Entrevista con Mónica Moreno

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La coordinadora del Programa Piloto de Prevención de Adicciones de Causa Joven Mónica Moreno comenta para Addictus sobre el funcionamiento de dicho programa a través de una entrevista. La entrevistada no enfoca la adicción como un problema individual, en el que sólo lo padecen quienes tiene una personalidad débil o una familia desintegrada, sino como una problemática en la que intervienen diversos factores como estereotipos, y la resignificación de términos como juventud, consumo de drogas y adicción. Tomando los elementos anteriores en una visión integral, se logra una prevención más significativa.

Entrevista con la Licenciada Mónica Moreno*

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Causa Joven se dedica a la atención de la juventud. Está dentro de la Comisión Nacional del Deporte, que a su vez depende de la Secretaría de Educación Pública. En su Dirección de Promoción Social está el Departamento de Prevención de Adicciones. Funciona desde 1990 con el Programa Nacional Juvenil para la Prevención de las Adicciones, que se llamó Prevea. El programa fue muy innovador en su momento, pues contemplaba la información y formación de capacitadores y promotores. Lamentablemente no había un seguimiento del programa, y el equipo central no se daba abasto para difundirlo en los institutos del país, y darle carácter nacional. Actualmente sigue funcionando en el nivel de capacitación. Se dan cursos anuales con información actualizada en los institutos de los estados. Lo que ahora está impulsando Causa Joven, es el Programa Piloto de Prevención de Adicciones.

Ésta es una entrevista con la licenciada Mónica Moreno.

LiberAddictus: ¿Qué diferencias hay entre el prevea y el nuevo Programa Piloto de Prevención de Adicciones?

Mónica Moreno: El modelo que estaba siguiendo el prevea tenía como columna vertebral el eje salud-enfermedad; una visión médica y psicológica del problema. Nosotros veíamos que esto no funcionaba, porque seguía aumentando la problemática. Descubrimos que la mayoría de las instituciones que trabajan en la prevención tiene la misma perspectiva, y decidirnos emprender nuestras acciones por otro lado. Replanteamos las actividades, y así surge el Programa Piloto. Empezamos con la reconstrucción del proceso anterior, pues queríamos retomar las primeras experiencias y actualizarlas. Hicimos una serie de lecturas y seminarios en el equipo del departamento, para ver cómo podría ser. Así surgió el modelo de prevención significativa, que comprende a las adicciones como un problema biopsicosociocultural, que va del individuo a la sociedad en general; caracteriza a las adicciones como síntoma de una sociedad enferma. No enfocamos a la adicción como un problema individual, en el que sólo lo padecen quienes tienen una personalidad débil o una familia desintegrada. Eso se junta con muchas otras situaciones, que requieren ser contempladas a la hora de prevenir. Por ejemplo: vivimos en una sociedad consumista: consumimos medios, productos culturales, ropa. Dentro del consumo es muy lógico que exista el de las drogas legales. Por otro lado tenemos el narcotráfico, que está siendo uno de los principales motores de la economía mundial. Eso incide en que las políticas públicas se vean frenadas por intereses, a mucha gente no le conviene atacar la producción y distribución de la droga. También hay una serie de valores que ya no se adecuan a las condiciones sociales reales: el modelo de familia tradicional, por ejemplo, cada vez se cae más; con la crisis económica, el hecho de tener una licenciatura ya no garantiza un trabajo; todo esto envuelve a los jóvenes y de repente te descubres metido en una bronca muy difícil de resolver. También, los estereotipos creados alrededor de la droga y de quienes la consumen, impiden la reflexión y la posibilidad de acercarse a la persona. Se piensa que basta con llevar información, y el otro tendrá que asumirla. Pero no hay interacción cuando piensas que tienes que salvar al otro. Más bien debes conocerlo. Entonces, nuestro modelo cree que cada uno de los actores que intervienen en la problemática son personas con capacidad de decisión y reflexión. También partimos de entender a la juventud como un fenómeno con una gran diversidad de expresiones, y que cada una de ellas requiere de un tratamiento diferente. Pretender que el Di no a las drogas le sirva a toda la gente es absurdo. A algunos les funciona, pero a otros no. Por eso, decir que hay muchos tipos de jóvenes y que a cada uno hay que darle un tratamiento especial, cambia totalmente la forma de acercarse al problema. En nuestro modelo, el trabajo comunitario es esencial, no se puede trabajar con los jóvenes aislándolos de sus espacios de convivencia, se tiene que hacer un trabajo conjunto con ellos y sus comunidades. No funciona hablarle a un chavo en una oficina en contra de las drogas, cuando en la esquina de su casa se la venden. A grandes rasgos, el modelo contempla estas cuestiones.

