¿Perjudican la salud colectiva los acuerdos con las empresas tabacaleras?

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La epidemia mundial del tabaco se caracteriza por la adicción a la nicotina como grave problema de salud pública y por el consumo de productos de tabaco como serio problema político, con repercusiones en la salud colectiva de los mexicanos. El cigarrillo de tabaco es un instrumento de alta ingeniería diseñado como vehículo para la administración eficiente de nicotina.

¿Perjudican la salud colectiva los acuerdos
con las empresas tabacaleras?

Francisco Javier López Antuñano*

Introducción
La epidemia mundial del tabaco se caracteriza por la adicción a la nicotina como grave problema de salud pública y por el consumo de productos de tabaco como serio problema político, con repercusiones en la salud colectiva de los mexicanos. El cigarrillo de tabaco es un instrumento de alta ingeniería diseñado como vehículo para la administración eficiente de nicotina. Es un producto de consumo humano lícito, que no se somete a regulación sanitaria en absoluto. El humo del tabaco resultante de la combustión del cigarrillo se aspira en los pulmones, de donde se distribuye por vía sanguínea a todo el organismo. La nicotina estimula el centro del placer y de la recompensa en el cerebro; la memoria del placer fuerza nuevo estímulo de la nicotina y así se establece la adicción a la droga; esta determina la dependencia crónica al consumo de tabaco. Además de angustia, depresión y síndrome de abstinencia a la nicotina, el consumo crónico del humo de tabaco provee (activa, pasiva o involuntariamente) más de 4000 substancias tóxicas, cancerígenas y mutagénicas a las que se atribuyen innumerables daños de los aparatos respiratorio, digestivo y reproductor, así como de los sistemas cardiovascular y nervioso. La severidad y complicaciones producidas por el consumo crónico de tabaco causan morbilidad y muerte prematura en alta proporción de usuarios en todo el mundo.

La verdad de las tabacaleras
Después de haber revisado miles de documentos elaborados por la industria tabacalera y liberados por medio de litigios y demandas, hemos sentido la mas asombrosa decepción del sistema de corporaciones de todos los tiempos. En una encuesta, 1,200 documentos relevantes y citas reveladoras se agruparon por temas comunes en un documento que muestra la verdad sobre la industria del tabaco, en sus propias palabras.1 De lo anterior, hemos aprendido lo siguiente:

A pesar de que desde 1950 se entiende la naturaleza carcinogénica de algunos componentes del tabaco, la publicidad del producto ha negado y continúa negando la evidencia de que fumar tabaco es causa de enfermedades graves, especialmente de los sistemas respiratorio y cardiovascular. Ahora comprendemos con claridad que la actitud de la industria sobre tabaco o salud está determinada por la preocupación de los abogados y de las relaciones públicas en su propio beneficio.

Hasta hace poco tiempo, la industria tabacalera había negado que la nicotina es adictiva. Recientemente, se ha usado una definición de adicción tan amplia que comprende las compras y las consultas en internet. Internamente, se sabe, desde 1960, que el punto crucial de ventas de este producto es la dependencia química de los clientes. Sin la adicción a la nicotina no habría industria tabacalera. La adicción a la nicotina destruye las relaciones públicas y la actitud legal de que fumar tabaco es una opción.

Las compañías tabacaleras niegan que su objetivo sea el grupo de los niños y los adolescentes. Los documentos revelan lo obvio: que el mercado de los fumadores jóvenes es de importancia medular para la industria. Muchos documentos de las compañías revelan su preocupación por los adolescentes y los niños --y son enormes las dimensiones que han explorado para tener influencia en el comportamiento, para que estos grupos de edad fumen tabaco.

La industria sostiene que la publicidad se utiliza solamente como una forma de competencia entre las marcas de cigarrillos y que no aumenta el consumo total del tabaco --las investigaciones académicas demuestran lo contrario. Los documentos muestran que la publicidad es indispensable para nutrir la motivación para fumar tabaco, creando o proyectando valores positivos como independencia, machismo, liderazgo, audacia, atracción ilusoria y romántica o inteligencia, erróneamente asociados con este producto.

