Suicidio: ¿la búsqueda final? Entrevista con Catalina González Forteza

El suicidio como tema de investigación epidemiológica es abordado en la entrevista que Addictus realizó a la maestra Catalina González Forteza. Se afirma que aunque existen muchas conductas autodestructivas en los seres humanos, la única que busca la muerte con un componente de conciencia es el suicidio. Se trata de un fenómeno con prevalencias menores en comparación con el alcoholismo y la drogadicción, situación que permite alertar sobre la prevención como aspecto de suma importancia. Se señala que no hay continuidad en su investigación ni una política permanente de atención, debido a que las necesidades políticas de quienes toman decisiones en el campo de la salud mental no lo ven como un problema prioritario. El suicidio en México ha sido investigado básicamente en población adulta y sólo recientemente en adolescentes y niños. Se concibe como un fenómeno de etiología multifactorial, en el que el peso de lo genético no está todavía claro y que, en opinión de la entrevistada, el contorno social y cultural bien pueden potenciarlo o inhibirlo.

Suicidio: ¿la búsqueda final?

La presente entrevista a Catalina González Forteza fue realizada para Addictus por Roberto García S.

Addictus: ¿Qué debiera entenderse por la palabra suicidio?
Maestra González Forteza: Pienso que la palabra suicidio" o acto suicida son empleadas para explicar un acto consciente de muerte. Es importante aclarar que el suicidio es una conducta que se distingue de otras conductas autodestructivas por encontrarse en esta un componente de consciencia al realizarlo. El individuo que intenta o consuma un suicidio espera indudablemente alcanzar un fin con tal conducta; el acto suicida intenta manipular circunstancias que el individuo considera inmanejables y, aunque existe un componente de agresión en el mismo, éste no siempre va dirigido a volcado directamente hacia el exterior --bien puede tener únicamente el propósito de modificar un hecho interno del individuo--. Existe en el ser humano una gran cantidad de conductas autodestructivas, pero la única que tiene ese componente de búsqueda final de muerte inmediata es el suicidio.

Addictus: ¿Es adecuado pensar en el suicidio como una técnica más de la que dispone el hombre para alcanzar un fin?
Maestra González Forteza: Creo honestamente que quien intenta el suicidio lo consuma o no sabe lo que está buscando. Se habla mucho de conductas histéricas, sobre todo en mujeres que consumen una cantidad considerable de pastillas aparentando querer morir; con esto tratan de conseguir algo o bien, en el caso de los hombres, que cuando lo intentan a diferencia de las mujeres, usan armas de fuego o métodos diferentes.

Los intentos de suicidio (parasuicidio) siempre alcanzan su objetivo, tal como lo mencioné anteriormente. Lo que cuenta mucho es indudablemente lo que se conoce como intención del acto suicida. Con esto me refiero al verdadero deseo de muerte que debe existir en el individuo al llevarlo a la práctica. Las razones de los suicidas hablan de alguna manera del fin que quieren conseguir y estas determinan en algún momento el método utilizado.

Regresando a tu pregunta original, considero que, así como algunos solucionan sus problemas con la ingesta de drogas, igual existen otras personas que eligen el suicidio para el mismo fin, por lo que sí se puede considerar al suicidio como una conducta para alcanzar fines diversos, ya que el acto suicida es una conducta y toda conducta expresa un fin a lograr.

Addictus: Usted ha planteado sobre el acto suicida la existencia del componente consciencia como elemento principal para llevarlo a cabo. En Suicidio, libro que publicó J. Baechler figura un planteamiento similar, en cuanto a la naturaleza del suicidio, en el cual se destaca el punto de discusión de si este acto es privilegio del ser humano o no ¿El estudio del fenómeno y el auxilio de nuevos elementos teórico-metodológicos ha provocado según su óptica rangos conceptuales diferentes?
Maestra González Forteza: En cierto momento de estudio del fenómeno se trató de dar explicación a diversos actos cometidos por animales que pudieran considerarse suicidio. Sin embargo, las investigaciones de nuestro tiempo nos permiten entender que este acto pertenece al ser humano por excelencia, pues el suicidio no es una conducta abstracta y sí un acto que genera cambios hacia el exterior y el interior del sujeto. Aunque se dice que se suicidan las ballenas, yo creo que esto es antropomorfizar instintos animales que no guardan relación con los actos humanos.

Addictus: ¿Qué opinión le merece a usted la clasificación propuesta por E. Durkheim, en cuanto al acto suicida?
Maestra González Forteza: El suicidio, como lo he mencionado a lo largo de la entrevista, es una conducta y no debemos olvidar que toda conducta suicida tiene intentos y los intentos tienen motivos y estos últimos tienen consecuencia. La propuesta de E. Durkheim me parece adecuada al plantear diferencias que nos permiten reconocer características de los suicidios entre las cuales él  menciona el suicidio egoísta, altruista, anónimo, etc. A nosotros nos compete clasificarlos con sinónimos o con los mismos términos. Lo que fue cierto para Durkheim y es cierto para nosotros es que el suicidio no es una entidad aislada o única, sino que hay distintas clases de suicidio porque los motivan distintas causas. Aunque los planteamientos de Durkheim haya sido propuestos hace tiempo no quiere decir que sean obsoletos, sino que tenemos que rescatarlos y aprovecharlos para acercarnos cada vez más a una explicación científica desde la óptica de la cual se esté investigando.

