Estatus del farmacodependiente

Ningún padre de familia quisiera que sus hijos fueran farmacodependientes (FD) o narcotraficantes. Tampoco ningún niño quisiera serlo, generalmente prefieren verse como pilotos o bomberos. En la adolescencia tampoco se elige ninguna de estas propuestas.
Sin embargo, para algunos, tal parece que vender o consumir la droga les da cierto estatus del cual enorgullecerse,

Estatus del farmacodependiente
Buscar el ser a través de la adicción

Deimos Aguilar Jiménez*

Ningún padre de familia quisiera que sus hijos fueran farmacodependientes (FD) o narcotraficantes. Tampoco ningún niño quisiera serlo, generalmente prefieren verse como pilotos o bomberos. En la adolescencia tampoco se elige ninguna de estas propuestas.

Sin embargo, para algunos, tal parece que vender o consumir la droga les da cierto estatus del cual enorgullecerse, sobre todo en determinados contextos socioculturales, en donde los consumidores o narcos tienen poder y dan la imagen de éxito a través del dinero. El narcotráfico representa, pues, una "profesión" que cualquier joven quisiera tener, por el dinero fácil y rápido, y por no tener que quemarse las pestañas en la escuela para que luego no haya empleo o no esté bien pagado.

Dentro de los múltiples factores de riesgo en la FD está la falta de identidad, pertenencia y autoestima, por lo que un adolescente en crisis resulta la persona más vulnerable para convertirse en farmacodependiente o narco, ya que ellos tienen la necesidad existencial de ser algo o alguien, y a través de esta forma de vida adquieren estatus y, consecuentemente, un lugar al cual pertenecer. Mejoran su autoestima creyéndose importantes, envidiados, galanes, poderosos, semidioses con dinero fácil y sin ganas de salirse del negocio porque perderían sus privilegios.

El consumidor y el vendedor de drogas entran en una categoría diagnóstica de trastorno mental, que como enfermedad tendrá momentos terapéuticos decisivos, y más si se detecta oportunamente como el cáncer, el SIDA o cualquier proceso infeccioso o degenerativo.

Para la farmacodependencia existe la intervención preventiva, curativa y de rehabilitación; la última asiste a los pacientes cuyo desempeño ha sido afectado por un trastorno mental, para que lleguen a funcionar de una manera óptima dentro de sus posibilidades, desplegando al máximo sus capacidades mentales, tanto en el plano de las funciones cognitivas como en el emocional y el de las relaciones interpersonales. En algunos casos, la droga afecta funciones y destrezas plenamente desarrolladas (como en el adulto); pero en otros, el menoscabo ocurre antes de que éstas hayan llegado a madurar (como en los niños y los adolescentes).

La función de la rehabilitación será, según el caso, ayudar a recuperar lo perdido, o estimular el desarrollo de lo que no tuvo oportunidad de crecer.

La responsabilidad de quienes conocemos, tratamos y rehabilitamos enfermos de farmacodependencia, es informar que ciertas etapas de deterioro que no tienen curación, solamente rehabilitación.

Tal vez esta información desaliente a los adolescentes para entrar al mundo de las adicciones, porque no creo que ninguno de ellos quiera tener el estatus de enfermo mental relacionado con sustancias.

Nota
* Psiquiatra infantil y de adolescentes

 

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