Como ve el Conadic el problema de las adicciones Entrevista con Haydée Rosovsky

Se presenta una entrevista realizada por LiberAddictus a la Dra. Haydée Rosovsky en su carácter de directora general del Consejo Nacional contra las Adicciones (CONADIC). Se abordan temas como el papel asignado a CONADIC dentro del Sector Salud, sus objetivos y metodología, los resultados que han obtenido y los retos que han enfrentado, la posibilidad que se tiene de influir sobre los medios de comunicación para que el tema de las drogas no sea vulgarizado, la globalización como factor de riesgo para el consumo de drogas, el tipo de evaluación al que se someten sus iniciativas y las principales limitaciones que tienen.

Cómo ve el Conadic el problema de las adicciones
Entrevista con Haydée Rosovsky cuando era Directora General del Consejo Nacional
Contra las Adicciones (Conadic) de la Secretaría de Salud (ssa)

Sinto Espresate Renau

LiberAddictus: ¿Qué representa para el Conadic que las adicciones sean consideradas como uno los diez problemas sustantivos de control y prevención de enfermedades que ha establecido la Secretaría de Salud?

Haydée Rosovsky: Es nuestro foco central. Como dependencia, somos una dirección general dentro de la Subsecretaría de Prevención y Control de Enfermedades. Nuestra labor es elaborar y dar seguimiento al Programa de Control y Prevención de las Adicciones. Anteriormente, Conadic era un órgano de coordinación intersectorial que daba seguimiento a instituciones del sector público, social y privado. Ahora, Conadic pretende dos objetivos: uno, seguir siendo el cuerpo colegiado de las diversas instituciones, tanto del sector salud, de otras instituciones de la administración pública relacionadas con el problema, como del sector privado. Además, la Secretaría de Salud está en el proceso de descentralizar los servicios estatales de salud. Nuestro papel es proveer capacitación y normatividad en los estados, para que se detecten problemas de adicciones de forma temprana, y se haga prevención y rehabilitación.

LiberAddictus: ¿Qué papel desarrolla el Conadic ante las distintas formas en que se atiende el problema de la farmacodependencia?

Haydée Rosovsky: Nuestro programa lo dividimos en tres subcomponentes: tabaquismo, alcoholismo y farmacodependencia. Los tres tienen una estrategia primera, que es la investigación del fenómeno. Al hablar de esto me refiero a una variedad de información que se debe recoger a través de diferentes metodologías. Toda esta información nos ayuda a saber de qué tamaño son las ramificaciones y consecuencias de un problema. La información bien utilizada puede servir para que las acciones sean más específicas y positivas en su impacto. La siguiente estrategia es la prevención, tanto primaria como secundaria. Desde luego, estamos conscientes que nuestras acciones depende de qué sustancia se consuma, porque, por ejemplo, sabemos que el alcohol es una sustancia con un aspecto social muy aceptado, entonces no podemos ver con la misma importancia a un muchacho que celebra con su familia la boda de su hermana y se toma dos cubas, que si ese muchacho se mete dos toques de cocaína. Además, no confundimos el uso con el abuso. Muchísimos jóvenes han probado sustancias y no se han enganchado, entonces asumir que el uso los convierte en adictos es incorrecto. Sin embargo, una condición para el abuso es el uso previo. Por lo tanto, nos gustaría que, de preferencia, los jóvenes pudieran evitar el contacto con las sustancias. Ahora, no nos engañamos con fantasías: sabemos que las drogas están y son parte de la sociedad, lo que queremos es detectar en forma temprana su uso, para detener el proceso antes de que se convierta en adicción. En la tercer etapa trabajamos con quien ya desarrolló una adicción y requiere ayuda. La especificidad también va ahí. El mismo tratamiento no sirve para cualquier gente. En unos puede ser un éxito, en otros, por las características de la persona, no es lo que necesita.

LiberAddictus: ¿Conadic tiene algún modo de incidir en la publicidad y los mensajes que cotidianamente envían los medios de comunicación?

Haydée Rosovsky: Sí, por medio de nuestro departamento de Comunicación Social tratamos de hacer labor con los medios masivos, para que el tema de las drogas no sea vulgarizado y manoseado con un halo sensacionalista, pues no es favorable con nuestros propósitos de salud. Para nosotros el consumidor no es un criminal. Por su misma adicción y la necesidad de conseguir droga puede llegar a conductas antisociales o ilegales, esas cosas existen y no tratamos de quitarle responsabilidad al adicto, pero eso no es competencia de nosotros, sino de las autoridades de justicia. Nuestro objetivo es tratar que esa persona encuentre un estilo de vida que no lo destruya.

LiberAddictus: ¿Qué resultados ha obtenido Conadic?

