Una literatura sin alcohol (segunda y última parte)

Este artículo es la continuación de la referencia 8146. Revisa dos obras literarias que han sido básicas y exitosas en la recuperación de los alcohólicos. Se trata del libro Getting Better Inside Alcoholics Anonymous de la periodista Nan Robertson y que en español lleva el nombre de Alcohólicos Anónimos al igual que el Gran Libro. Se destaca que su aporte es el análisis de la apertura lenta y complicada que ha tenido Alcohólicos Anónimos para aceptar grupos minoritarios estigmatizados en Estados Unidos y la marginación hacia quienes también padecen adicción a otras drogas. La otra obra es el libro de Ignacio Solares Delirium tremens que analiza este síndrome sufrido por alcohólicos en recuperación, a través de testimonios que hablan por sí solos. La tesis del autor es que el delirium tremens opera como visita a un infierno de entes sobrenaturales, del cual el alcohólico saldrá fortalecido para remontar la vida.

Una literatura sin alcohol
(segunda  y última parte)

Carlos Ramón Morales

El libro y los grupos de Alcohólicos Anónimos representan un hito en la historia de las adicciones y sus formas de tratarlas. Su dinámica de comunicación, solidaridad y tratamiento del alcoholismo han tenido tal fortuna, que en la actualidad es la comunidad más efectiva para el tratamiento de este padecimiento. Tanto clínicas de desintoxicación para personas de alto nivel económico como albergues populares incorporan en sus programas un grupo de AA. Tal éxito, sin embargo, provoca una desconfianza semejante a la del establecimiento de empresas transnacionales y, por consiguiente, la instauración de una ideología ajena. Esto podría parecer exagerado en el caso de AA, en tanto cada grupo ha sabido adaptar los Doce Pasos y las demás doctrinas de Bob y Bill a sus realidades culturales específicas. Sin embargo, para llegar a esta diversidad, AA ha debido sortear discusiones y nuevos puntos de vista con respecto a su doctrina inicial.

De este tipo de asuntos da cuenta el libro Getting Better Inside Alcoholics Anonymous, de la periodista Nan Robertson (1). Esta revisión periodística pretende otorgar una mirada crítica y, hasta donde se pueda, imparcial del grupo (la autora es participante de AA y como tal, suele identificarse con lo que describe). Es de agradecer su esfuerzo por explicar las actividades de AA sin la pasión que tendría cualquier rehabilitado que se considere "redimido" por el grupo. Frente a la exagerada sacralización de Bill y Bob, ella opone una crónica más congruente de los fundadores, hombres de carne y hueso, con defectos (incluso con muchos defectos), quienes han pasado a la posteridad por el empeño de crear un original grupo de rehabilitación y autoayuda, mas no por esos encantos místico-religiosos que algunos fanáticos les han atribuido. Incluso, con seguridad han de haber molestado algunas revelaciones que Robertson hace de los fundadores, como los arranques místicos de Bill que lo llevaron a experimentar con LSD, o sus problemas conyugales, que nunca terminó de solucionar.

Lo más interesante del libro de Robertson es que, no obstante su declarada simpatía por el grupo, también es capaz de exhibir sus puntos débiles. De tal manera, una parte importante del libro tiene que ver con la complicada apertura que ha debido hacer Alcohólicos Anónimos para aceptar grupos minoritarios estigmatizados en Estados Unidos (cabe recordar que el grupo inició con hombres blancos de clase media y tendencias conservadoras, justo los sectores más intolerantes del conglomerado norteamericano), como las comunidades afroamericanas, latinas, homosexuales, mujeres, adolescentes o judíos. Sobre este último grupo, es curiosa la polémica en torno al Dios que propone Bill como la ayuda suprema para vencer el alcoholismo --y que a pesar de nunca decirse, está fielmente emparentado con el Dios católico--, poco congruente con el concepto de la divinidad que maneja el judaísmo. Aunque el punto que quizá provoca más escozor tiene que ver con la marginación hacia quienes también padecen de adicción a otras drogas. Tal parece que el alcoholismo aún guarda cierta honorabilidad con respecto al consumo de otras sustancias que, por el simple hecho de estar prohibidas, dan a sus usuarios una connotación de criminales.