Los documentos muestran que las compañías inicialmente esperaban hacer cigarrillos más seguros, pero después abandonaron la empresa cuando reconocieron que esto podría exponer sus productos existentes como inseguros. La industria tabacalera promovió deliberadamente los cigarrillos con bajo contenido de alquitrán sabiendo de antemano que podrían ofrecer inexacto aseguramiento de calidad, sin ningún beneficio a la salud. Se ha manipulado la dosis de nicotina y se han introducido aditivos para cambiar la absorción de esta droga. Se reconoce al cigarrillo de tabaco como el instrumento para administrar la nicotina.

El humo de tabaco en el ambiente (hta) es un reto para la industria tabacalera en dos sentidos: 1) las medidas para proteger a los no fumadores reducirá las oportunidades de fumar tabaco y contribuirá a que no se acepte socialmente; 2) los argumentos que pretenden sustentar la libertad de fumar tabaco son confusos ante el daño que se produce a los no fumadores y a los fumadores involun-tarios. La industria tabacalera se resiste a aceptar la inundación de evidencias y consenso relativos al daño ocasionado por el hta --en cambio al negar y confundirse, se ha visto en la necesidad de influenciar el debate, comprando pseudocientíficos en escala espectacular.

Ante la reducción de los niveles del consumo de tabaco en el Occidente y la insaciable necesidad de dinero, las compañías se han movido agresivamente hacia los países en vías de desarrollo y de Europa Oriental. Los documentos revelan la arrogancia y el fanatismo propios del eco imperialista.

Los documentos en su conjunto retan la cándida explicación de la industria acerca de sí misma --como el abastecedor de un producto legal usado para un hábito de amplia satisfacción social, por adultos que están completamente conscientes de los riesgos y optan por tomarlos para experimentar el placer. En su lugar, emerge una explicación mucho más oscura: es una industria predadora cuya dinámica de mercado demanda reclutar gente joven. Esto lo hace desplegando estratégicamente un gran gasto promocional para crear, comunicar y amplificar una serie de valores positivos asociados al producto. Una vez que la fase de atracción ilusoria y placentera tiene éxito, la adicción a la nicotina toma su lugar haciendo a la persona dependiente del producto y asegurando un gasto corriente. Atrapado en la adicción a la nicotina, el fumador de tabaco está sujeto a la variedad de daños graves que culminan en una o dos oportunidades relativas (or) de muerte prematura por causa de enfermedades atribuibles al consumo de tabaco. La muerte de cada fumador quiere decir que debe encontrarse el reemplazo para ese cliente --y el ciclo comienza de nuevo.

Las compañías tabacaleras invierten cantidades enormes de dinero en mercadeo y publicidad para persuadir al público de que fume, sabiendo de antemano, y aprovechándose perversamente, de que la nicotina es altamente adictiva.

La verdad de la salud pública y del control del tabaco
Estamos presenciando (inermes) el aumento en dispersión y magnitud de la epidemia del consumo del tabaco y la adicción a la nicotina en el Nuevo Mundo. La prevalencia de niños, adolescentes y mujeres fumadores se incrementa alarmantemente cada año. La adicción a la nicotina afecta directa o indirectamente la salud y la vida de todos los seres humanos. El costo para las personas y para la sociedad es inmenso e innecesario. La solución al problema debe interesar a las autoridades de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial responsables de formular las políticas públicas, las leyes, normas y reglamentos. Los daños a la salud atribuibles al consumo de tabaco exigen bases sólidas para su control. Los cuerpos de gobierno de la Organización Panamericana de la Salud (ops) han resuelto eliminar la promoción del tabaco en todos los países de la región. La respuesta de la sociedad organizada para contener la epidemia debe concentrarse en la movilización de recursos humanos, financieros e institucionales, e instrumentar estrategias para el desarrollo de programas permanentes y eficaces para el manejo integrado del tabaco, hasta eliminar progresivamente la adicción a la nicotina. Las consideraciones lógicas y éticas deben regir el trabajo de los grupos sociales interesados en el diagnóstico, prevención, tratamiento, seguimiento y vigilancia epidemiológica de la adicción a la nicotina con el fin de proteger la salud colectiva de todos los habitantes del continente americano.

Los siguientes elementos de control del tabaco han mostrado eficacia:

o El aumento de impuestos y precio a los productos de tabaco disminuye el poder de compra, sobretodo en niños, adolescentes y personas de bajo ingreso.
o La eliminación de la publicidad para todas las edades y de la promoción disminuye sustancialmente el consumo del tabaco.
o La información detallada sobre los daños a la salud en los paquetes de cigarrillos y por otros medios impide o dificulta la iniciación y estimula la cesación.
o La obligación de cumplir el mandato para lograr ambientes libres de humo de tabaco en lugares públicos y de trabajo previene el acto de fumar.
o La abolición de la iniciación para fumar tabaco en los niños y adolescentes evita la adicción a la nicotina.
o La ayuda para la cesación y abstención de fumar tabaco en toda la población de adictos a la nicotina disminuye los efectos del consumo.

