Conversando con Santa Sabina

LiberAddictus: ¿Por qué el nombre de Santa Sabina?
Rita: Es un homenaje a María Sabina, la chamana oaxaqueña. Admiramos su conocimiento de los hongos alucinógenos y sus limpias espirituales, pues representan valores que han perdido los seres humanos.

Conversación con Santa Sabina

Sinto Espresate Renau y Julio E. Hernández Elías

LiberAddictus: ¿Por qué el nombre de Santa Sabina?

Rita: Es un homenaje a María Sabina, la chamana oaxaqueña. Admiramos su conocimiento de los hongos alucinógenos y sus limpias espirituales, pues representan valores que han perdido los seres humanos.

LiberAddictus: ¿Ustedes experimentaron con hongos?

Poncho: Con María Sabina no, pero he probado los hongos sagrados y la verdad es que he tenido buenas experiencias.

Patricio: Yo también, dos o tres veces.

LiberAddictus: ¿Y todas esas experiencias las han usado en su música, o es una experiencia y la parte musical es otra cosa?

Poncho: Consumí hongos aquí, en la ciudad, después de haberme comido diez tacos de suadero. Al principio estaba mal viajando, hasta que mi cuerpo respondió. Entendí que la comida ensuciaba y a raíz de eso perdí catorce kilos en una dieta que hice voluntariamente. Esa fue mi relación positiva. En cuestión de sensibilidad musical, se vincula porque gracias a los hongos reconozco espacios y texturas que después intento describir. Es una paz interna que me gusta escuchar en algunos músicos que han utilizado hongos, y cuando nosotros lo hemos hecho también me gusta.

LiberAddictus: Eso es en cuanto a los hongos, ¿qué piensan de las otras drogas como el éxtasis, la cocaína o el cemento?

Patricio: Es un tema muy complejo, con muchos matices. Creo que una cosa es hablar de drogas y otra, de adicción. Las drogas tienden a ser satanizadas y eso es muy arbitrario, porque hay usos de los hongos o del peyote que tienen un contexto ritual y curativo. Otras drogas, como la cocaína, son como plagas de fin de milenio, a partir de cierto límite su uso deja de ser cordial y se vuelve una tirana.

Poncho: La diferencia que hace Patricio me parece fundamental. No es lo mismo la cocaína que la mariguana o los hongos, su propagación obedece más a intereses económicos y de control de masas, que al sentido de salud que han pretendido manejar las autoridades. Son la consecuencia de la enfermedad general de la sociedad, porque también se puede ser adicto a la televisión o a muchas cosas que usamos cotidianamente. Entonces la adicción a las sustancias tiene que ver con una imposición social. La pretensión de hacer ilícitas muchas sustancias es como pasar sobre el libre albedrío de las personas y crear un clima antilibertario.

Juan Sebastián: Tras el interés de sanidad hay intereses económicos, el manejo de armas también está vinculado a las drogas, son negocios de altísimo nivel y la gente paga las consecuencias por consumir tanta cosa, la coca sobre todo, que es la gran potencia económica.

Rita: Retomando la pregunta anterior, quiero decir que yo también he consumido hongos, aunque no al nivel de ellos. A partir de esa experiencia hice una canción que se llama Símbolos, pero también me di cuenta de algo: las drogas ofrecen una especie de búsqueda, al usarlas conviví con la naturaleza de una manera distinta, pero es triste que no lo puedas hacer sin ninguna sustancia. Creo que en nuestra época hay un vacío similar, que se manifiesta al probar el éxtasis, los ácidos o lo que sea, pero también al conocer a la Gurumayi, por ejemplo. Se dice que el cambio es fuertísimo pero muchas veces no lo ves, nunca he visto un caso de trascendencia con drogas ni con algún gurú, de primer momento algo se transformó en la gente, pero a la larga no es mucho. Finalmente, el cambio espiritual tiene que venir de algo que está mucho más allá, una luz muy lejana. Pero así como existe el vacío existe la búsqueda y la inquietud con ciertas drogas, como la cocaína, que se maneja a niveles que se me hacen nefastos.

