Nuevos retos para la política europea sobre alcohol

Representantes nacionales de diferentes países de Europa se reunieron del 14 al 17 de octubre en Madrid para analizar los objetivos propuestos en el borrador del segundo Plan Europeo de Actuación sobre el Consumo de Alcohol. En el documento, la Organización Mundial de la Salud (oms) propone una serie de medidas para lograr el descenso de la tasa de consumo europea hasta los seis litros de alcohol puro

Nuevos retos para la política europea sobre el alcohol

Amando Vega

Representantes nacionales de diferentes países de Europa se reunieron del 14 al 17 de octubre en Madrid para analizar los objetivos propuestos en el borrador del segundo Plan Europeo de Actuación sobre el Consumo de Alcohol. En el documento, la Organización Mundial de la Salud (oms) propone una serie de medidas para lograr el descenso de la tasa de consumo europea hasta los seis litros de alcohol puro por persona y año, objetivo que se pretende alcanzar en 2015.

Los datos ofrecidos por España en el encuentro, muestran que existe una reducción importante en el consumo entre la población. En concreto, España ha conseguido reducir en un 25 por ciento el consumo de alcohol, objetivo marcado por la oms para el año 2000 (Robledo, 1998).

Sin embargo, la memoria del plan Nacional contra las Drogas (1997) constata un aumento del abuso de alcohol durante el fin de semana, fenómeno que registra una incidencia del 30 por ciento entre los jóvenes de 14 a 18 años. Son los llamados "nuevos usos del alcohol" entre adolescentes y jóvenes, caracterizados por la iniciación precoz, la incorporación de las chicas, el inicio y consumo en el grupo de iguales en los fines de semana, el exceso y la embriaguez.

El fenómeno de fin de semana, asociado al consumo de alcohol y otras sustancias, no surge por generación espontánea. Los cambios sociales y culturales de los años ochenta han provocado que los jóvenes de hoy socialicen en el fin de semana, lo que ha sido perfectamente utilizado por el marketing del alcohol. Como señala Comas (1996), la comprensión del fenómeno será completa cuando seamos capaces de integrar el proceso de mundialización en el modelo. La reestructuración de los mercados y la división internacional del trabajo son procesos de los que forma parte la irrupción histórica del fin de semana y la conformación del mercado internacional del alcohol.

Implicaciones políticas del consumo de alcoholEdwards señala(1998) que los problemas asociados al consumo de alcohol se han dejado al azar en demasiadas ocasiones. Sin embargo, "es obligación de los políticos abordar y controlar este problema de interés público".

No parece que los gobiernos tomen medidas coherentes con la problemática del alcohol. No faltan declaraciones de principios y buenas intenciones, sobre todo cuando hay cambios de cargos o se presentan nuevos planes de acción. Sin embargo, en la práctica destaca la falta de compromiso por una política que puede ser complicada por los choques de interés.

Todos sabemos que existen muchas enfermedades e interés económicos relacionados con el alcohol. Los perjuicios afectan no sólo a las personas, sino también a las familias, comunidades, empresas, etcétera, pero diferentes estudios también indican que existen medidas de salud pública de eficacia probada para reducir los amplios gastos y las numerosas enfermedades relacionadas con el consumo.

Como todas las medidas políticas aplicadas han demostrado la misma eficacia, siempre deben seleccionarse y mantenerse aquellas con una mayor experiencia previa. En este sentido, necesitamos más investigación para tomar decisiones políticas (Edwards, 1998, pp 188-189).

Y como señala Edwards (1998), la política para tratar las consecuencias adversas del alcohol, nop puede esconderse detrás de términos como "política de bebedores excesivos" o "la parte derecha de la curva de consumo", que no engloban a toda la sociedad. Tampoco puede plantearse en términos de "políticas de los problemas del alcohol" o "¿Cómo debe tratarse a los alcohólicos?". La política sobre alcohol siempre debe ir ligada a la política de salud pública.

Protesta de las empresas alcoholerasLas empresas alcoholeras son muy conscientes de las consecuencias que puede traer el nuevo plan. Si se reduce el consumo de alcohol disminuyen sus beneficios económicos.

La Asociación de Distribuidores e Industrias de Grandes Marcas de Bebidas (adigram, 1998) rápidamente ha demostrado sus puntos de vista: los fabricantes creen que el propósito de no rebasar los seis litros por persona es ineficaz. Al mismo tiempo, manifiesta su apoyo al consumo responsable. El mensaje de su campaña no puede ser más claro: "Cada uno sabe hasta dónde puede llegar. Bebe con moderación. Es tu responsabilidad". En esta línea, entienden la importancia de la educación, mientras que para ellos la publicidad no contribuye al consumo sino a la elección de la marca.

Según muestra adigram en su página de internet, a las situaciones de abuso se llega por causas ajenas a la publicidad, ya que ésta no contiene mensajes que inciten a la irresponsabilidad en el consumo. Por el contrario, la publicidad de las bebidas alcohólicas asegura la libertad de elección del producto por el consumidor. La publicidad va dirigida a la capacitación de cuotas de mercado de cada marca o categoría de producto. Para ellos, por otra parte, el consumo moderado de bebidas alcohólicas puede ser positivo para la salud.

