La prehistoria de la infancia

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En la antigüedad aparece una diversidad insospechada de actitudes hacia los infantes. Desde la severa educación espartana hasta el liberalismo ateniense, pasando por el omnipotente pater familias romano, capaz de la mayor crueldad, como del cariño más conmovedor. Mientras los galos tenían derecho a decidir la vida o muerte de sus hijos, en la India antigua se les mimaba.

La prehistoria de la infancia

Doctor Deimos Aguilar López*

Nada en el mundo nos repugna tanto como seguir el
camino que ha de conducirnos a nosotros mismos
Herman Hesse

En la antigüedad aparece una diversidad insospechada de actitudes hacia los infantes. Desde la severa educación espartana hasta el liberalismo ateniense, pasando por el omnipotente pater familias romano, capaz de la mayor crueldad, como del cariño más conmovedor. Mientras los galos tenían derecho a decidir la vida o muerte de sus hijos, en la India antigua se les mimaba. En el antiguo Egipto, una familia numerosa se consideraba un favor de los dioses, pero desde sus primeros pasos el niño debía prestar servicios y vivir por su cuenta días enteros, lo cual explica el alto índice de mortalidad infantil. El infanticidio difiere mucho según las culturas, en algunas se consideraba un mal necesario, relacionado con las necesidades vitales de la comunidad; por ejemplo, era inconveniente cargar bebés en tiempos de nomadización; o la manutención era dificultosa en tiempos de escasez. La decisión sobre la vida de los hijos era atribuida a sus padres, y el poco valor que se otorgaba a la vida de un niño pequeño se relacionaba con la noción de persona que poseyera cada pueblo.

De acuerdo a esta noción de persona, aquí en México sabemos que existe baja autoestima por factores sociales, religiosos, geográficos, étnicos, políticos, fenotípicos, etc. Si una persona adulta vale poco, ¿qué valor e importancia podría tener un niño? Para la mayoría no se es persona en el momento del nacimiento, sino cuando ya se posee un nombre, determinadas habilidades, o se reúnen atributos físicos particulares, esto normalmente sucede hacia los tres o cuatro años.

Debido a esta forma de pensar, en los pueblos indígenas bolivianos y paraguayos se da el infanticidio como una práctica importante, se llega a eliminar a niños cuyos dientes superiores comenzaban a surgir antes que los inferiores.

Se ha especulado sobre la existencia de esta costumbre entre pueblos como los diaguitas y calchaquís, en cuyos territorios se han encontrado extensísimos cementerios de párvulos, que para algunos sólo podrían justificarse en caso de alguna aplicación ritual de esta costumbre.

Sin llegar al infanticidio pero con una actitud brutal, el maltrato a los niños ha existido, como lo demuestra el Donostroi (libro de asuntos domésticos), redactado en el siglo xvi, que describe la vida rusa de los siglos anteriores y que dice: "...hay que pegar a los niños, el que los eduque bien tendrá una vejez tranquila. No flaquees al pegar a tu hijo, si le das con un palo no morirá por ello, saldrá más sano ya que pegando su cuerpo salvas a su alma de la perdición. Si amas a tu hijo dale azotes, más tarde te alegrarás de ello... no vivas con él, no juegues con él, porque si te muestras débil en las cosas pequeñas, sufrirás en las grandes, no les des libertad en su juventud, en cambio destroza sus entrañas (su corazón) mientras crece si no obedece; de no hacerlo tendrás disgustos, dolor, daños en tu casa, pérdidas en tus bienes, reprobación por parte de tus vecinos, burlas por parte de tus enemigos..."

Este sistema de crianza tiene siglos, lo sorprendente es que aún muchos padres crían así a sus hijos o hasta peor.

Los efectos de dicha crianza se manifiestan con enfermedades psiquiátricas del comportamiento, del pensamiento, del afecto y en las relaciones humanas, por ejemplo: farmacodependencia, depresión, suicidio, fracaso escolar, fobias, alcoholismo, relaciones destructivas, etcétera.

En la medida que se le dé importancia al infante, se le considere como persona que siente y piensa y se le otorgue un trato justo, los nipos tendrán un desarrollo mucho más armónico. Claro que para eso se requiere que el adulto o el padre se encuentre sano.

Nota
*
Deimos Aguilar es paidopsiquiatra.