Addictus: Desde la discusión de los planteamientos hechos por investigadores de diversas disciplinas, según su óptica, ¿cómo ha abordado la psicología este fenómeno en la actualidad?
Maestra González Forteza: Yo tendría que dar esta respuesta desde el campo de la investigación psicológica y quizá no desde el plano de la tecnización. El terreno de la investigación está sometido en nuestro país a intereses políticos, que pueden entenderse mejor cuando se les llama necesidades políticas. Esto ha provocado que las investigaciones en torno al fenómeno suicidio sufran altibajos y no lleguen a ser una constante, como el caso de otras investigaciones en el país. El fenómeno suicidio no se ha planteado como un problema prioritario, no obstante que se reconozca como un problema de salud mental; pero no es, sin embargo, un tópico que ocupe las primeras causas de mortalidad ni los primeros lugares de demanda de servicios, lo cual conlleva a que no se establezca una política constante de atención. Algunos años atrás hubo una tradición de publicaciones e investigaciones, que yo pude constatar, que rescató un periodo de acercamiento a querer extender el fenómeno y buscar así sus causas y consecuencias, pero perdió apoyo a su vez por la integración de otros problemas como el alcohol y las drogas que son a la fecha problemas muy prevalentes y representan un problema de tipo nacional con mucha mayor demanda, lo que produjo un desinterés a trabajar esta área de investigación. Ahora se retoma por política de nuestro país la atención a los problemas de salud mental como el suicidio, lo cual me permite decir que en nuestro país los detrimentos de algunos fenómenos a investigar están en razón de intereses políticos. Con esto no quiero decir que yo cuestiono la política y sus aplicaciones; respeto las decisiones y sólo me limito a exponer las dificultades que como investigador tienes que enfrentar. Regresando un poco, me parece importante mencionar que en el campo de la investigación actual no se ha considerado al adolescente y al niño como parte del fenómeno suicidio, aun a pesar de que existen casos de intentos suicidas en infantes. La muestra de mayor relevancia en cuanto a población investigada ha sido la de adultos, con algunas variantes sobre entrevistas realizadas a jóvenes, pero no particularmente estudios orientados a intentos de suicidio en los adolescentes. El que el fenómeno no sea prevalente todavía nos permite poner nuestra atención y demandarla en el campo de la prevención como algo de suma importancia.

Addictus: En la actualidad el trabajo preventivo que se lleva a cabo en el campo de las drogas nos demuestra que el fenómeno tiene carácter multifactorial ¿Qué nos podría usted decir en cuanto a los factores causales que intervienen en el suicidio?
Maestra González Forteza: El fenómeno suicidio no es una entidad aislada: también se le considera un problema multideterminado, de ahí la complejidad de su estudio y su relación con diversos eventos psíquicos y/o sociales. Es de importancia señalar que las drogas guardan una estrecha relación con algunos actos o intentos suicidas, en donde el alcohol y otras drogas pueden considerarse factor precipitante al suicidio, observando éste como una conducta subyacente durante el patrón de consumo. En el caso concreto de las drogas, se puede decir que es un ejemplo de conducta autodestructiva en donde el fin de muerte no es algo buscado como inmediato y quizá ni a largo plazo. El que suelan coincidir no explica su relación y no se debe de confundir y crear una relación azarosa entre dos eventos de características diferentes en causas y consecuencias.

Addictus: Habiendo abordado el fenómeno suicidio como un hecho multifactorial, la pregunta obligada es: ¿Qué relación guardan para usted el suicidio y la enfermedad mental?
Maestra González Forteza: Existe conocimiento de la presencia de múltiples trastornos emocionales vinculados al suicidio como, por ejemplo, las personalidades depresivas. Y aunque no todos los individuos de personalidad depresiva se suicidan, sí consideramos un vínculo estrecho con una constelación emocional que muy probablemente derivan en trastornos psiquiátricos y éstos, a su vez, se vinculan con intentos suicidas. Por supuesto que sí podemos y debemos hablar de enfermedad mental cuando hablamos de suicidio. Tan sólo si partimos de la premisa de que Vida llama vida o de que la Vida tiende a la vida y si existen vidas que tienden a la muerte, hablamos de que muy probablemente algo esté obnubilando esa consciencia y el acto suicida de esa persona no es la tendencia natural de la premisa mencionada. Considero que esta explicación puede verse de la siguiente forma: si visualizamos un continuo entre salud y enfermedad, como un principio y un fin, vamos a encontrar que entre un extremo y otro existe una variedad de puntos que unen a la recta: estos puntos de unión serían los trastornos, entendiendo que algunos de estos están más cercanos del final del continuo que otros, a los cuales identificaríamos como trastorno más severos y cercanos a lo que se conoce como enfermedad. Es innegable la existencia de la enfermedad. Es innegable la existencia de la enfermedad mental como lo es la salud misma y cuando hablamos de suicidio indiscutiblemente nos referimos a trastornos y enfermedad mental en casos muy específicos.

