Entrevista al doctor Eusebio Rubio

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Se presenta la entrevista realizada por Addictus al Dr. Eusebio Rubio, en la que se desarrolla el tema del consumo de drogas y la sexualidad. Se abordan aspectos como si puede considerarse el sexo como una adicción, la posible similitud entre la adicción y la sexualidad, los riesgos de contraer enfermedades de transmisión sexual por el uso de sustancias legales o ilegales, la repercusión en el ámbito sexual de la abstinencia de sustancias en un adicto rehabilitado, la posibilidad de que el abuso a sustancias oculte un problema sexual y cómo se manifiesta la agresividad en la vida sexual de una persona que padece intoxicaciones severas por el uso de sustancias psicoactivas.

Entrevista al doctor Eusebio Rubio

LiberAddictus: ¿En qué momento se puede considerar el sexo como una adicción?

Doctor Rubio: La discusión sobre la naturaleza de la conducta sexual que se sale del control del propio individuo es muy antigua. Ya el texto de Kraft Ebbing, escrito en el siglo pasado, hacía mención de una condición en la que el apetito sexual "permea todos los pensamientos y sentimientos sin dejar a la persona ningún otro fin en su vida", en lo que él llamaba hiperestesia sexual.

Desde esos primeros intentos de la ciencia por sistematizar el saber sexual hasta nuestros días, han sucedido ciertamente muchas cosas, pero la precisión con la que se identificó inicialmente la característica fundamental de la conducta sexual con una afectación por exceso, no puede ser menospreciada.

Actualmente existe un acuerdo generalizado entre los científicos de la conducta sexual en el sentido de que ésta se altera cuando el individuo empieza a regir su existencia por ella; pierde control sobre sus impulsos sexuales y parece estar gobernado por el apetito sexual. En lo que no existe acuerdo es la naturaleza básica del problema. Recientemente algunos científicos han propuesto usar el modelo de las adicciones para explicar este problema. El paciente que pierde el control de sus impulsos sexuales puede dar fácilmente la impresión de no poder prescindir de la búsqueda erótica, de manera muy similar al adicto, a cualquier sustancia que no puede prescindir de la misma. Sin embargo, la aplicación del modelo de adicción a la conducta sexual problemática se dificulta por el hecho de que el abandono completo de la actividad sexual difícilmente conlleva a un estado de salud mental.

Por esto, la conceptualización de la conducta sexual que se sale del control del individuo, se puede hacer mejor desde la óptica de las compulsiones, en donde la experiencia fuera de control (apetito por el erotismo, o por la comida, o por el cortejo) es una consecuencia de la angustia (consciente o no) del individuo que intenta atenuarla sin éxito a través de la ritualización repetitiva e incontrolable.

Por otro lado y para completar, no hay que olvidar que la conducta sexual fuera de control puede ser parte de alguna otra problemática de naturaleza psiquiátrica, como la fase maníaca del trastorno bipolar (antiguamente llamada psicosis maníaco depresiva).

LiberAddictus: ¿Qué similitudes habría entre la adicción y la sexualidad?

Doctor Rubio: Hay algunas que son, desgraciadamente, producto de la visión de nuestra cultura hacia lo sexual y que creo que no necesariamente deberían de verse como tales.

Por ejemplo, la naturaleza prohibida de la actividad sexual y el uso de algunas sustancias, hace que en el curso del desarrollo ambas transgresiones ocurran asociadas, como en el caso del consumo de alcohol por los adolescentes que prepara el camino para las experiencias sexuales anteriormente reprimidas.

Si nuestra cultura avanzara al punto de ver a la sexualidad como lo que es, una parte importantísima de la vida que requiere de un crecimiento individual para poderla vivir sin grandes riesgos, esta similitud fuera menos cierta.

Mientras ambas vivencias pertenezcan al rubro de lo prohibido, las similitudes se derivarán de ello.

LiberAddictus: Se ha observado que los jóvenes utilizan como forma de emancipación ante una familia rígida el embarazo no deseado o el consumo de sustancias psicoactivas, ¿cuál sería su explicación al respecto?

Doctor Rubio: La ignorancia y la enorme necesidad que el adolescente tiene que definir su identidad en oposición a la de sus padres. El embarazo no deseado y la propia actividad erótica puede funcionar como consolidadores de una identidad en crisis, desde luego a un costo altísimo.

Es mi impresión que el mismo proceso puede ocurrir con el uso de sustancias que no son usadas por las figuras de autoridad, con consecuencias y riesgos, por cierto, aun mayores que en el caso de la utilización de la sexualidad con estos fines.

LiberAddictus: ¿Ha encontrado usted algunas similitudes en el tratamiento de adicciones y el de los trastornos sexuales?

