Praeventum

En esta ocasión habremos de abordar un aspecto muy importante del comportamiento de las personas del cual depende el que se interesen y/o involucren en la solución de un problema que es común a los grupos y a la sociedad entera: el uso indebido y la adicción a las drogas, y nos referimos a la actitud que asumamos frente a dicho problema.

Praeventum
Aplíquese para evitar las adicciones

En esta ocasión habremos de abordar un aspecto muy importante del comportamiento de las personas del cual depende el que se interesen y/o involucren en la solución de un problema que es común a los grupos y a la sociedad entera: el uso indebido y la adicción a las drogas, y nos referimos a la actitud que asumamos frente a dicho problema.

Desafortunadamente, para las personas e instituciones y organismos que creemos en la prevención de las adicciones y que tratamos de llevar a cabo distintas actividades para que la población adulta participe en las tareas de prevención, nos encontramos con una actitud que resulta adversa y, muchas veces, obstaculizante de los esfuerzos preventivos puestos en marcha.

Las vivencias y las experiencias hasta hoy acumuladas en el campo de la prevención de las adicciones y los programas sociales nos permiten señalar algunas de las actitudes que en este sentido observamos en los adultos cuando se les invita a hablar sobre el tema del consumo de drogas con fines de intoxicación, o bien cuando se les propone participar en actividades para su prevención.

La primera actitud que identificamos es la de Negación que implica una premisa del tipo: "Yo no tengo el problema y por lo tanto no existe, no pasa nada y no tengo que hacer nada".

Como segunda actitud observada hablaríamos de Alejamiento o distancia: "El problema se presenta en otras gentes, no en mi familia".

La tercera actitud que vemos frecuentemente es la que podríamos llamar de Proyección, en la cual "El problema lo ocasionan otros menos yo"; "Que lo resuelva el Gobierno", "Que los metan a la cárcel o a un manicomio".

Una cuarta actitud que observamos es la de Comodidad: "Si yo no tengo el problema y tampoco mi familia, me muestro indiferente, ya que con el tiempo y la ayuda del buen Dios las cosas cambiarán". "Pobrecitos que Dios los Ayude", "Que nada me perturbe para lograr lo que yo quiero".

Y finalmente una quinta actitud Pesimista en la que antes de actuar, las personas prejuzgan que "De nada sirve lo que se haga, todo está podrido o corrompido"; "Ni modo, de algo nos tenemos que morir".

En principio tenemos que reconocer que esta serie de actitudes obedecen o se originan en la utilización de mecanismos psicológicos que nos permitan defendernos ante circunstancias que, como el problema de las drogas, nos hacen sentir impotentes, angustiados y también temerosos debido a que tal vez no contamos con los recursos, la orientación y la información con la cual hacerles frente, ya sea en lo personal, en lo familiar o en lo social, y ello nos crea dolor. No obstante lo anterior, estas actitudes no son de utilidad para emprender acciones de carácter preventivo, por ello es deseable que todos los miembros de la sociedad: ciudadanos, gobernantes, instituciones y organismos sociales modifiquemos la forma como nos mostramos, pensamos y actuamos al respecto del fenómeno social de las drogas y la adicción a ellas, es decir: se requiere que asumamos una actitud de corresponsabilidad social a partir de la cual actuemos de manera decidida para prevenir el problema, para que no sea nuestra actitud la que favorezca el crecimiento y la difusión de la adicción a las drogas en nuestra sociedad.

En este sentido, en el momento que una persona reconoce su corresponsabilidad ha iniciado y decidido un cambio, y a partir de esto podría iniciar por informarse y recibir orientación sobre el problema de las adicciones, ya sea por su cuenta, a través de la consulta y revisión de libros, o bien solicitando apoyo de alguna institución como: el Consejo Nacional Contra las Adicciones (Conadic), el Instituto Nacional de Psiquiatría (inp), los Centros de Integración Juvenil (cij), entre otras instituciones públicas, privadas y/o sociales que se orientan a atender este tipo de problemas sociales y de salud. Ello permitirá a la persona llevar a cabo acciones preventivas en los ámbitos en los que se desenvuelve: en su hogar, para sus hijos y familiares; en su lugar de trabajo, para sus compañeros de labores; en su colonia o barrio, para sus vecinos; o bien en su escuela, para sus alumnos y compañeros.

Tratando de concluir, diríamos que para emprender la prevención del uso indebido y la adicción a las drogas y para que las acciones logren ser de un impacto suficiente para que niños, jóvenes y adultos formen una actitud orientada hacia la conservación de la salud y el desarrollo y bienestar de la comunidad, es imprescindible comenzar por cambiar la actitud que tengamos frente al fenómeno de las drogas (producción, tráfico, lavado de dinero, consumo, etcétera) y las adicciones, de tal manera que la corresponsabilidad social que aceptemos sea el soporte de todos los esfuerzos que realicemos para evitar que nuestros seres queridos y amigos decidan consumir drogas con fines de intoxicación (adicción), y contribuyan a aumentar las estadísticas de usuarios y adictos a las drogas en nuestro país.

Para solicitar orientación y asesoría llamar por teléfono a:

Consejo Nacional Contra las Adicciones:
01-800-911-2000.
Instituto Mexicano de Psiquiatría:
(55)5655-2811.
Centros de Integración Juvenil:
(55)5212-1212

 

 ¡Llámenos!

(55) 5008 1709


Calle Molinos núm. 20 Int. 8

Colonia Mixcoac
Delegación Benito Juárez. CP 03910
Ciudad de México. México

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