La publicidad, sin embargo, tiene hoy más fuerza que nunca, no sólo para mantener los estilos de consumo ya existentes si no también para abrir nuevos mercados. Conviene estar alerta tanto en la "autorregulación" de las agencias publicitarias y empresas dedicadas al alcohol, como ante su colaboración "desinteresada" en campañas y actividades preventivas en el consumo de drogas. Son tácticas promocionales, en definitiva, de sus productos, al defender y difundir su imagen corporativa.

No conviene reducir, en este sentido, la publicidad a esos anuncios específicos que estamos acostumbrados a ver en la calle o en los medios de comunicación social, que resultan ser "más inocentes y simpáticos" de todo un poderoso complejo de manipulación humana. Este tipo de anuncios es una pequeña parte de toda una política publicitaria que oculta otros mecanismos más poderosos de influencia. El anuncio no es más que parte de "una campaña". Es un elemento del combinado marketing donde aparecen el patrocinio, colocación de productos, las relaciones públicas y otras actividades de promoción.

Por otra parte, adigram manifiesta su deseo de participar en los planes específicos que lleve a cabo la Administración y propone que las medidas planteadas por la oms no se tasen en un ataque indiscriminado al consumo de alcohol, sino que se respeten los hábitos del consumidor sano, maduro y responsable.

La industria, por otra parte, considera necesario que se detecten los colectivos que presentan un alto riesgo y los diferentes hábitos imperantes en la sociedad para poder aplicar medidas preventivas, legislativas y campañas entre los grupos que abusan o son potencialmente vulnerables.

Hacia respuestas más coherentesLa meta de las empresas alcoholeras no es precisamente la salud pública. Sus objetivos son claramente económicos y precisamente estos intereses le mueven a buscar respuesta a la política restrictiva de consumo de alcohol.

La Política de Salud para Todos en Europa tiene una pretensión clara: "de aquí al año 2000, el consumo nocivo para la salud de sustancias que producen dependencia tales como el alcohol (...) deberá haberse reducido significativamente en todos los Estados Miembros". Y el texto señala que este objetivo se conseguirá si ponen en marcha políticas y programas bien equilibrados, por lo que respecta al consumo y producción de estas sustancias, en todos los niveles y en diferentes sectores, para reducir el consumo de alcohol en un 25 por ciento, prestando especial atención a la reducción del consumo nocivo.

Poco a poco se van poniendo en marcha diferentes medidas y políticas de acción, unas dirigidas a disminuir el consumo y problemas a nivel poblacional, y otras centradas en conductas y contextos específicos. Estas estrategias son intrínsecamente complementarias y sería un error considerarlas como alterativas contradictorias. El objetivo fundamental de estas medidas políticas sobre alcohol es reducir a los problemas que causa su consumo (Edwards, 1998).

Algunas de estas recomendaciones serán rápidamente aplicadas en España, donde antes de que acabe el año la tasa de alcoholemia para los conductores quedará reducida a 0.5 gramos por litro de sangre y casi a la mitad en el caso de los jóvenes.

En este sentido, junto con el control de la publicidad o la limitación de los puntos de venta, es imprescindible una política educativa encaminada a lograr l identificación del consumo abusivo de alcohol con cualquier otro tipo de sustancia perjudicial para la salud, en lugar de concederle la consideración de elemento de prestigio y relación social que todavía tiene.

El Plan Europeo sobre alcohol, recalca, en este sentido, que todas las comunidades tienen un potencial de acción preventiva, por lo que debería dedicarse un mayor esfuerzo a estimular, reforzar y respaldar la acción local. Con la acción comunitaria no sólo se reforzaría los estilos de vida sanos, sino que también se podría ejercer mayor presión sobre la sociedad para atacar aquellos factores que estimulan el consumo de alcohol, como puede ser la publicidad, la inadecuada reglamentación municipal sobre el tema, etcétera. Y como señalan Gil y otros (1995:372): "además de una política local pueden ejercer una fuerte influencia sobre la política nacional e incluso internacional".

Desde esta perspectiva, las 10 estrategias para la acción propuestas por la Carta Europea sobre el Alcohol (oms, 1995) se convierten en indicadores del camino a seguir. Porque trata de preparar a que los futuros ciudadanos estén libres de la problemática del alcohol.

Está claro, como señala la propuesta del II Plan Europeo de Acción sobre el Alcohol 2000-2004 (1998), que esta sustancia es uno de los más grandes retos a la salud pública en la región europea. Lo que ahora se necesita es movilizar el compromiso político, la sociedad civil y poner en marcha programas sistemático. El Plan de Acción sobre el Alcohol crea un movimiento para reducir el consumo de alcohol, promover la salud y los beneficios económicos y protege a la población de los perjuicios del alcohol.

 

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