Al fin y al cabo, y aun a pesar de la estigmatización de ciertas sustancias, toda adicción segrega sus propios demonios y sus infiernos. Precisamente de los demonios del alcohol  trata el libro de Ignacio Solares, Delirium tremens, (2) que sin proponérselo ha llegado a convertirse en otro texto básico de la recuperación del alcoholismo.

Este libro es una investigación testimonial sobre el síndrome de delirium tremens que padece el alcohólico en recuperación. Apoyado en cierto sustrato psiquiátrico, el principal mérito del libro es evitar el tono médico-profesional, así como abstenerse de cierta carga moralizante que pudiera hacerlo sospechoso. Los testimonios hablan por si solos, y muestran las constantes de este tipo de delirio: la paranoia, la aparición de figuras sagradas, insectos o animales, el grado casi real de estas sensaciones. Pero en Delirium tremens la descripción del síndrome sirve de puerta de entrada para conocer motivaciones, contradicciones, fracasos y milagros del alcoholismo; si su epidermis es el fenómeno psiquiátrico, sus alcances muestran la vida solitaria, la marginación, la dureza de la rehabilitación y las recaídas, el difícil camino de la reconstrucción personal. Dehecho, la descripción que se realiza del grupo AA (en voz de Gabriel, alguno de los casos) podría parecer en una primera instancia poco halagüeña, incluso un tanto fatalista:

[...] Pero es tan común que el alcohólico pierda iglesia, hijos, mujer y profesión, que sólo le queda ese reducto de derrotados en donde la mística es reconocer que el alcohol es más fuerte que nosotros. La mística del fracaso. Del todo está perdido, sálvese el que pueda y cualquier cosa que se rescate será bienvenida. La existencia, por ejemplo. Repetimos en cada junta nuestro fracaso para recordar que lo único rescatable es nuestra propia vida, desnuda y miserable, pero vida palpitante al fin y al cabo. [...] Ningún alcohólico que lo haya sido de veras vuelve a adaptarse. Hay una huella. ¿Es una persona normal el que tienen que repetirse cada vez que abre los ojos que las próximas veinticuatro horas no beberá? (3)

La rudeza del testimonio haría parecer insalvable la situación de quien ha padecido del alcoholismo. No obstante, ofrece alguna esperanza en esta recuperación de la vida "desnuda y miserable, pero vida palpitante al fin y al cabo" del adicto.

El interés de Solares, más allá del tópico social y psiquiátrico, se emparenta con una de sus obsesiones literarias: la presencia de los espíritus. Si en Madero, el otro novelaba la relación de Francisco I. Madero con los movimientos espiritistas de principios de siglo (los cuales, según cierta versión mítica de la historia mexicana, lo llevaron a emprender la Revolución de 1910), en Delirium tremens examina la relación de los enfermos alcohólicos con sus demonios internos, para proponer al final del libro una tesis que, si bien resulta descabellada para nuestra racionalidad, da congruencia a la trayectoria literaria de Solares: la posibilidad de que el delirium tremens opere como una visita del individuo con entes sobrenaturales, la inmersión en el infierno particular (pero no un infierno metafórico, sino un infierno a medio camino entre la introspección psicológica y los mundos espiritistas al estilo de Madero) del cual se saldrá después limpio, niño, más fuerte, más seguro para remontar la vida. El alcohol bebido en exceso atrae fantasmas, cita Solares a Jung, y en este remate deja subyacente la posibilidad de que nuestros espíritus más odiados, pero también los más queridos, nos observan desde nuestra adicción, nos ponen a prueba, nos traicionan, nos reafirman, y con ello nos ayudan a sobrevivir.

Notas
1 El libro en español se llama Alcohólicos Anónimos, al igual que el Gran Libro, por lo que hay que tener cuidado de no confundirlos; está editado por Javier Vergara, Argentina, 1991.
2  Solares, Ignacio. Delirium tremens, Planeta, 1979.
3  Solares, Ignacio. Op. cit. 35-36.

 

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