Cocaína: displacer, desesperanza y artificio Entrevista con el doctor Agustín Vélez Barajas

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Se presenta la entrevista realizada por la revista Addictus al Dr. Agustín Velez, miembro de la Sociedad Mexicana de Salud Pública que se ha desempeñado como Director General de los Centros de Integración Juvenil. Se abordan temas como la diferencia entre coca y cocaína, los diferentes tipos de calidad de esta droga, sus efectos en el organismo, el ritual y el por qué de su consumo y las características de las campañas de prevención y de las instituciones públicas y privadas dedicadas al tratamiento de estos consumidores.

Cocaína: displacer, desesperanza y artificio
Entrevista con el doctor Agustín Vélez Barajas*

Sinto Espresate Renau

Addictus: ¿Cuál es la diferencia entre coca y cocaína?
Doctor Vélez: La coca es, exclusivamente, la planta, el arbusto que se da en el altiplano de Sudamérica, en los valles altos, y que ha sido utilizada durante siglos por quienes viven en aquellas regiones para soportar las molestias que genera el vivir en lugares tan altos, para soportar jornadas de trabajo prolongadas, etcétera.

Existe, por supuesto, una continuidad entre la hoja de coca y la cocaína, pero esta última y, particularmente, el clorhidrato de cocaína, que es lo que conocemos como polvo blanco, fue reconocida desde el siglo XVIII y estudiada aun más en el siglo xix por sus efectos de carácter estimulante. Ello motivó a investigadores europeos, sobre todo, a pretender su utilización como medicamentos. Sin embargo, al encontrarse, además de sus efectos estimulantes, sus efectos adictivos, se descartó su uso como elemento terapéutico.

Es a principios de este siglo cuando se redescubre, en Europa y especialmente en Estados Unidos, el clorhidrato de cocaína y comienza a proyectársele como una droga substituta de la heroína --la más utilizada en aquel entonces--, con efectos diferentes. Cuando se le promocionaba solía decirse que carecía de efectos adictivos y que se trataba de una droga casi al estilo de aquellas que Aldous Huxtley mencionaba en sus libros.

En resumen, la diferencia entre la coca y la cocaína es que la primera es el vegetal del cual, con todo y sus efectos estimulantes, no se conoce un uso irracional como droga y, la segunda, en cambio, sí es una droga.

Addictus: Existen diferentes tipos de calidad de la cocaína. ¿Cuáles son estos tipos y cuáles sus efectos en el organismo?
Doctor Vélez: Cualquier droga derivada de un elemento vegetal, como es el caso de la cocaína, pasa por ciertos procesos de purificación. Por lo tanto, la calidad de la droga depende de su pureza. En términos prácticos podemos decir que la calidad de la cocaína que consume un usuario de esta sustancia en el Este de los Estados Unidos tiene una calidad baja respecto de la coca que se obtiene recientemente del proceso de maceración de las hojas y que posee una calidad del 90 al 99%.

Sin embargo, si hablamos de otras variedades de la cocaína encontramos al menos tres momentos. Uno de ellos, el primero en el proceso de elaboración, es el que se conoce como sulfato de cocaína, cocaína base o bazuco y que tiene efectos altamente tóxicos, ya que se la combina con potasio o con gasolina. Las personas que usan el bazuco fumado se provocan un daño severo al hígado en forma muy inmediata.

El siguiente momento del proceso es ya el clorhidrato de cocaína, el polvo blanco, generalmente aspirado por la nariz y que genera efectos altamente estimulantes y provoca en los individuos dependencia, adicción, con daños importantes a su salud, en lo físico, en lo emocional y en lo espiritual.

Los adictos a la cocaína no suelen medir las consecuencias de su comportamiento; pierden lo que han ganado; pierden familia y amigos y entran en una situación de marginación tal que los pone al borde de trastornos mentales graves.

La tercera forma de uso de la cocaína es lo que conocemos como crack; esto es, el polvo blanco más otras sustancias. El crack se fuma y es aún más adictivo que la cocaína. Tanto el bazuco como el crack son productos más baratos, por lo cual han tenido una mayor difusión.