Addictus: Por cierto, Dyer y Beck en los últimos años se han dedicado al estudio del suicidio con pacientes alcohólicos y no alcohólicos apegados al modelo clínico, ¿cuál es su opinión al respecto?
Maestra González Forteza: Me parece que las aportaciones de los estudios de Dyer y Beck son interesantes por su continuidad y su tradición en el caso concreto de la investigación clínica sobre estudios de casos y control. Ellos han abordado el estudio del suicidio como a través de una cámara fotográfica, la cuales permite tener el fenómeno mucho mejor afocado. Esto sólo es posible cuando el trabajo es realizado con personas cautivas dentro del hospital y con la posibilidad de manejar las variables con mayor exactitud. En el ámbito de la investigación epidemiológica se hace más amplia la panorámica, aunque en este caso la fotografía es más borrosa. Sin embargo, la aproximación de estos dos modelos o abordajes para explicar el fenómeno nos da alcances y limitaciones de gran importancia. Lo que es real es que un solo abordaje de explicación resultaría insuficiente por la complejidad del fenómeno, como le mencioné anteriormente. La aportación es, sin duda, de gran interés, pero no representa la palabra última, pues sus resultados no son traspolables a los diferentes modelos de asimilar el suicidio. Es necesario tomar en cuenta los particulares como: género, rangos de edad, nivel socioeconómico, nivel cultural, idiosincrasia, entre otros.

Addictus: Siguiendo en el campo de las sustancias como precipitadores del acto suicida, tal como usted las ha considerado, ¿es exacto hablar de una forma de suicidio cuando nos referimos a los individuos adictos?
Maestra González Forteza: Es de importancia aclarar que la vinculación del consumo de drogas con el suicidio, como lo mencioné anteriormente, consiste solamente en que las sustancias como el alcohol y otras drogas funcionan en el individuo como precipitantes. Cuando menciono esto me refiero a que las sustancias no generan ideas suicidas por sí mismas. Los consumidores de drogas, ya lo cité anteriormente, se catalogan mejor en el campo de las conductas autodestructivas que en el campo de los suicidas, debido a que el consumidor de drogas no busca con su consumo un final de muerte inmediata. Sin embargo, en actos suicidas consumados ha habido presencia de alcohol y otras drogas. Pero no todos los consumidores de drogas se suicidan, lo cual nos permite pensar que los consumidores de drogas utilizan éstas por diferentes razones y no para destapar una conducta suicida que quizá no exista en el individuo. La diferencia de fenómenos, aunque posiblemente asociados, como es la adicción y el suicidio, es de tomarse en consideración, ya que el suicidio no puede convertirse en una causa más del consumo de drogas ni viceversa.

Addictus: Justamente por la respuesta que usted ofrece, me permito preguntarle nuevamente acerca de las causas que motivan el fenómeno ¿existe alguna explicación desde lo genético?
Maestra González Forteza: Las variantes de tipo genético para explicar el fenómeno suicidio, están poco fundamentadas aún. Sin embargo, concediendo que existiera un factor biológico, yo pienso que este factor estaría administrado por el entorno social, tanto para ser potenciado como inhibido, y con esto me refiero al aprendizaje. Es cierto que hay culturas que lo propician y otras que lo restringen, o bien medios que lo favorecen o lo entorpecen. Y aunque existiera un factor biológico, yo considero que el peso social en este fenómeno es determinante.

Addictus: Finalmente, hay un concepto elevado a categoría de investigación: el concepto de alineación para explicar algunos trastornos psíquicos, ¿qué me puede decir al respecto?
Maestra González Forteza: A pesar de saber que el suicidio es un fenómeno multideterminado, no sabemos con qué porcentaje participan los trastornos mentales ni el consumo de drogas, pero sí sabemos que lo social es un componente importantísimo; y cuando hablamos de lo social nos referimos a las condiciones políticas del momento. El concepto de alienación, entiendo, tiene su fundamento en los social, y aunque no es parte de la investigación que aquí se realiza no debemos desdeñarlo como una forma más de abordar tan compleja problemática.

Nota
La maestra Catalina González Forteza cuenta con la Maestría en Psicología Social y es Investigadora Titular del Instituto Mexicano de Psiquiatría en la División de Investigaciones Epidemiológicas y Sociales. Actualmente desarrolla los siguientes proyectos de investigación: Proyecto imp-conacyt 3078-H, Factores protectores de riesgo de consumo de sustancia, depresión e ideación suicida en adolescentes; Una muestra de mujeres hospitalizadas por intento de suicidio, investigación en colaboración con el Hospital Psiquiátrico Infantil "Dr. Juan N. Navarro". Desde 1993 desarrolla la línea de investigación de Estrés psicosocial y conducta emocional en adolescentes con énfasis de conducta suicida. Actualmente cursa estudios de Doctorado en Psicología en la Universidad Nacional Autónoma de México.

 

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