Haydée Rosovsky: La recuperación se ha dado en muchísimos casos. Cada vez son más los testimonios científicos, personales y de grupos, que demuestran que lo único constante en este mundo es el cambio, entonces, ¿por qué no vamos a creer que los seres humanos pueden cambiar? Esa es nuestra filosofía: toda la gente merece una y varias oportunidades. Ellos tienen una enfermedad que los posee, se les debe permitir desposeerse y ser dueños de sí mismos. No nos importa cuál sea la política de la oferta de drogas, de todas maneras va a haber gente con problemas y tendremos que estar listos para atenderlos.

LiberAddictus: Ahora que los países tienden a una globalización, ¿se corre el riesgo de que se llegue a una globalización en el consumo de las drogas?

Haydée Rosovsky: Ese riesgo ya lo estamos viviendo, la droga viaja por todo el mundo con una facilidad asombrosa. Se han globalizado los Mac Donalds, la comunicación, la cultura, la música de los jóvenes y la droga va ligada a muchas de estas cosas, no sólo en su introducción a los mercados, sino porque hay una industria cultural y de medios que han glorificado estilos de vida que acompañan al consumo de drogas. Las estrellas de rock y los deportistas adictos --supuestos modelos a seguir para los jóvenes-- van rodeados de un gran glamour, como si su dependencia fuera algo aceptado. Estamos inmersos en eso, somos una aldea global y no podemos aislarnos. ¿Qué debemos hacer? Recuperar nuestra identidad, atesorar los valores protectores de nuestra sociedad. Hay mensajes de los medios que no puedo evitar que entren a mi hogar, pero sí tengo la obligación de darle a mis hijos las herramientas intelectuales, morales y emocionales para hacerles distinguir lo bueno de lo malo y crear un espíritu crítico. Esa es la gran responsabilidad de los padres y los maestros, desafortunadamente no se da de la manera que quisiéramos.

LiberAddictus: ¿Cómo ve el Conadic el problema de las adicciones en el nuevo milenio?

Haydée Rosovsky: Las cosas van a seguir mal mientras no se pase de la retórica. Se dice que la reducción de la demanda es una gran estrategia para aminorar el problema, y esto quiere decir tareas de educación, prevención, tratamiento, pero resulta que hasta en Estados Unidos, sólo el 30 o 33 por ciento del presupuesto destinado a drogas se ha dedicado a esto. No se va a lograr nada mientras no reduzcamos el apetito voraz que ciertas sociedades tienen por las drogas, mientras no hagamos algo para que haya una alternativa a quienes requieren de este escape, porque muchas veces no son carencias materiales sino carencias de adentro, carencias de expectativas hacia el futuro, de valores; se ha promovido un individualismo feroz, una competitividad materialista, un hedonismo falso, la satisfacción instantánea, es una cultura que va muy ligada con las drogas. Mientras las sociedades no analicen cuáles son sus retos para resolver estas carencias no lograrán nada. En algunas sociedades puede ser un exceso de la material y una falta de lo espiritual. En otras, las carencias materiales, la falta de alternativas. Entonces, para todo eso necesitamos programas y planes, pero si no hay recursos son pura demagogia. Soy muy autocrítica de lo que podemos y no podemos hacer. Tenemos muy buenas ideas y se ha avanzado, hay gente trabajando en el problema, muchos grupos se han dedicado al tema y han juntado experiencias, pero no podemos trabajar en un país con cien millones de habitantes, con tantas disparidades étnicas, culturales y geográficas si no tenemos recursos. Mientras los recursos no sean equitativos con lo que se usa para comprar helicópteros, radares y quemar plantíos, no se podrá trabajar.

LiberAddictus: ¿Cuáles son los retos que enfrenta en la actualidad el Conadic?

Haydée Rosovsky: Tenemos miedo de que, así como en un momento pensamos que la cocaína no era un problema para México y ahora lo es, lo mismo pase con la heroína. Porque además, las drogas tienen diferencias en cuanto a sus efectos, y no se pueden comparar los de la mariguana con los de la heroína. En la heroína son muy severos, representan retos mayores para la rehabilitación y la prevención, pues tiene más adictividad. Quienes consumen heroína entran a una etapa muy destructiva. Entonces, podría suceder esta invasión de heroína, por el momento sólo está limitada a los estados fronterizos con Estados Unidos y en poblaciones específicas como las carcelarias. Son retos muy grandes que no sabemos todavía cómo enfrentar.

LiberAddictus: Ha existido cierta dificultad con los sexenios, en el sentido de que cuando acaba una administración se terminan los programas, inician otros nuevos, ¿se ha establecido alguna medida que pueda evitar eso, o no se puede?

Haydée Rosovsky: Las áreas de salud no tienen estos cambios tan dramáticos.