Addictus: ¿Qué tanto el ritual de consumo de la cocaína va acompañado de la imagen de poder?
Doctor Vélez: En los años sesenta, sobre todo en Estados Unidos, se le dio a la cocaína una imagen de droga para quienes han alcanzado el poder y el éxito en la vida, una droga de estatus, una droga que da al individuo un nivel de poder sobre otros. El hecho de que ha habido variables en el uso de la cocaína --me refiero al crack en particular--, ha disminuido mucho esta imagen. Ello no quiere decir que quienes tienen poder económico sigan buscando el uso del clorhidrato de cocaína. Sin embargo, las otras formas de esta droga son utilizadas por quienes viven en condiciones marginales. Por otra parte, es obvio que el usar la cocaína no concede el éxito; es el éxito el que concede el poder para alcanzar el uso de la cocaína.

Addictus: ¿Qué oculta, socialmente, el uso de la cocaína?
Doctor Vélez: Yo creo que oculta lo que el uso de cualquier sustancia. Es decir, un enorme displacer de los seres humanos respecto de sus condiciones de vida.

Hoy en día la vida pasa particularmente aprisa. Cada día escuchamos cosas nuevas, e incluso hay quienes dicen que llegará un momento en que las novedades sean tantas que ni siquiera nos llamarán la atención, y que entonces nos sumiremos en una fase de desesperanza, de no hallar siquiera argumentos para dialogar entre nosotros. La humanidad actual, llevada por la influencia de este ritmo de información-desinformación está sometida a una situación crítica que lleva a los individuos a no ver más allá de lo inmediato. Ello los hace pensar que no existe un futuro. Es así que en los últimos años observamos un incremento a nivel mundial del número de jóvenes que se embriagan con alcohol y con todo tipo de estimulantes. De esta manera se va cerrando la perspectiva de la vida.

Por lo tanto, no es que la cocaína oculte algo en especial, sino que todo el fenómeno de las drogas oculta la misma cosa: la desesperanza y el ánimo de la humanidad por vivir la vida en forma artificial.

Addictus: La Asociación Psiquiátrica Americana afirma que uno de cada trece psiquiatras en Estados Unidos es adicto a la cocaína. ¿Cómo explicaría usted esto?
Doctor Vélez: Simplemente por el hecho de que Estados Unidos es el país de mayor consumo de cualquier droga, incluida la cocaína. Es obvio que los psiquiatras no escapan a estas estadísticas. Se ha señalado que el 60% de la droga que se produce en el mundo es consumida en Estados Unidos, país que cuenta con menos del 10% de la población mundial. Ello nos lleva a pensar que al menos 4 o 5 de cada 10 estudiantes utilizan alguna sustancia adictiva. Y si hablamos de que en Estados Unidos existen cerca de 5 millones de personas que han usado la cocaína, aunque sea de manera ocasional, y dos millones que la usan regularmente, las estadísticas referentes a los psiquiatras cobran importancia. Estos, como cualquier otro profesionista con cierto estatus económico, no escapan a esa situación. Es así que yo lo explico en el sentido de la prevalencia del uso de drogas en los Estados Unidos y no con relación a la psiquiatría en sí misma.

Addictus: ¿Cuál sería la campaña ideal de prevención del consumo de cocaína?
Doctor Vélez: Una campaña ideal sería aquella que no se limitara exclusivamente a la cocaína, sino que incorporara en la prevención a todas las sustancias que influyen sobre la mente y que son potencialmente adictivas o generadoras de dependencia.

La campaña ideal es una campaña integral. Integral desde el punto de vista de las distintas sustancias e integral, también, desde el punto de vista de la atención a quienes no son usuarios de sustancias, a quienes las usan ocasionalmente e incluso a quienes las usan de forma habitual. Es decir que no debemos entender la prevención tan sólo como el hecho de evitar que el fenómeno se presente, sino también como la forma de evitar que el fenómeno siga presentándose. De ahí que la campaña ideal deba considerar acciones de educación, de detección y tratamiento oportunos, además de un programa de rehabilitación exitoso.

Otra acción integral implica el tomar medidas para evitar que la droga esté cerca del individuo. Esto es lo que llamamos control legal de las sustancias o campañas contra el narcotráfico. Ambas líneas deben ser igualmente importantes. Deben actuar paralelamente. Debe existir un combate a la producción y un combate al consumo.