Patricio: Es como la senda hacia Dios en un campo minado, eso no quiere decir que las minas sean detestables, son parte de la vida. Ese es el inconveniente al hablar de drogas, hay dos maneras de verlas, una es bueno y malo, y otra es enfermo y sano. Las drogas tienen una parte buena y una mala, y otra parte enferma y sana, son dos apreciaciones distintas.

LiberAddictus: Ustedes están en contacto directo con el público, ¿qué les quieren dar a los chavos, como los ven?

Poncho: Creo que hay un grado de responsabilidad, porque somos conciencias públicas y debemos marcar ciertos límites en cuanto a lo que queremos mostrar de nosotros. Quizá en nuestra casa hagamos cosas que tratamos de no hacer en público. Sin embargo, tampoco somos jueces de la situación general, y no aportamos conclusiones ortodoxas sobre cómo debe ser el comportamiento de los chavos. Si nosotros mismos muchas veces no sabemos cómo comportarnos o relacionarnos con el mundo, no somos quienes para decirles a los chavos cómo lo deben hacer.

Patricio: El otro día nos estaba haciendo una entrevista una chava. Nos hizo una pregunta que al principio me pareció muy frívola: qué opinábamos de los fans. Le dije que era una pregunta muy mala y luego me puse a pensar tantito y descubrí que nosotros llegamos a tener un contacto íntimo con las personas, muy parecido a lo que uno pretende cuando tiene una experiencia con las drogas o con Dios. Nos siguen porque les damos ese lugar donde cabrían las drogas, Dios o el universo espiritual. Nosotros llenamos algo y creo que es importante.

LiberAddictus: Hablan mucho del encuentro con Dios y la parte espiritual, ¿en algún momento de sus vidas han estado en contacto con la filosofía tibetana?

Poncho: No sé si sea algo tibetano, pero estuve con la ciencia cristiana, que de algún modo establece eso: Cristo eres tú, Dios eres tú y por lo tanto eres abastecedor de lo que necesitas. La filosofía zen también enfoca las sustancias naturales de las cosas, allí las sustancias no son, pero te permiten ver una realidad que sí existe, como el latir de las cosas o el vibrar de los objetos. Ellos dicen que no son alucinaciones, sino el plano en que nos encontramos, el cerebro lleva ciertos procesos químicos parecidos a los que generan los corredores y gente que por su condición física secretan sustancias que provocan placer. Nosotros quisiéramos poder abastecernos a nosotros mismos, pero el vacío del que hablaba Rita nos obliga a pertenecer. Las drogas son un poco eso: pertenecer a un grupo, comunicarte con cierto código específico. A nosotros nos gustaría no ser dependientes de nada. Sin embargo, creo que no hemos encontrado el camino para lograrlo.

Patricio: No ser dependiente de nadie es una filosofía muy ad hoc a este tiempo, pero de repente yo sí quisiera ser dependiente de Dios; es como la luz: la luz es una fuerza eléctrica misteriosa que viene y nosotros no la cuestionamos, sólo viene y ya, entonces quisiera una clase de energía espiritual que funcionara como esa luz.

LiberAddictus: Estamos rodeados de Santa Sabina, pero ¿qué son ustedes cuándo no son Santa Sabina? ¿Estudian, trabajan, están casados?

Rita: Yo estudio danza, flamenco y canto, la mayoría de las cosas para complementar mi trabajo aquí, y estoy muy enamorada.

Poncho: Yo también trato de estudiar y supongo que soy bastante normal fuera de esto. Soy muy pacheco, buena parte de mi tiempo gira alrededor de fumar mota. A veces no estoy tan contento con esa condición pero la verdad también la disfruto. No estoy enamorado

Juan Sebastián: Yo estudio música y composición, soy soltero, y siento que la música es una relación que si la nutres siempre va a estar ahí, y va a rendir frutos en la medida que la sigas queriendo. Puede llegar a ser enfermizo evadir tu realidad trabajando, pero como por otro lado rinde frutos que te regresan a la tierra, no es algo que te saque de la realidad. Claro. depende como sea uno de neurótico, pero a mí me hace mucho bien.

Alejandro: Yo trato de estudiar arquitectura y soy muy obsesivo con la música, trato de vivir inmerso en ella.

Patricio: Yo la verdad soy un desmadre, me gustaría dedicarle mucho tiempo a la música pero soy perezoso. Ahora estoy empezando a armar mi itinerario mundano, me despierto temprano, doy clases de batería y estoy esperando ansiosamente enamorarme; tengo una hija hermosa de dos años.

