Psicopatología de la voluntad

La voluntad puede estudiarse desde diversos enfoques: religioso, filosófico, psicológico, existencial, filogenético. Un análisis psiquiátrico nos permitirá apreciar su debida correlación con las adicciones.
La voluntad va madurando de acuerdo al desarrollo del infante. Su proceso inicia desde el nacimiento, pero empieza a manifestarse a los nueve meses de vida, cuando el niño presenta

Psicopatología de la voluntad

Deimos Aguilar

La voluntad puede estudiarse desde diversos enfoques: religioso, filosófico, psicológico, existencial, filogenético. Un análisis psiquiátrico nos permitirá apreciar su debida correlación con las adicciones.

La voluntad va madurando de acuerdo al desarrollo del infante. Su proceso inicia desde el nacimiento, pero empieza a manifestarse a los nueve meses de vida, cuando el niño presenta angustia de separación y un fenómeno de negación que se hace evidente por los primeros momentos históricos en que el infante elige y selecciona lo que desea. Es el primer acto de voluntad de un ser humano.

Si el niño es sobreprotegido o agredido por sus padres tendrá una alteración en su voluntad, pues su decisión dependerá de estos. Le costará trabajo tomar decisiones porque no estará acostumbrado y le será fácil que decidan por él. Tendrá una especie de aniquilamiento de la voluntad. Esto se conoce como el trastorno de la personalidad por dependencia, caracterizado por una necesidad general y excesiva de que se ocupen de uno, que ocasiona comportamientos de sumisión y adhesión, así como temores de separación; dificultad para tomar decisiones cotidianas; necesidad de que otros asuman la responsabilidad de su vida; dificultad para expresar el desacuerdo con los demás; dificultad para iniciar proyectos. El individuo se prestará de voluntario para iniciar tareas desagradables y sentirá incomodidad o desolación cuando esté solo, por miedo a cuidar de sí mismo.

Otras patologías relacionadas con la voluntad son los trastornos del control de los impulsos, en donde se encuentran el trastorno explosivo intermitente (cólera), la cleptomanía (robo compulsivo), la piromanía (afición por jugar con fuego), el juego patológico (apuestas, juegos de azar) y la tricotilomanía (tendencia a arrancarse el pelo). En todos ellos existe pobre o nulo control de la voluntad.

De un modo general, las anomalías de la voluntad se deben a exceso o defecto pulsional. La psicopatología de la voluntad comprende lo mismo síntomas, que síndromes o entidades patológicas. Entre los síntomas se encuentran los siguientes:

1. Abulia o hipoabulia.Incapacidad o reducción fugaz o duradera para realizar el acto voluntario. Predominan el automatismo, pérdida de ímpetu y direccionalidad. Satisfacción básica de necesidades y tendencias vitales.
2. Descontrol primario.Respuesta inmediatas, explosivas o abrupta que derivan del fracaso de los mecanismos centrales de integración.
3. Descontrol secundario.Se manifiesta como un acto de premeditación antes del acto explosivo o impulsivo (rasgo característico del farmacodependiente).
4. Iteraciones anormales.Repeticiones inmotivadas, rítmicas y episódicas de pensamientos o acciones: repetir palabras, repetir canciones, repetir movimientos, etcétera.
5. Negativismo.Resistencia deliberada o incapacidad para responder a estímulos, sin pérdida de conciencia o lesión cerebral. En el niño también se le ha llamado desobediencia patológica.
6. Reacciones en eco.Imitaciones de gestos, ademanes, palabras, etcétera.
7. Parafilias.Preferencias sexuales aberrantes o búsqueda de placer sexual en circunstancias inapropiadas: zoofilia, fetichismo, necrofilia, masoquismo, sadismo, vouyerismo y exhibicionismo.
8. Compulsiones.Actos complejos de la vida cotidiana que se repiten incesantemente en contra de los deseos del individuo afectado: lavado excesivo de manos, comprobación del cierre de puertas, limpieza de baños, limpieza de la casa, colección de objetos inútiles, etcétera.

Existen otras patologías psiquiátricas del niño y del adulto en que la voluntad está afectada de manera secundaria, como el autismo, el retraso mental, la depresión infantil, las psicosis y la esquizofrenia, en las cuales la persona afectada es incapaz de tomar decisiones o de obedecer.

La farmacodependencia o cualquier adicción a tabaco, café, televisión, etcétera, es un ejemplo representativo de la psicopatología de la voluntad. Lo grave, y en ocasiones incurable, es que la misma sustancia neurotóxica deteriora aún más la neurofisiología cerebral, dejando en peores condiciones a la persona enferma.

Bibliografía
Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, DSM IV, Edit. Masson
Décima Revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades, Edit. Meditor
Vidal, Alarcón Lolas. Enciclopedia Iberoamericana de Psiquiatría, Edit. Panamericana

 

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