Praeventum

Si hubiera que dar título a este escrito lo llamaría Vive la sensación. ¿Por qué? Porque algunas personas, para vivir con más armonía y tranquilidad en un mundo tan lleno de presiones como el que ahora tenemos, buscan nuevas alternativas y lo hacen sabiendo que al tener otra forma de sentir y ver la vida, esta les será más grata y placentera.

Praeventum,
Aplíquese para evitar las adicciones

Carlos Esquivo Morales

Si hubiera que dar título a este escrito lo llamaría Vive la sensación. ¿Por qué? Porque algunas personas, para vivir con más armonía y tranquilidad en un mundo tan lleno de presiones como el que ahora tenemos, buscan nuevas alternativas y lo hacen sabiendo que al tener otra forma de sentir y ver la vida, esta les será más grata y placentera. Esto se incluye como una razón para hacer el máximo esfuerzo en las labores diarias, tratando de tener presente que nadie más hará o vivirá lo que cada uno de nosotros no viva o haga.

En esta búsqueda, cada día aumenta el número de personas que orienta su vida a la práctica de sistemas de meditación, prácticas místicas y al rescate de las raíces culturales de su pueblo, entre muchas otras opciones. Esta es la raíz de lo que sería el título del presente trabajo; y es que quien inicia la práctica de alguna de estas actividades lo hace para tener la sensación de vivir o la emoción ante la vida que él o ella considera debe experimentar según el camino que haya elegido.

La pregunta sería la siguiente: ¿cuál es esa sensación? Se trata, según las personas que realizan alguna de estas prácticas, de una paz espiritual que conlleva una armonía interior, una armonía con el mundo exterior y una mejora en las relaciones con parientes y amigos, a más de un sano crecimiento y desarrollo personales.

En cierta medida, resulta lógico que más y más personas busquen esa sensación, dado que, en los tiempos que vivimos, todo se hace contra reloj y en ocasiones debemos hacer muchas cosas que nos desagradan y pocas que nos sean realmente gratificantes. Como ejemplos tenemos, entre otros, el tiempo que perdemos en trasladarnos de un lugar a otro; el atender los constantes problemas familiares y la necesidad de consumir muchas de las cosas que nos anuncian los medios masivos de comunicación, como si al poseerlas tuviéramos las llaves de la felicidad.

Ahora bien, nos preguntamos qué tiene que ver lo anterior con las prácticas antes mencionadas y que llamaremos alternativas. Lo que se busca en cualesquiera de ellas es llevar al hombre a que se sienta nuevamente a gusto con lo que vive y trate de hacerlo de manera integral, ya no superficial. El vivir de esta manera sí es posible. Todo depende de uno mismo.

Los científicos, psicólogos y filósofos contemporáneos se han percatado de que estas alternativas proporcionan sensaciones y estados físicos que sólo hasta ahora la ciencia ha reconocido como valiosos para el hombre moderno.

Tales alternativas procuran que nos sintamos bien con lo que somos y con lo que nos rodea. Es importante, por lo tanto, incorporar algunos aspectos de estas a nuestra vida.

Cuando se incorporan las alternativas a las actividades cotidianas debe tenerse en cuenta lo siguiente: a) los resultados esperados no surgen de la noche a la mañana; su aparición requiere de una práctica constante y paciente, es decir que requiere de disciplina; b) algunas de estas alternativas plantean el uso de ciertos tipos de drogas para experimentar las sensaciones y/o emociones de las que hemos hablado.

En cuanto a lo primero, debemos considerar la importancia de ser pacientes. Estamos acostumbrados a obtener las cosas inmediatamente; si queremos hablar con alguien, tomamos el teléfono; si queremos comer, salimos a la calle; si estamos aburridos, prendemos la radio, la televisión, etcétera.

Respecto de lo segundo, aquellas personas que hacen uso de las drogas para experimentar las sensaciones que estas causan no se percatan de que el efecto es temporal. Tampoco miden el riesgo de adquirir una adicción y tener que sufrir las consecuencias psicológicas, físicas y sociales que acarrea el uso indebido de tales sustancias.

El hecho de que se diga que en algunas alternativas se hace uso de drogas no significa que el uso sea obligado. Por otra parte, los neurofi-siólogos han descubierto en la actualidad que las mismas sensaciones que estas sustancias provocan pueden experimentarse, también, con sólo llevar a cabo la práctica de las alternativas como, por ejemplo, las técnicas de relajación, el yoga o las danzas rituales.

De acuerdo con los estudios realizados por neurofisiólogos, la práctica del yoga, de la meditación Zen (forma tradicional de meditación japonesa), de las artes marciales o bien, en el caso del continente americano, de las costumbres rescatadas de las culturas prehispánicas ( danzas, cantos, etcétera), conducen todas al mismo resultado: un bienestar físico y emocional que, con la disciplina, tiende a mantenerse en el tiempo. Esto no ocurre en el caso del consumo de drogas, en vista de que las sensaciones duran cada vez menos y el deterioro físico que se presenta en el usuario puede llevar a un daño irreversible. La búsqueda de la libre percepción de sensaciones puede convertirse, así, en una esclavitud.

Pensemos que lo que hacemos todos los días no queda ahí, sino que tiene que ver con nuestro futuro y con la vida de todas las personas con quienes nos relacionamos, dado que, de alguna u otra forma, ellos influyen en nosotros y nosotros en ellos.

Cada quien puede llevar a cabo la práctica alternativa que más le guste o que mejor puede asociar con su vida, con sus necesidades y con su forma de ser. El uso de drogas no es, por lo tanto, una alternativa, ya que tarde o temprano alejan al usuario de los demás y producen en él sensaciones opuestas a las que se buscaban en un inicio. y es que la satisfacción de vivir se encuentra dentro de cada uno de nosotros.

 

 ¡Llámenos!

(55) 5008 1709


Calle Molinos núm. 20 Int. 8

Colonia Mixcoac
Delegación Benito Juárez. CP 03910
Ciudad de México. México

©2016 Liberaddictus AC

Search