LiberAddictus: ¿Qué piensan de la legalización?

Juan Sebastián: Creo que es importante, no tanto porque vaya a acabar con el problema, sino porque va a acabar con el cinismo con el que se maneja el tema de las drogas. Sería como devolverle a la gente su derecho a decidir ya tratar el problema de una manera más inteligente.

Poncho: La guerra contra el narcotráfico tiene un fin económico, por eso es imposible ganarla. Si toda la lana que se gastara en combatir a la droga con armas se gastara en campañas de prevención, al menos habría una cultura previa para tener fundamentos de decisión, que es de la que nos han privado desde siempre, la decisión la tomaron los gobiernos y ni siquiera como una cuestión de salud.

Juan Sebastián: Como dice una canción, hay mucha más gente que se muere en la guerra contra las drogas que por las mismas drogas. Ahí es donde entra en contradicción.

LiberAddictus: En un libro leí que el uso de las drogas había hecho mucho por el arte pero poco por los artistas, ¿qué opinan?

Poncho: Creo que sí, el arte ha sido marcado por esto, no lo juzgo pero sí creo que de repente hay el uso de algunas sustancias.

Juan Sebastián: Depende de las personas. Hay aportaciones en que la sustancia sirve para crear algo y está bien. Pero luego hay quienes no pueden crear sin la sustancia, entonces pierde su función original y se vuelve un círculo vicioso y no creativo. Crees que la sustancia te hace creativo, como Charlie Parker, que todos los jazzistas de la época se volvieron junkies para emularlo, pero nadie tocó como él.

Patricio: Algunas drogas ofrecen algo muy claro y lúcido al principio, como la cocaína, que te hace imaginar, resolver el mundo, llegar a profundidades nunca antes exploradas, pero de repente se transforma en una esquizofrenia terrible, empiezas a pensar en varias cosas a la vez, entonces el encanto dura poco.

Recuerdo que en algunas sesiones, al dejar el escenario, creía que toqué muy bien, pero luego se transformaba en una cosa monstruosa.

LiberAddictus: ¿Qué es el arte para Santa Sabina?

Alejandro: La comunicación de sensaciones o sentimientos.

Juan Sebastián: La capacidad de transmitir una experiencia.

Poncho: El lenguaje que tenemos para comunicarnos con el resto del mundo.

Rita: Reflejar de una manera estética la lectura de los símbolos que hay a nuestro alrededor.

Patricio: Es como la salvación. La vida es un viaje muy personal, es como una olla exprés que debe ser liberada de una gran carga emocional, y el arte es lo que te permite descargarte y salvarte.

LiberAddictus: ¿Ustedes verían la práctica del arte como una forma de salir de la alienación?

Rita: Definitivamente. Creo que alguna de las fallas de la educación de nuestro país es que a los niños no se les inculca el arte. Si los seres humanos tuvieran acercamiento al arte desde pequeños, habría una perspectiva distinta del mundo, incluso a la política le hace bastante falta arte.

Poncho: El arte es la manifestación más civilizada, en el mejor sentido de la palabra, la manifestación de evolución más alta de una sociedad. Si la gente viviéramos en el arte, restaríamos mucha frustración general.

Juan Sebastián: Es un acercamiento que de otra manera no se puede, es fundamental en el hombre.

Poncho: Y lo hermoso es que te vincula con tu historia, con tu espacio y tu contemporaneidad, yeso es lo que nos falta, tener una identidad y una relación histórica con los hechos, saber por qué estás en este lugar, qué te correspondería decir, por qué construir en lugar de destruir.

Rita: Porque finalmente el arte es como tratar de entender qué es uno y plasmarlo. Si desde niños hiciéramos esto, habría un entendimiento más claro de uno, porque lo estás viendo, lo estás exteriorizando.

Alejandro: Y como dice Poncho, así como te vincula con tu medio y con tu contexto, también es intemporal, se vuelve como parte de la eternidad, como en el caso de la música, que es vibra documentada, la oyes quince años después y casi te regresan los olores, las sensaciones de la primera vez que la oíste, entonces esa capacidad evocativa del arte es de las mejores cosas que hay en la humanidad.

 

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