Conversación con el psicólogo Raúl Zapata

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En esta entrevista, el director del área de prevención, investigación y capacitación de los Centros de Integración Juvenil (CIJ), Psic. Raúl Zapata comenta cómo se trabajan las campañas de prevención en CIJ, destacando que en la prevención se deben tomar en cuenta aspectos psicológicos, físicos y sociales, dentro de una aproximación de salud pública. Para el Psic. Zapata, un programa preventivo que no se arraigue en la comunidad, es un programa que no funciona.

Conversación con el psicólogo Raúl Zapata*

Sinto Espresate y Julio Hernández

LiberAddictus: ¿Qué lugar ocupa la prevención para los Centros de Integración Juvenil (cij)?

Psicólogo Zapata: Como toda institución que lucha contra el consumo de las drogas, en los cij empezamos por dar atención curativa, que es lo primero que captura la atención de la comunidad: el paciente ya identificado. Pero también había que hacer algo más. Nos dimos cuenta que si bien en la teoría de la salud pública, la prevención se plantea como estrategia fundamental para la conservación de la salud, en la realidad no se lleva a la práctica. La manejan mucho en discursos, pero los sistemas asistenciales son los que se llevan la principal tajada del presupuesto. Es lógico, pues requieren de mayores costos y mayor nivel de especialización, pero a veces se deja en un nivel muy secundario a la prevención. Nosotros no queríamos incurrir en el error de poner el hospital abajo del precipicio, sino crear una barrera antes de que la gente llegue al lugar de la colisión. Por eso, los Centros pronunciaron a nivel de declaración interna, que la prevención era una de sus tareas prioritarias. De esta manera logramos que la prevención fuese reconocida.

LiberAddictus: ¿Cómo se trabajan las campañas de prevención?

Psicólogo Zapata: Una tendencia general indica que, por diversas características de los Sistemas de Salud, la prevención no es la tarea central del médico; el médico cura, no anticipa la enfermedad, e implica una toma de conciencia el darle la importancia que tiene. Ahí también surge la importancia de sentar las bases de lo que debe ser la prevención en el campo de las adicciones, pues resultan obsoletos los modelos médicos clásicos, que son copia fiel de los sistemas de enfermedades infecciosas. La prevención de la farmacodependencia debe tomar en cuenta lo psicológico, lo físico y lo social, dentro de una aproximación de Salud Pública. Nuestro modo de hacer prevención, por ejemplo, no hace eco a las tendencias más comunes, que solamente dan información sobre drogas; nosotros también le damos espacio a la educación para la salud, pues tiene que ver con los orígenes del problema. Suponer que el problema existe por ausencia de información es un concepto muy mecanicista, esto supone que si uno satura de información al sujeto, éste queda vacunado de por vida. Pero si así fuera, los países que con mayores posgrados no deberían de tener estos problemas de salud mental. La dimensión del ser humano es mucho más compleja que nada más la razón y la comprensión, pasa por otros resortes internos y por condicionantes sociales. El sujeto, aún con toda la información del mundo, seguirá teniendo el problema. Debe haber algo más que información. Ciertas hipótesis de trabajo apuntaban que el desarrollo de un sujeto en su familia puede ser un poderoso factor que ocasione la aparición de la farmacodependencia. Supusimos que si uno trabaja con estos factores y se ayuda a que la gente sea más sana, se puede prevenir la aparición de las drogas. Empezamos a trabajar con estos mensajes, que procuran más la educación para la salud, que la información sobre las drogas.

LiberAddictus: ¿Cual es el enfoque de los cij?

Psicólogo Zapata: Recientemente publicó un libro donde se muestran resultados de investigaciones hechas en Estados Unidos, y fue muy grato encontrar que muchos de nuestros supuestos allá están avalados en términos de investigación.