LiberAddictus: ¿Cómo operan?

Mónica Moreno: Hicimos una selección de promotores jóvenes en las once ciudades de más alto riesgo en el país, según los resultados de la Encuesta Nacional de las Adicciones (ena) de la Secretaría de Salud y Asistencia,(ssa): Tijuana, Monterrey, Ciudad Juárez, Culiacán, Torreón, León, Cuernavaca, Veracruz, Acapulco, Ciudad Neza y Distrito Federal. En estas ciudades lanzamos convocatorias para hacer una red de promotores juveniles. Los y las jóvenes se inscribieron, se les aplicaron unas pruebas y se hizo un proceso de selección estricto, porque queríamos buscar gente con un mínimo de experiencia en trabajo comunitario. Buscábamos perfiles no muy profesionales, pero sí de jóvenes que tuvieran inquietudes, que fueran sociables y activos. De ahí se junto un equipo de 82 promotores, con siete u ocho promotores y dos a tres colonias por ciudad. La idea era que los promotores, o al menos la mitad de ellos, fueran de la misma colonia, y los demás de otros puntos de la ciudad, para que hubiera una comprensión y un acceso más sencillo a la comunidad. Se hicieron tres cursos regionales de capacitación en las que les insistimos en tratar a las adicciones como un problema social y de salud pública. Después, ya en la colonia, hicieron un diagnóstico de la comunidad, describiendo cuáles son las habilidades de ésta, y cuáles los obstáculos con los que cuenta. A partir de ahí, ellos se dedicaron a recuperar las habilidades en favor de la comunidad y de los jóvenes a través del diálogo con la gente, de visitar casas, de hacer preguntas, con el fin de que pudieran proyectar actividades. Cualquier actividad que parte del diagnóstico de la colonia puede ser utilizada para la prevención de las adicciones.

LiberAddictus: ¿Qué es para ustedes una habilidad?

Mónica Moreno: Por ejemplo, una comunidad de zapateros, en León. Desde hace mucho tiempo tenían pequeños talleres manuales, pero por las grandes empresas se han cerrado. Esto provoca que haya varias personas desempleadas, entre ellas jóvenes, y esto se vuelve un problema para la comunidad. Pero si puedes unir a esta gente con un viejito que sabe hacer zapatos, tal vez se capaciten para que los contraten en la fábrica, o les buscamos un financiamiento para impulsar una pequeña industria. Puede ser eso, o una actividad cultural como el teatro o la música. y en estas reuniones juntamos a los chavos y los ponemos a reflexionar sobre las drogas, tal vez el tema se va a sacar hasta la quinta actividad, porque al principio tenemos que ganar su confianza, pero va por ahí. La apuesta es probar otras maneras de hacer prevención. Para esto elegimos comunidades de clase media, clase media baja y marginadas. No hay de un solo tipo, porque queremos comparar diferentes procesos. A partir de que empiezan a marchar los proyectos, el equipo central hace un seguimiento trimestral y revisamos los avances, las problemáticas, además de apoyar a los equipos con una beca mensual. Tratamos de hacer un seguimiento muy específico de los programas, los vemos como una investigación en la que hemos registrado y sistematizado cada uno de los procesos; los hemos recopilado, seguido y evaluado para poder decir qué paso. Para reforzar el trabajo, actualmente estamos haciendo una encuesta para evaluar actitudes y opiniones con respecto a los jóvenes, la comunidad, las adicciones y el consumo de drogas. Ese mismo instrumento se va a aplicar dentro de un año y con él revisaremos si el programa está teniendo resultados. El proceso ya empezó, el próximo año se van a seguir haciendo diferentes proyectos, basados en los diagnósticos de las comunidades. La idea es rearmar el tejido social comunitario, permitir que el joven no caiga en la adicción, que pueda hablar con los adultos y los niños, que puedan hacer cosas juntos. Querernos quitar estereotipos, resignificar términos como juventud, consumo de drogas, adicción, y que eso permita hacer una prevención más significativa.