La sociedad internacional (191 países del planeta), conjuntamente con la Organización Mundial de la Salud (oms) se está organizando para conformar el Convenio Marco para el Control del Tabaco (cmct/oms).

 

Objetivos del cmct

o Reducir al mínimo el número de fumadores y usuarios de otras formas de productos de tabaco en el mundo.
o Evitar la exposición a la contaminación ambiental producida por el humo de tabaco en toda la población humana.
o Proteger a todos los seres humanos, a la población mundial actual y futura contra las devastadoras consecuencias sanitarias, sociales y económicas del consumo de tabaco.
o Reducir el consumo del tabaco hasta eliminar la adicción a la nicotina y sus consecuencias sociales, económicas y de salud colectiva.
o Servir de mecanismo en la instrumentación de las políticas y estrategias para el control integrado del tabaco, mediante el compromiso de las partes contratantes, conforme a los siguientes principios básicos:

o El tabaco contribuye, de forma importante, a la inequidad en materia de salud en todos los grupos sociales.
o No son aplicables las prácticas comerciales normales en virtud de la naturaleza singular de los productos del tabaco (causan adicción a la nicotina y daños severos para la salud colectiva).
o El público tiene derecho a estar bien informado acerca de las consecuencias para su salud que tiene el consumo de productos del tabaco.
o Aunque el sector sanitario tiene la principal responsabilidad en el control del tabaco, no se podrán conseguir resultados satisfactorios sin la respuesta organizada de la sociedad en su conjunto.

Como existen evidencias científicas irrefutables que demuestran la relación causal entre el consumo de tabaco, la adicción a la nicotina y un gran número de enfermedades graves y mortales, la sociedad como un todo debe detener el crecimiento de la epidemia del consumo de tabaco, ya que es de importancia crucial para proteger y promover la salud pública a escala mundial.

Respuesta a la epidemia
Para contener los estragos de la epidemia del consumo de tabaco, sin titubeos ni doble estándar, la sociedad de los países de América debería tomar la decisión conjunta de estar dispuesta a organizarse, con o sin el concurso del sector público, para adoptar la única sensata de las dos opciones siguientes:

Apoyar/favorecer el consumo de un producto que causa adicción, origina enfermedades severas, mata a la mitad de sus consumidores y fomenta la bancarrota de los servicios de salud, con una carga innecesaria de enfermedad y muerte, enteramente prevenibles.

Eliminar progresivamente el tabaco como factor de riesgo único y globalizado, con el fin de proteger la salud de los seres humanos, con la consecuente economía en el costo de la atención médica de las enfermedades atribuibles al consumo del tabaco.

El mejor enfoque a futuro para el control integrado del tabaco, para la prevención de la adicción a la nicotina y de la fracción de enfermedades atribuible al tabaco es que todos los miembros de la sociedad, especialmente niños, adolescentes, adultos jóvenes y mujeres aprendan a identificar el riesgo y nunca empiecen el consumo. Entre tanto, tenemos la enorme tarea de revisar, cabildear y contribuir a modificar las bases jurídicas a favor del bienestar de hombres y mujeres panamericanos. No debe haber ningún departamento de salud ni ninguna escuela que sea engañada por los programas de prevención propiciados por la industria tabacalera. Sería irresponsable e inmoral que los poderes de la Nación apoyaran a los productores, fabricantes y vendedores por medio de pactos, convenios, alianzas o acuerdos con las empresas tabacaleras para fomentar el consumo del enemigo número1 de la salud colectiva en la actualidad: el tabaco. 

Nota
* MD, MPH. Investigador Titular del Instituto Nacional de Salud Pública
1 Tobacco Explained fue concebido y escrito por Clive Bates y Andy Rowell para el programa Action on Smoking and Health (ash) con base en Londres. Fue adaptado por el Día Mundial sin Tabaco de la oms, el 31 de mayo del 2000. Para mayores detalles sobre cientos de resúmenes de los artículos de la industria tabacalera, visite ash en www.ash.org.uk/papers/tobexpld.html y www.who.int/toh