Actualmente se calcula que entre el 25% y 30% de la población de occidente no se liga a creencias religiosas o espirituales. Este heterogéneo grupo de personas retoma y construye su sistema de creencias dependiendo de lo que le favorezca o necesite, es decir, se fabrica un traje epiritual a la medida. Toda una industria de la Iluminación se ha creado para satisfacer estas nuevas necesidades humanas, todo un conglomerado de corrientes espirituales articuladas por el mercantilismo a la carta y la urgente demanda popular para ser hombres y mujeres buenos.

Es indispensable la orientación familiar para los miembros que dentro de ella sufren el abuso de sustancias, es necesario tener presente que cada miembro reacciona de manera diferente, porque cada uno tiene sus propios sentimientos y actitudes. Los familiares que piden ayuda descubren que debieron hacerlo mucho tiempo atrás en beneficio de todos. En las familias donde existe abuso de alcohol u otras drogas, los problemas o manifestaciones de tensión más comunes son: descuido de los hijos; pleitos constantes por los cambios de humor y agresiones de todos los integrantes de la familia, entre otros no menos importantes.

El sexo es un área de gran dificultad y una barrera perturbadora de la intimidad para muchas parejas, más de las que se podría suponer en esta ciudad. Un problema que encontramos con frecuencia en las pacientes consumidoras de drogas, es una historia de abuso sexual y explotación. Las mujeres son las que padecen con mayor frecuencia los abusos sexuales, llegan muy difícilmente a considerar a los hombres como amigos o siquiera como seres humanos.

Hoy llamamos relación de pareja a lo que antiguamente ni se vislumbraba y es seguro que en el futuro existirán nuevas definiciones acordes a las condiciones psicosociales específicas. Las relaciones hetero u homosexuales, hoy en día, se pueden considerar dentro de tres modalidades: la pareja de esposos, la pareja de amigos y la pareja de amantes. Cada una de estas parejas puede ser considerada a partir de cuatro parámetros que designan el encuadre, su sentido y los significados que mantiene a la pareja.

En el presente contexto cultural occidental, el término pareja amorosa sirve para designar una unidad o estructura vincular entre dos personas de diferente sexo, a partir de una aceptación mutua y desde un momento dado, que implica diferentes grados de continuidad y especialización social; desde la uniones más o menos pasajeras donde se establece en el inicio un punto de terminación, hasta el matrimonio institucionalmente reglamentado donde la duración de la relación se rige por el límite de la vida de los cónyuges y que tiene como finalidad manifiesta la gratificación convencional y universalmente entendida en términos de amor compartido, así como la existencia de un grado de intimidad específico, particularmente sexual. Esto significa, en terminología psicoanalítica, la gratificación de pulsiones libidinales edípicas y fraternas compartidas, tanto de meta inhibida como directa. En resumen: amor y sexo. Pero, ¿hasta que punto debemos considerar que una relación amorosa implica un factor amoroso?

 

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