Ellos hablan, por ejemplo, de la identificación de ciertos factores protectores en el individuo, la familia o la sociedad, que al identificarlos protegen a las personas con posibles tendencias a la adicción. Pueden ser factores indirectos, como la lecto-escritura: si un chico tiene problemas en el manejo del lenguaje y la escritura, genera conflictos internos que se transforman en sociales, porque empieza a ser el retraído en las clases, se aísla de la vida social en la escuela, lo que puede derivar en una problemática familiar. Si no se considera esto como un problema importante, se corre el riesgo de que quienes tienen este comportamiento, a la larga se transformen en farmacodependientes. Si uno interviene en las etapas tempranas del problema, se está evitando la aparición de la farmacodependencia. Esto es lo que se empieza a identificar como factores protectores.

Sin embargo, algunos de los conceptos americanos debemos adaptarlos a nuestra realidad. Por ejemplo, el de la asertividad, que está muy arraigado a la cultura norteamericana, pero que en nosotros no funciona tan linealmente. Allá todo es voluntario, propositivo, y en nuestros pueblos no es así. Por eso estamos buscando cómo adaptarlo. Lo creemos importante, ahora lo estamos enfrentando. a través de lo que se conoce como pautas de ajuste adaptativas, y que son diversos comportamientos como, por ejemplo, ciertas pautas para manejar el estrés; unas se encaminan a la resolución del problema, mientras que las otras sólo solucionan los efectos desagradables. Los planteamientos americanos se van más por lo racional, que es la resolución del problema, pero en nuestro medio el apapacho también da muy buen resultado, independientemente de que hay que resolver el problema. Ahí se aprende que hay una polaridad: gente que busca más el apapacho que resolver el problema y viceversa, donde nosotros buscaríamos mas bien pautas flexibles. Este tipo de cosas estamos haciendo, los resultados nos alientan mucho porque indican que no estuvimos tan mal en nuestras decisiones originales.

LiberAddictus: ¿Cómo trabajan los problemas emocionales?

Psicólogo Zapata: Hay una serie de aspectos derivados de los factores protectores, que los americanos están tomando en consideración, como los factores mediadores, aunque ellos le dan mayor prioridad a aspectos muy conductuales; ellos hablan de autoestima, pero vista solamente como satisfacción del ser, de la identidad; esto en un adolescente es crucial, pero también es importante el sufrimiento, que ayuda a crecer. Es un punto de vista muy lineal, pues no considera los problemas sociales, semeja esas reuniones donde hay unas catarsis preciosas y luego todo mundo sale amándose. No quiero decir que eso no tenga sus beneficios, pero hay otros aspectos que se deben cuidar, por eso vale la pena seguir haciendo ciertas distinciones de elementos que pretendemos enfrentar de otra manera, aprendiendo de aquellos mecanismos que hacen a un sujeto ser capaz de enfrentar riesgos con éxito.

LiberAddictus: ¿Dónde y cómo prevenir?

Psicólogo Zapata: El medio de prevención por excelencia es la escuela, y nosotros le hemos dado una enorme importancia. Después de la familia, es la institución más formativa del individuo. Allí uno transcurre buena parte de su vida, sobre todo en la primaria y secundaria, que además coincide con una etapa fundamental del desarrollo individual: la pubertad y la adolescencia. Nosotros hemos trabajado en escuelas de una manera muy importante. Hemos elegido incidir en la etapa de los l0 a los 18 años, que es cuando lo chicos se inician en la droga. Si trabajamos con este segmento de población, focalizamos mejor nuestro esfuerzo. Esta población se encuentra entre quinto y sexto año de primaria, la secundaria y preparatoria. La familia ha sido otro de los objetivos de trabajo, pues las investigaciones demuestran que en la medida en que se incorporan este tipo de acciones a la familia, se tienen mejores resultados. Los otros escenarios donde trabajamos es en la comunidad en general, porque un programa preventivo que no se arraigue en una comunidad no funciona. En cuanto los programas de prevención se separan de la comunidad, esta vuelve al comercio y al consumo. Por eso creemos importante que la sociedad haga suya la problemática y vaya creando sus alternativas. La participación con la comunidad es un elemento indisoluble, es la esencia de lo que se tiene que lograr en un programa preventivo.