LiberAddictus: ¿Podrías aclarar el concepto de resignificar?

Mónica Moreno: Hay ideas preconcebidas de lo que es ser joven, adicto, consumidor, y todas están llenas de prejuicios. Se dice que los jóvenes son rebeldes. Los encapsulas ahí, y el joven rebelde ya no tiene oportunidad de ser creativo, estudiante o amoroso. Este tipo de conceptos permean a la sociedad, y obligan al joven a limitar sus otras capacidades: adquiere una actitud defensiva y ya no hay posibilidad de diálogo. Y con las drogas pasa lo mismo: cuando te dicen que la droga mata, se debe especificar qué droga, cuánta, en qué cuerpo, en qué estado de ánimo. Hay muchas variables: una copa de tequila no le hace efecto a alguien y a otro lo tumba, y no es porque el tequila tenga algo en especial, sino porque depende de muchas circunstancias. Otros estereotipos indican que los jóvenes son los únicos que se drogan, pero los adultos también lo hacen. Además, hay una discriminación ante las chavas que se drogan. El juicio es mucho más severo y agresivo que contra el hombre. También hay que hacerle entender a la gente lo qué es adicción, porque una cosa es que te tomes una copa y otra que ya seas un alcohólico. Existe un proceso, y si lo aclaráramos a la sociedad, se eliminaría esa carga tan dogmática. A eso nos referimos con resignificar. Todo nuestro trabajo intenta que, a través de las actividades, se puedan plantear. estos temas. Entonces. si los promotores consideran a los jóvenes ya la comunidad como sujetos capaces de reflexionar y sentir, se puede crear un diálogo, y el diálogo crea conciencia, y la concientización te lleva a una mayor decisión y autonomía. Eso es resignificar: darles otro sentido a los significados que ya están, hacerlos complejos, ampliar la mirada.

LiberAddictus: ¿Cuándo empezó el programa piloto?

 Mónica Moreno: En enero de este año , con su reformulación. La convocatoria se lanzó en marzo, en abril se seleccionaron a los promotores, a partir de mayo se capacitaron, y en las comunidades se empezó a trabajar a partir de junio.

LiberAddictus: ¿Ustedes tienen centros de rehabilitación?

Mónica Moreno: No, porque no estamos trabajando en el nivel de prevención terciaria, sino en el primario y algunos niveles del secundario, es decir, gente que no está ingiriendo drogas y algunos que ya empezaron pero sin ser aún una enfermedad. Para la rehabilitación hay que pensar en otros niveles que no contemplamos, aunque podemos orientar a la gente hacia los sitios donde se les puede ayudar.

LiberAddictus: ¿Algún mensaje que quieras añadir?

 Mónica Moreno: Solamente recalcar que el problema no está ni en las drogas ni en los jóvenes, sino en la sociedad que permite que ocurran estas cosas. El problema está en cómo nos relacionamos, en las oportunidades que tenemos, en las posibilidades de crecer como personas. El problema está ahí, pero la gente desvía la atención y se va por las ramas. Insisto: la drogadicción es un síntoma de una sociedad enferma. Es triste que la gente se drogue, pero nosotros no vamos a asumir la postura de guardianes. Debemos dar la información suficiente para que ellos y ellas decidan, y el gobierno debe dar a cualquiera la oportunidad de rehabilitarse. Por ahí debe estar la acción, y también en echarle ganas a la creatividad, en saber explotar las habilidades personales junto con las de la comunidad.

Nota
*Mónica Moreno es pasante de la Licenciatura de Comunicación y estudiante de la Maestría en Sociología, ambas por la Universidad Iberoamericana.