Addictus: ¿Cuál es el futuro de las instituciones, tanto públicas como privadas, que atienden a los consumidores?
Doctor Vélez: El futuro más deseable sería que dejaran de existir a causa de la ausencia de farmacodependientes. Sin embargo, esto es utópico. Mientras tanto, las instituciones deben mejorar bajo las siguientes consideraciones: en primer lugar, el tratamiento debe ser individualizado; segundo, debe tomarse en cuenta la especificidad de cada sustancia y, tercero, debe tomarse en cuenta la reinserción social. Pienso que considerando estos puntos es que los centros pueden captar la confianza de los usuarios de sus servicios.

Addictus: Internacionalmente México sostiene que hay que atacar la demanda de cocaína para combatir eficazmente su consumo. ¿Es esto coherente con la estrategia que México lleva a cabo internamente?
Doctor Vélez: Sí. Si México ha sostenido esto en los foros internacionales no ha sido por capricho sino por sentido común. Nosotros consideramos que el motor del narcotráfico es el consumo. El argumento es muy claro: si no hay quien consuma el producto no habrá quien lo oferte. Habiendo un reducido número de consumidores de drogas, particularmente heroína, a principios de los años cincuenta, a raíz de las guerras en las que Estados Unidos se vio involucrado fue constituyéndose un mercado atractivo. Este pequeño grupo de heroinómanos fue visto como un buen punto para hacer negocio por comerciantes europeos. Así fue creciendo el mercado y el volumen de consumidores potenciales. En los sesenta comenzaron a ofertarse otras drogas y comenzó un boom de consumidores. Esto boom no fue frenado porque erramos el camino. En aquel entonces se creyó que al asustar a los jóvenes diciendo que la droga era el demonio y que cortaba la vida, estos dejarían de usarla. Sin embargo, cuando los jóvenes vieron que otros la usaban y que, aparentemente, no les pasaba nada, se abrió un mercado muy importante de consumidores de mariguana y creció el mercado de consumidores de heroína. Posteriormente, el negocio apareció lucrativo para otros comerciantes. Y a estos comerciantes nunca les ha interesado el beneficio de la humanidad. Lo único que les interesa es el dinero. El mercado siguió, entonces, creciendo y a este se añadió la cocaína y demás sustancias.

De ahí que el argumento de México sea el de reducir el consumo. La otra postura, la de la legalización, termina seguramente con el tráfico ilegal de sustancias, pero no con el consumo y el daño que causan a las personas, ya que quienes las estén utilizando, al volverse legales, continuarán utilizándolas; por otra parte, quienes no las habían utilizado por ser ilegales querrán utilizarlas al ser ahora legales. Por lo tanto, el problema del consumo no se terminaría. Y la pregunta es: ¿qué es lo que más le interesa a la humanidad? ¿Le interesa atacar a delincuentes o bien dejar de atacarlos al legalizar el consumo? ¿Le interesa, en cambio, la salud de los individuos? Siendo yo médico creo que a la sociedad debe preocuparle la salud de sus miembros. De hecho, los romanos siempre lo postularon así...

Es por ello que nosotros pensamos que la única opción, aun si se trata del largo plazo, es limitar el consumo hasta llegar a niveles prácticamente inexistentes. Para ello se requiere, como decíamos, una campaña integral. Y todo esto es congruente con lo que México viene haciendo, precisamente, desde hace 25 años. Acaso sea por esa razón que México conserva índices de consumo bajos, comparados no sólo con los de Estados Unidos sino con otros países de Centro y Sudamérica. Por lo tanto, esperamos que lo que nosotros practicamos interna y externamente sea llevado a cabo por otros países, principalmente por Estados Unidos.

¿En qué medida tendrá resultado? En la medida en que realmente exista un compromiso por parte de los países, un compromiso que los lleve a pensar, primero, en la salud de sus individuos y, después, en aquello que llamamos política del narcotráfico. Es obvio que el narcotráfico desestabiliza y corrompe. Sin embargo, si lo hace es por que los países no han asumido el compromiso de evitar que su población use drogas. Si esto sucediera, no habría negocio o, al menos, no en la escala de las mafias que conocemos hoy.

Nota
*Médico egresado de la unam con especialidad en psiquiatría. Miembro de la Asociación psiquiátrica Mexicana y de la Sociedad Mexicana de Salud Pública, entre otras. Se ha desempeñado como Director General de los Centros de Integración Juvenil, Director de atención a la Farmacodependencia en la pgr y Director de Coordinación de Programas Institucionales en el Consejo Nacional contra las Adicciones. Además es profesor de la Maestría en Criminología y del Diplomado Internacional de Prevención del Delito en INACIPE.