo que en ese apego nadie, más que yo mismo, debe importarme.

 

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