Tabaquismo: la terapia cognitivo conductual para dejar de fumar Entrevista con el doctor Marco Polo Peña

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El artículo es una entrevista al doctor Marco Polo Peña, director de la Clínica de Tabaquismo del Hospital Angeles. En esta entrevista se contemplan diversos temas que responden a cuestionamientos sobre los efectos de la publicidad hacia el tabaco, el problema de la rehabilitación y el programa cognitivo-conductual instrumentado por la clínica. Se describen los elementos que conforman este tratamiento y su capacidad de atención a la población.

Tabaquismo: la terapia cognitiva-conductual para dejar de fumar
Entrevista con el doctor Marco Polo Peña

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LiberAddictus: Es fuerte el debate social para legalizar drogas ilícitas, y eso aunque sabemos que drogas permitidas, como el tabaco, producen al menos cuarenta mil muertes en nuestro país, ¿por qué cree que sea así?

Doctor Peña: En principio por ignorancia: fue hacia la segunda mitad de este siglo que aumentó la promoción del tabaco, sobre todo en la gente joven, a través de estereotipos en que los triunfadores fumaban; esta estereotipia alcanzó incluso al sector médico, había comerciales que anunciaban cierta marca como la preferida de los médicos. Al mismo tiempo, en Inglaterra, los estudios de Dunhill marcaron la pauta al mostrar el vínculo que existía entre tabaquismo y diversas patologías no sólo en el aparato respiratorio, sino en todo el organismo. Lo que quizá llamó más la atención fue que dicho estudio se hizo entre médicos. Tal vez por eso alertó a nuestra comunidad. A partir de entonces se desarrollaron muchos estudios que han hecho evidentes los efectos negativos del tabaco.

LiberAddictus: ¿Entonces el tabaco se volvió legal porque entró de lleno en la cultura occidental?

Doctor Peña: Sí, el tabaco entró en la cultura y los científicos tardaron en identificar su patología. No así con el alcohol, pues es mucho más fácil identificar a quien es adicto a él. En mucho tiempo no se identificó al tabaco como un producto que produjera adicción, pues no altera la conducta de una forma radical. Quizá por esto es una droga comercial y accesible a las personas. La nicotina no altera la conciencia de tal modo que el individuo se desconecte y no identifique sus actos, aun cuando su búsqueda del tabaco sea involuntaria, inconsciente.

LiberAddictus: Dicen que la adicción al tabaco es la más difícil de rehabilitar, ¿por qué?

Doctor Peña: La nicotina tiene múltiples ocasiones de reforzamiento. Cada vez que el individuo inhala el cigarrillo, obtiene 10 ó 12 estímulos de recompensa que llegan directamente a los centros neurológicos de placer. De esta manera, un individuo que ha fumado veinte cigarrillos al día durante veinte años, ha tenido cerca de un millón de estímulos. Esa recompensa hace que busque la droga. Se empieza por un cigarrillo y después se va aumentando el consumo. Esto depende de cómo metaboliza cada individuo la nicotina. La vida media de la nicotina es de veinte a ciento veinte minutos, por eso tenemos fumadores de diez cigarrillos y de sesenta cigarrillos al día, pero para los dos es difícil romper con su dependencia. Además, la nicotina, como droga, tiene efectos positivos que el individuo identifica: le quita la fatiga, le ayuda a centrarse. Por eso el individuo la busca: la necesita para el desarrollo de su vida. También, el contexto social y cultural favorece la conducta tabaquista. El fumador convive con fumadores que le ofrecen cigarrillos, o pueden encontrarlos en cualquier tienda. La disponibilidad para el consumo se vuelve un factor que lo facilita y lo promueve. El gran bombardeo de publicidad le está recordando al adicto que tiene acceso a la droga, y la tolerancia social es muy grande. Hasta hace poco es que, identificados los daños, los países avanzados han empezado a desarrollar mecanismos de orden legislativo para disminuir su consumo.

LiberAddictus: ¿Cómo son los programas que se realizan en la clínica de tabaquismo del Hospital Ángeles para combatir esta adicción?

