Experiencias durante el proceso para dejar de fumar

Para mí, el hecho de fumar creaba sentimientos opuestos porque por un lado encontraba el placer de hacerlo, pero por el otro, era una realidad innegable que me estaba causando problemas. Esto lo podía constatar por el hecho de las náuseas que se presentaban prácticamente a diario, cosa que se hacía más patente

Experiencias durante el proceso para dejar de fumar*

Rosa Ileana Delgado Cásares

Para mí, el hecho de fumar creaba sentimientos opuestos porque por un lado encontraba el placer de hacerlo, pero por el otro, era una realidad innegable que me estaba causando problemas. Esto lo podía constatar por el hecho de las náuseas que se presentaban prácticamente a diario, cosa que se hacía más patente en el momento de cepillarme los dientes al grado de producirme el vómito; sin embargo, no conseguía dejar de fumar. Recuerdo también que era muy molesto tanto física como emocionalmente estar enferma --por ejemplo, de la garganta-- y ni aún así poder evitar fumar.

A esto se sumaba el hecho de que mi hijo de 5 años tenía ya curiosidad por el cigarro, cosa que me demostró en un inicio, al quedarse pasmado observando las figurillas hechas por el humo y posteriormente al escrudiñar cada una de mis poses y ademanes que yo tenía al fumar. Llegó el día en que se atrevió a pedirme el cigarro que yo tenía prendido. A pesar de que yo esperaba esa reacción del niño por el comportamiento anteriormente descrito, lamento decirles que me quedé helada, francamente, y muy a mi pesar, no supe cómo actuar: cómo y por qué regañarlo y cómo explicarle que era algo que no debía hacer, si yo lo estaba haciendo y dicho sea de paso, con bastante frecuencia.

Ya tenía algo de tiempo con una idea dándome vueltas en la cabeza y era la de probar productos comerciales para dejar de fumar, cosa que me atraía, pero aún no estaba convencida totalmente y no me decidía a comprar esos productos, pues dudaba si éstos eran confiables.

Un frío día de diciembre, pasando frente a la Clínica de Tabaquismo, leí una pancarta en donde se hacía una invitación a dejar de fumar con apoyo profesional y no lo dudé ni un momento. El mismo día en que acudí a pedir información al respecto me quedé para que se abriera mi expediente; desde ese momento fue como quitarme una venda de los ojos, pues me di cuenta, de acuerdo a las preguntas de la encuesta que me realizaron, que la mayor parte de mi familia fuma, por lo que pude ver claramente que ese hábito o vicio es en gran medida aprendido, debido a que la gente con la que convivimos lo practica de una manera tan común que minimizamos los daños que nos pudiera ocasionar. Francamente, yo hubiera querido empezar con el tratamiento en ese mismo instante, por lo que el tiempo que transcurrió hasta mi integración en el grupo pareció eternizarse. Y aunque seguí fumando, ya no lo hacía con el sentimiento de culpa que generalmente me acompañaba, pues tenía la confianza de que no estaba sola, alguien me daría su apoyo y me ayudaría a lograr mi propósito.

Una vez que estuve en el grupo seguí fumando sin preocuparme ni presionarme a mí misma. Quizá por la plena confianza que tenía de estar en el lugar y con el personal adecuado. Recuerdo claramente que empezábamos a llevar un registro de cada uno de los cigarrillos por fumar y yo me di cuenta que el 95% de los cigarros los fumaba en el baño. Así que yo iba al baño no a hacer mis necesidades fisiológicas sino a fumar, pero eso sí con todo el ritual que implica el ir a evacuar y es que creo que inconscientemente yo me presionaba para hacerlo, porque ahora que deje de fumar, he notado que mis evacuaciones han vuelto a la normalidad y ya no paso tanto tiempo en esa habitación.

Antes de entrar al grupo yo pensaba que la mayoría de las cosas que sentía o me ocurrían con respecto al cigarro únicamente me pasaban a mí, pero al empezar a conocer a los demás integrantes, me di cuenta que teníamos demasiados puntos en común, situación que terminó por darme una especie de alivio, pues me sentí comprendida por varias personas y además, teníamos un mismo objetivo en común: dejar de fumar, cosa que me pareció por demás interesante y me sentí mucho más motivada y mucho más apoyada.

En el grupo empezamos a tomar el medicamento y yo seguí fumando normalmente, pues como ya he mencionado lo que menos quería en esos momentos era presionarme para dejar de fumar, y noté en los registros una ligera baja en el consumo de cigarillos; a los dos días de estar tomando el medicamento desapareció esa ansiedad loca que se siente al terminarse el último cigarro de la cajetilla.

Fue entonces que vislumbré que la posibilidad de dejar de fumar estaba cada vez más cerca de hacerse una realidad. Esto me pareció una verdadera maravilla ¿se imaginan cómo me sentí? Si pudiera describir cuánto significaba para mi el logro de esa meta, les diría que fue ver la vida más hermosa, el sol resplandeciente, la gente más amable, más cordial y más sonriente.

Algo había cambiado, la vida me había dado una oportunidad y quería no sólo aprovecharla, sino disfrutar y paladear el triunfo al máximo. Las sesiones del grupo continuaban y yo seguía reforzando mi deseo de no fumar, apoyada en la información que amablemente nos proporcionaba el personal y también en las experiencias relatadas por los compañeros; conforme avanzaban las sesiones yo me sentía mucho mejor.

Quiero comentarles que cuando yo llegué al grupo me sentía terrible, entre angustiada, triste y deprimida por todo y por nada. Pero al paso del tiempo, algo muy dentro de mí cambió. El hecho de haber logrado algo que me parecía imposible me hace sentir emocionalmente muy bien, porque lo considero un triunfo, lo cual me hace muy feliz, sentirme muy alegre, muy contenta y muy motivada, además siento que me quiero más, siento que puedo lograr las cosas que me proponga. Siento que soy importante, que puedo dar más de mí, siento que tengo control sobre mi vida y mis emociones, me siento libre.

Deseo agradecer al personal y a las instituciones que hacen posible la realización de estos programas.

Nota
*Tercer lugar del concurso "Por un futuro sin tabaco", organizado por la Clínica contra el Tabaquismo del Hospital General "Doctor Manuel Gea González").

 

 

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