Hay un círculo vicioso en ciertos programas preventivos: son programas que surgen de la noche a la mañana, buscan patrocinio, las agencias se los dan, y duran un año. Para el año siguiente, otro grupo toma la estafeta, no hay permanencia y por lo tanto no hay presencia ni arraigo. La comunidad no puede vivir así, tiene que haber una relación directa entre lograr el arraigo y la constancia. Este ha sido uno de nuestros grandes logros, así hemos sobrevivido 28 años, con la presencia constante en la comunidad. No somos alguien que llegue y sólo funcione mientras estén las elecciones. Estamos todo el tiempo, siempre buscando mejorar y siempre involucrando a las personas. En este momento tenemos 1,300 personas pagadas por la institución a nivel nacional, y 11 mil voluntarios, quienes hacen las veces de instituciones equivalentes, como si tuviéramos dos veces y media la planta que tenemos. Esa gente recibe una capacitación y les damos seguimiento.

El profesional de la salud en general, y de la salud mental sobre todo, heredamos un rol social semejante a la del chamán de la tribu. Despojarte de este rol es muy difícil porque proporciona un status social. Al permitir que una persona colabore contigo, sería como si el chamán tuviera ayuda para hacer magia. Este modelo atenta con nuestro concepto de salud mental, así a nuestra gente no le ha sido fácil asumir que otro lo puede ayudar a hacer el trabajo social, sin temor a ser desplazado. Es muy difícil despojarse del rol chamánico, cuesta mucho trabajo aceptar que una mujer de un barrio puede ser más eficaz que uno, pero también es cierto que un mensaje dado por una persona de la comunidad es más efectivo que el mensaje que damos nosotros, porque esa persona se está manejando desde los resortes internos de la comunidad; uno tarde o temprano se va, mientras que esa gente se queda. Esa es otra forma para hacer prevención: encontrar a las gentes que en un momento dado pueden quedarse en las comunidades haciendo funciones preventivas.

LiberAddictus: ¿Después de 28 años cuáles han sido los resultados?

Psicólogo Zapata: Para revisar los resultados de las campañas de prevención, los cij han iniciado investigaciones de evaluación, que no son tan espectaculares como las investigaciones epidemiológicas, clínicas, o psicosociales, por lo que siempre han sido un tanto relegadas por los propios programas preventivos. Sin embargo, las agencias internacionales actualmente realizan una cruzada para que se inscriba la evaluación como un requisito indispensable en los programas preventivos, porque ya están cansados de que los programas inicien altos y al final tengan respuestas nebulosas. Empezamos a meternos en ese terreno gracias a la beca Humphrie, otorgada por los Estados Unidos. Nuestra institución ha sido reconocida cerca de cinco veces con esta beca, que en alguna ocasión obtuvo quien fue, hasta 1996, subdirector de investigación, Maestro Fernando Wagner. Gracias a su maestría de la Universidad de Hopkins --una de las universidades más reconocidas internacional mente en materia de salud pública--, Fernando nos ayudó a montar investigaciones de evaluación. Bajo la coordinación licenciado Bruno Díaz, terminamos una prueba que trata de evaluar a un sector de población antes y después de recibir el mensaje. El informe definitivo está por publicarse. También hacemos investigación sobre la calidad del servicio, tomamos en cuenta la opinión, tanto de la gente que colabora con nosotros, como de los que reciben el servicio. Este año haremos una que pretende ver si se cumplieron las expectativas del servicio recibido, la calidad del servicio desde puntualidad presentación del personal, capacitación, manejo adecuado de los temas, todo esto que percibe la gente. Esto a la vez se complementa con los resultados, que eso sí es una evaluación de cómo se cumplen los objetivos, si hubieron modificaciones de opinión o de actitud; y esto complementa una serie de líneas de investigación. Luego tenemos la más ambiciosa de todas, la evaluación de impacto de cuatro años de duración, para ver los resultados del programa preventivo a mediano plazo, no sólo con los sujetos que reciben el programa, sino con los que no recibieron el mensaje y viven en la misma comunidad. Se trata de ver si puede haber cambios reflejos en el consumo de drogas. Esta investigación se realiza en uno de los municipios de la zona conurbada de Guadalajara. El año pasado levantamos la primera línea base, esta semana arrancó la segunda, nos apoya el Centro de Estudios de Opinión Pública de la Universidad de Guadalajara. Vamos a sacar tres tomas en tres años consecutivos.