Doctor Peña: Trabajamos con una terapia cognitivo-conductual, fundamentada en un análisis individual de cada fumador. Nuestra primera actividad es una valoración del estado de salud del paciente, mediante estudios médicos de todo tipo. Posteriormente se le somete a pruebas psicológicas que identifiquen su grado de adherencia a la nicotina y los motivos por los que fuma. Al mismo tiempo se le informa sobre el daño que la conducta tabáquica ocasiona en su organismo, y se le prepara para establecer una fecha y un procedimiento para dejar de fumar. Esta preparación implica acciones que el individuo debe llevar por sí mismo, tanto con su medio como con las personas que le rodean: se les enseña qué elementos deben dejar de su vida cotidiana, y una serie de conductas que debe desarrollar para manejar su adicción. Al mismo tiempo se le dan una serie de terapias de enfrentamiento y relajamiento, para encarar el síndrome de abstinencia. También, dependiendo del estado físico y el grado de adicción de cada individuo, se le prescriben apoyos como el chicle con nicotina, siempre en una cantidad muy baja y de manera racional. Se le enseña a usar el chicle de nicotina como un mecanismo para enfrentar el síndrome de abstinencia, pero en ningún caso debe prolongarse su uso más allá de tres meses; el objetivo es irlo disminuyendo hasta eliminarlo totalmente.

LiberAddictus: Muchos especialistas han pensado que la nicotina debería cortarse de tajo, pero usted propone cierta gradación por medio del chicle...

Doctor Peña: Esto depende de cada individuo, y del grado que puede tener el síndrome de abstinencia. Aunque la abstinencia de tajo suele tener más éxito, en algunos individuos es tan intenso el síndrome de abstinencia, que fácilmente recae, sobre todo por la altísima disponibilidad que se tiene del tabaco. Entonces, diversos estudios han señalado que cuando se combina la terapia cognitiva-conductual con un sustituto como el chicle de nicotina y a veces algunos medicamentos de tipo ansiolíticos, se tiene éxito. Recibir un poco de nicotina ayuda a superar el aspecto psicológico del síndrome de abstinencia. Incluso, la administración del chicle es individualizada, y la tendencia es disminuir su uso.

LiberAddictus: ¿Cuántas personas logran hacer su tratamiento sin necesidad del chicle?

Doctor Peña: Depende de cada caso. Hay fumadores que llegan a la clínica con un conflicto, ya sea personal o familiar, como un pariente que tiene cáncer, un enfisema o ataques asmáticos, y que por su problema tienen mayor voluntad para dejar de fumar. Pero hay individuos que son enviados por un familiar, y entonces es muy diferente su deseo de abandonar la conducta tabáquica. Por eso hay que identificar las conductas de consumo y las motivaciones para dejar de consumir, aquí es donde el papel de los psicólogos resulta relevante, tanto para identificar las motivaciones, como para dar una terapia que enfrente estas condiciones.

LiberAddictus: ¿Entonces el uso del chicle debe ser prescrito por un médico?

Doctor Peña: Aun cuando la legislación y los permisos de comercialización del chicle y el parche de nicotina no requieren receta médica, es recomendable que sean prescritos por alguna autoridad en salud. Ahora, es una alternativa, no es el aspecto fundamental. El que quiera dejar de fumar no lo soluciona con chicles o parches, debe hacerlo por medio de una racionalización que lo lleve a evaluar riesgos y daños, su proyecto de vida, los valores que le ayuden a dejar de fumar.

LiberAddictus: ¿Nos podría mencionar algunas estadísticas sobre el tratamiento?

Doctor Peña: Las estadísticas de las clínicas de tabaquismo son muy diversas, en nuestro país se tiene poca experiencia en el registro de seguimiento de estos casos, quizás sean las estadísticas canadienses las que mejor reflejan el resultado de los diferentes esquemas que se han seguido, son éstas las que señalan que, cuando se combina una terapia cognitivo-conductual con el soporte de sustitutos de nicotina como el chicle, que se tiene un resultado de hasta un sesenta por ciento de mantenerse en abstinencia. Por otro lado, la Encuesta Nacional de Adicciones de 1993 dice que el 23.3 por ciento de los individuos son ex fumadores, y el ex fumador en general lo es después de cierta edad. Muchas veces se deja de fumar porque ya se tiene una patología que impide continuar con el hábito.

LiberAddictus: ¿Qué diferencias tiene esta clínica con otras que tratan el tabaquismo en nuestro país?

Doctor Peña: Existen dos clínicas de tabaquismo de tipo asistencial: la del Hospital del Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias (iner)y la del Hospital General de México. El impacto que tiene en la población es reducido, porque su capacidad de atención es limitada, difícilmente tratan más de doscientos casos por año, y como es población abierta, no tienen la posibilidad real de hacer un seguimiento. Por otro lado empiezan a existir clínicas en el nivel particular, como ésta, que no tienen las limitantes de la clínica asistencial. Aquí la atención es individualizada, está sujeta a la demanda del paciente, y además se ofrece a un costo muy bajo, en el que se ofrece una valoración integral a través de exámenes, más la terapia. En las unidades asistenciales, el costo lo estima el departamento de trabajo social, a través de una cuota de recuperación, pero no pueden ofrecer todas las pruebas, en tanto que en los servicios privados esa es la etapa inicial de la atención.