El Programa Nacional de Vacunación está desde hace muchos años; y la cuestión de reducir la tasa de mortalidad infantil sigue, qué administración puede estar en contra de eso. El ámbito de la salud es muy noble en ese sentido, porque atiende necesidades que nadie discute. Puede estar otra persona en mi lugar, pero Conadic va a tener siempre sus mismas atribuciones, las mismas responsabilidades y sus mismas limitaciones. Además, tengo la gran suerte de que el Secretario de Salud sea un psiquiatra con una sensibilidad especial hacia ese tema, y que mi jefe directo, el doctor Tapia, sea un epidemiólogo que ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar las adicciones desde una perspectiva epidemiológica. Esto nos favorece mucho, pues tienen un interés especial por el tema. Recibo mucho apoyo por parte de ellos y me han dejado desarrollar muchas ideas. Los recursos limitados no dependen de la Secretaría de Salud, es la que Hacienda nos da y resulta de cómo le va al país, pero yo no me puedo quejar en ese sentido, creo que el tema va tomando importancia en la opinión pública, cada vez se ha difundido más.

LiberAddictus: ¿El Conadic realiza algún tipo de evaluación de los programas de prevención, tratamiento y rehabilitación que se instrumentan en el país? ¿Qué características tiene esa evaluación y cuáles son sus resultados?

Haydée Rosovsky: La evaluación es el coco en todos los países. Hasta en países con más recursos, el proceso de evaluación tiene sus peros. Sabemos que se hacen programas de, evaluación, del tratamiento, se sigue a los individuos por un año para ver si siguen sin consumir sustancias, o si han mejorado sus vidas. Pero no conozco estudios que vayan más allá de un año. Para evaluar el impacto de un tratamiento deberíamos diseñar estudios que pudieran dar seguimiento a las personas por unos cinco años, pero esos estudios, aquí en México, hasta donde yo sé, no existen. Nosotros queremos contar con modelos y estrategias de evaluación que estén de acuerdo á los retos que imponen las nuevas drogas y las nuevas poblaciones afectadas. Para eso estamos adoptando algunos criterios. Comenzamos por un proceso de supervisión que estamos realizando en los servicios estatales de salud. Vemos qué se está haciendo ahí y así detectamos necesidades y carencias. Al detectarlas hacemos paquetes de capacitación. Ese es un procesó lento. Claro que hay lugares que ya están trabajando y supuestamente tienen capacitación, para ellos tenemos ciertos indicadores de evaluación. Uno es, por ejemplo, la demanda de atención, el tiempo que esa institución lleva trabajando, el promedio de consultas que un individuo tiene, el perfil de los terapeutas. De esos indicadores esperamos crear un modelo de atención adecuado.

 LiberAddictus: ¿Cuáles crees que sean las principales limitaciones para tener personal calificado para la prevención y tratamiento de drogas?

Haydée Rosovsky: Un gran problema en nuestro país es que el tema de las adicciones no está incluido en las clases de medicina general, ni en las carreras de psicología, trabajo social o sociología. Cuando hacen su residencia, los psiquiatras tienen algo que ver con el tema, pero muy poco, y sin conocer otras formas de ver el fenómeno. Eso muestra la enorme necesidad de formar recursos humanos en el país. Existen algunos diplomados, cursos de especialidad, pero no son suficientes, y no todos cubren las necesidades que tenemos. Esa es una de nuestras carencias: lograr una maestría o un diplomado que se pudiera difundir en diferentes estados, porque la mayoría están en el Distrito Federal. Además, ahora cualquier persona rehabilitada cree que es un experto en adicciones --y no estoy hablando del modelo de Alcohólicos Anónimos--, pero el que yo haya padecido de algo no me da los conocimientos que necesito para ayudar. Creo qué los adictos recuperados son un potencial muy bueno para la formación de recursos humanos, pero creo que deben capacitarse, para que además de su experiencia vivencial puedan tener los conocimientos necesarios. Así se está haciendo en muchos países, en los que los rehabilitados se incorporan a los recursos humanos, toman cursos, tienen licencias y una serie de cosas que todavía no tenemos, y es algo muy necesario.

LiberAddictus: Esta entrevista saldrá en un número dedicado a arte y adicciones, de ahí la pregunta: ¿cree que la actividad artística pueda servir para tratar las adicciones? ¿Cómo?

Haydée Rosovsky: El arte es una expresión netamente humana, un medio para que los individuos expresen su ser y su forma de ver el mundo, entonces creo que un joven que pueda tener incorporadas a sus actividades formativas la idea de apreciar el arte, y a lo mejor de tener algo qué decir, es una experiencia muy enriquecedora. Actividades como esas podrían tener más impulso en nuestro país, como un efecto inmediato, como un método preventivo.

 

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