Los estudios han arrojado resultados muy interesantes. Al compararnos, por ejemplo, con otras instancias del Sector Salud, salimos muy bien librados, la gente tiene una imagen de nosotros muy superior al promedio. También encontramos que los rumbos de la acción preventiva está adecuada con los objetivos de cada proyecto. A nivel informativo hay un cambio muy espectacular en la opinión de los adultos, que disminuye con la edad. En los adolescentes la opinión incide menos, y en el niño todavía menos. Eso nos da opciones de trabajo. Nos deja claro que tenemos más capacidad de incidir en la opinión de los adultos, por lo que debemos revisar nuestro mensaje hacia edades más tempranas. Otra posible hipótesis -porque su opinión no es negativa, sino ambivalente- es que el chico no cambia de una manera tan lineal, pero por lo menos modifica su opinión. Para nosotros esto es un logro, porque aunque aparentemente no cumpliste con el objetivo, no puedes pretender resultados muy radicales, de todo o nada. Basta con que el chico se permita dudar, eso ya es una ganancia. Finalmente, su evolución natural los llevará a discriminar el uso de la droga. Lo importante es que aprendan a discriminar. Con eso, ya ayudaste con el problema.

En cuanto a la actitud con respecto a las drogas, encontramos exactamente lo contrario. El cambio en los adultos es más difícil. Los padres de familia pueden cambiar su opinión y son muy proclives a favorecer la prevención, pero a la hora de las modificaciones internas les cuesta mucho trabajo. En el adolescente y el niño es más sencillo hacer los cambios, ellos reconocen muy fácilmente que tiene importancia hablar de ciertos temas con sus compañeros, se sienten muy bien después de haber tenido la experiencia de conversar en grupo. Lo que nos hace pensar que la distinción entre orientación e intervención terapéutica tiene mucha razón de ser. Parece que con los adultos se requiere más que orientación o el uso de técnicas más movilizadoras.

Para 1998 queremos incorporar gran parte de estos resultados en los nuevos programas preventivos, así como empezar a probar ciertas cosas: vamos a tener mucho control en los mensajes informativos a través de rotafolios, carteles, folletos de apoyo, de tal manera que el mensaje sea muy claro, y vamos a ver si es cierto que los problemas son causados porque el mensaje no es lo suficientemente asertivo. Si siguen observándose ambivalencias, vamos a probar la otra hipótesis, la que dice que quizá no se trata de ser tan directivos, y el logro es que el chico pueda tener una capacidad de reflexión que a lo mejor le va a ser más útil en la vida o, mas bien, adecuar con cuáles grupos se requiere una u otra forma.

Otro factor sencillísimo, avalado por las investigaciones, es que las madres apoyen a los chicos a hacer su tarea. Esto no sólo tiene importancia como hecho educativo, sino que puede ayudar a que el chico tenga menos problemas con la farmacodependencia. Un chico que tenga menor problemática escolar, tiene buena autoestima, por ende puede llegar a ser reconocido dentro de su núcleo escolar, y sus alternativas lo van alejando de riesgos negativos. Es un hecho muy concretito que trae consecuencias impresionantes. Entonces, si uno deja trabajando un taller de madres que les ayudan a sus hijos a hacer sus tareas, se están creando factores de prevención generados en la comunidad.

Nota
*Egresado de la UNAM; tiene formación en psicoterapia individual y familiar. En 1914 ingresa a los Centros de Integración Juvenil (CIJ).