Envenenamiento light, un engaño nada ligero

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Últimamente han cobrado auge los términos light, ligero y suave, para nombrar cigarrillos en apariencia menos dañinos por su bajo contenido de nicotina y alquitrán. En el presente artículo se afirma que las instituciones que han estudiado las características de estos cigarrillos reportan que las repercusiones en el organismo de quien los consume son las mismas que para quien fuma cigarros normales. Concluye que las personas que los consumen tienen derecho de saber esta verdad y no seguir creyendo las supuestas ventajas que promueven las industrias tabacaleras.

Envenenamiento light. Un engaño nada ligero

Aline Valdez Aranza

Últimamente han cobrado auge los términos light, ligero y suave para nombrar cigarrillos en apariencia menos dañinos, en tanto se promueven con menor contenido de nicotina y alquitrán. Sin embargo, las instituciones que han estudiado sus características dicen que sus repercusiones en el organismo de quien los consume son las mismas que para quien fuma cigarros normales.

Esta verdad suelen ignorarla los consumidores de cigarros suaves, quienes creen que están fumando un producto más sano, cuando en realidad se exponen a los mismos efectos negativos para su salud (Boletín dsi-tos, ops, mayo 1999). Las industrias tabacaleras permiten que las personas mantengan esta creencia, a pesar de saber que no es el nivel de nicotina lo que provoca la satisfacción, sino la dosis que llega al organismo en cada inhalación, regulada con el nivel de humo que aspiran en cada fumada. Los dos tipos de cigarros producen serios daños al organismo de quien fuma y tienen el mismo poder adictivo, según afirman los estudiosos del tema.

"La gente que opte por cigarrillos de menor contenido en nicotina la compensan inhalando el humo más profundamente o fumando más a menudo".  Al final consumen la misma cantidad de nicotina que hay en los cigarros normales, sólo que se hacen creer que los perjuicios contra la salud no serán tan graves y que, por supuesto, no tendrán los malestares que suelen causar los cigarros de otro tipo.

Las industrias tabacaleras persisten en la falacia de la acción benéfica de los cigarrillos light, y lo hacen porque requieren de adeptos que sientan satisfechas sus necesidades físicas o psíquicas, para que así puedan seguir obteniendo ganancias lucrativas.

Para continuar su ascenso económico y evitar pérdidas productivas o económicas, las empresas crean nuevos productos que llamen la atención de los consumidores potenciales, aun cuando tengan que manipularlos y hacerlos partícipes de la mercadotecnia que los engaña; de ellos se desprenderán algunos que deseen integrarse al consumo del tabaco y que no sientan tan probable el riesgo de enfermarse por su nuevo hábito.

Estos cigarrillos satisfacen la necesidad de ya no querer consumir tanta nicotina y alquitrán; recurren a ellos para poder ir reduciendo las dosis que llegan a su organismo. Esto también resulta un engaño, pues las inhalaciones les proporcionan las mismas cantidades de nicotina que si fumaran cigarros normales.

Sea cual fuese la causa para consumir cigarrillos light, los individuos deberían saber la verdad sobre éstos y no seguir creyendo en las supuestas ventajas que promueven las industrias tabacaleras. Además, los sujetos tendrían que resistirse a esta clase de autoengaño y reconocer que al consumir cualquier tipo de tabaco, los más dañados son ellos.