Doctor Rubio: Depende de qué problema estemos hablando. El manejo terapéutico de muchos problemas sexuales es en realidad diferente, pues estos pueden ser originados en problemáticas del desarrollo erótico propiamente dicho. Sin embargo, existen muchos problemas que se manifiestan en la sexualidad de la persona, pero que tienen su origen en problemáticas, en el desarrollo de la identidad o en el desarrollo de la capacidad vinculativa, y en esos casos, el tratamiento no sólo es similar sino concurrente pues aparecen las adicciones con mucha frecuencia asociadas a la problemática sexual.

LiberAddictus: ¿De qué manera aumenta el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual por el uso de sustancias legales o ilegales?

Doctor Rubio: Hay dos mecanismos. El primero actúa en los que, de hecho, es una de las habilidades más importantes a adquirir con el desarrollo, la habilidad de seleccionar a la pareja sexual. Cuando esta habilidad no es desarrollada aparecen conductas de promiscuidad, es decir, de poca selectividad en la selección de parejas sexuales.

Muchas sustancias legales, como el alcohol, o ilegales, como una gran variedad de sustancias psicoactivas (mariguana éxtasis, o la cocaína, entre otras) disminuyen la capacidad de juicio crítico de la persona durante la intoxicación, y por ende, favorece la baja o nula discriminación de parejas.

El segundo mecanismo, probablemente más grave, es consecuencia también de la alteración de la capacidad de juicio pero que actúa en el mismo momento del encuentro sexual haciendo que las medidas preventivas, como el uso correcto del preservativo, sean ignoradas por el individuo, elevándose así el riesgo de contagio.

LiberAddictus: ¿Cómo repercute a nivel sexual la abstinencia de sustancias en un adicto rehabilitado, según sus propias observaciones?

Doctor Rubio: Es muy frecuente que el uso de la sustancia durante la fase de actividad del adicto se haya asociado de manera muy intensa a la experiencia sexual, y que la persona haya adquirido un grado de falsa libertad erótica en sus experiencias sexuales bajo intoxicación. Cuando esto sucede, y lo he observado con alguna frecuencia en el individuo alcohólico, en el adicto a la cocaína y con menor frecuencia en el abusador de mariguana, la experiencia sexual después de la rehabilitación es vivida como menos intensa, menos libre y muchas veces disfuncionalmente.

En el caso de la heroína, el impacto es mucho mayor, la droga tiene la capacidad de inhibir el apetito y capacidad de desempeño sexual de manera muy relevante y presente, mucho tiempo después de suspendido el uso de la sustancia.

Otro dato importante es que el aparente mejoramiento de la vida erótica que el adicto vive, es más una experiencia subjetiva, muy probablemente relacionada con los efectos de la intoxicación pues la percepción de las parejas libres de consumos y algunas observaciones realizadas en condiciones de experimentación científica, no corroboran las impresiones reportadas por el individuo intoxicado.

LiberAddictus: ¿Usted cree que el abuso de sustancias puede ocultar un problema sexual?

Doctor Rubio: Sí, aunque creo que no es algo que ocurra con frecuencia. Algunas disfunciones sexuales sí se modifican transitoriamente con el uso de depresores del sistema nervioso como el alcohol. El reflejo orgásmico, por ejemplo, se hace más difícil y muchos eyaculadores precoces encuentran en el uso de cantidades moderadas de alcohol una solución a su problema, que por cierto casi nunca es definitiva. A veces, personas con problemática en el deseo sexual como producto de represión encuentran en la relajación en los depresores del sistema nervioso sexual una ayuda para resolver sus inhibiciones pero, nuevamente, es raro que la solución sea definitiva. Otras veces lo que se observa es una concurrencia entre un problema sexual y el abuso de sustancias. La homosexualidad, por ejemplo, si bien ya no es considerada en sí como una enfermedad, muchas veces condiciona dificultades en el desarrollo que hacen a la persona homosexual (especialmente las mujeres) más fácilmente presas de la adicción a sustancia como el alcohol.

LiberAddictus: ¿Cómo se manifiesta la agresividad en la vida sexual de una persona que padece de intoxicaciones severas por el uso de sustancias psicoactivas?

Doctor Rubio: No creo que exista un patrón predeterminado. El manejo de la agresión me parece que depende fundamentalmente de la personalidad premorbida. Es claro que alguien bajo el efecto del alcohol, por ejemplo, pueda mostrarse sexualmente más agresivo que cuando está libre de su efecto, sin embargo, creo que es simplista adscribirle el efecto a la sustancia pues, fundamentalmente, este dependerá de factores de la personalidad del individuo.