Entrevista con el antropólogo Oriol Romaní

En este artículo se presenta una entrevista con el antropólogo Oriol Romani, en torno al empleo de drogas en nuestro país. Este investigador español resalta la importancia del alcoholismo y de los inhalables en México, así como el énfasis que se le da al narcotráfico en nuestro país, situaciones que lo diferencian de España, donde el consumo de la heroína es el que más se ha investigado. Se abordan además aspectos de prevención y tratamiento de acuerdo a la experiencia académica, laboral e institucional del autor.

Entrevista con el antropólogo Oriol Romani

Sinto Espresate Renau

Addictus: En primer lugar, lleva ya un tiempo en nuestro país, y habrá tomado contacto con la problemática del uso de drogas en México y América Latina. ¿Cuál es su punto de vista sobre el uso de drogas aquí?
Oriol Romani: En verdad no me atrevería hablar sobre México dados mis dos meses aquí, pero atreviéndome un poco, una cosa que he visto clarísimo es que el tema del alcohol es el central. Cuando al llegar aquí empecé a plantear que venía para ver, a nivel comparativo con España, cómo funcionan los centros de tratamiento de drogodependientes, por razones operativas de trabajo esperaba centrarme en las drogas ilegales, y un primer hecho que me pareció muy significativo es que precisamente me decían que esto de las otras drogas es bastante secundario, comparado con el grave problema que representa el alcohol Con esto no quiero decir que en España no sea también un problema el alcohol, pero desde el punto de vista de problemática, no tanto por el número de usuarios sino por la alarma social o de las movilizaciones que se producen, es evidente que en España, por lo menos durante la década de los ochenta, ha estado en primer plano la heroína como prototipo, como paradigma del uso de drogas. En cambio aquí es el tema del alcohol y del alcoholismo el que es protagonista como problemática en el uso de drogas.

También encuentro aquí una diferencia en cuanto a planteamiento, no sé si llamarle institucional o estatal, acerca del tema de las drogas. Me parece que aquí hay más énfasis en lo que es el narcotráfico, es decir, las empresas multinacionales de producción y comercialización de las drogas no legales. Me parece que es una cosa que tienen muy cerca y que interfiere mucho en otros niveles de la vida política o social, y que no tiene una relación directa con el tema del uso.

Por lo que respecta al uso de drogas en el resto de Latinoamérica, no por conocimiento directo sino a través de amigos, conocidos e informes, yo veo que el tema de la cocaína está haciendo cambiar de una forma bastante profunda lo que llamamos las estructuras tradicionales en las sociedades andinas. Veo al mismo tiempo cómo este tipo de empresas (producción y distribución) son una de las pocas salidas, por la forma en que está organizado actualmente el sistema económico mundial, que son económicamente rentables para muchos grupos que no tienen otro tipo de salidas. Es decir: por un lado se está clamando la guerra contra la droga, a partir de la época de Bush, aunque parece que Clinton a nivel de discurso esto lo ha cambiado un poco; pero por otro lado se están imponiendo unas condiciones económicas, como el problema de la deuda, que hacen que para la mayoría de los países latinoamericanos una de las pocas formas de capitalizarse mínimamente y de poder sobrevivir sea a través de esta especialización, no confesada dentro del sistema mundial, que es la especialización de producción de un tipo de producto que es ilegal. De ahí su alta rentabilidad económica. Por lo tanto, para mi, ésta es la situación a grandes rasgos.

Hay otra cosa que me llama la atención, de la cual tuve conocimiento a nivel documental a finales de los setenta, que es la importancia que tiene el tema de los inhalables en relación a sectores bastante jóvenes, Es una cosa que curiosamente sucedió en España. Hace tiempo hubo grupos pequeños de gente muy joven que tomaban. inhalables y hubo un cierto momento de alarma social; se llamó a esto drogas de miseria, se pensó que esto se podría extender pero no ha sido así, de hecho se ha mantenido. No podría explicar por qué pero es un tema que no he tratado, quizás porque teníamos otras drogas muy ligadas a situaciones dramáticas. Que quizás compensaban el hecho de que para que a uno le hicieran caso, por decirlo de alguna manera, por la representación dramática de su situación, quizá el uso de inhalables no era tan efectivo como el uso de heroína, ya que no generaba más sensibilidad social. Ésta sería otra característica diferencial entre México y España.

Addictus: A partir de su experiencia, ¿qué modelos de abordaje cree agotados y cuáles serían los lineamientos para nuevas aproximaciones?
Oriol Romani: Cada día soy más flexible acerca de los modelos de abordaje. Por ejemplo, hubo un tiempo a mediados de los ochenta en que hicimos una investigación sobre el proceso de dejar de consumir la heroína, en la que de alguna manera planteábamos un estudio en profundidad de los procesos de recuperación de una serie de individuos a partir del proceso asistencial que habían recorrido ellos. Un poco para intentar demostrar que lo que en aquel momento se estaba convirtiendo en dogma, el tratamiento libre de drogas y la comunidad terapéutica, podría ser útil para una gente pero no para otra.

Esta flexibilización partió de cierto ambiente cultural compuesto por profesionales que estaban trabajando en el campo y veían que no era funcional un modelo tan rígido, que además se consideraba como el único. Hay que decir que en aquella época fue cuando las orientaciones. sistémicas propiamente dichas o simplemente holísticas en sentido amplio del término empezaron a cuajar ya tener una presencia importante en España.

Yo en estos momentos no sé si soy excesivamente ecléctico, pero si veo que a alguna persona le va bien una cosa, pues adelante. MáS concretamente, yo tenía bastantes prejuicios acerca de unas instituciones de las iglesias evangélicas, y aunque evidentemente no me parecen un modelo generalizable, la realidad es que hay gente que a través de su paso por una comunidad de este tipo le ha ido bien en su rehabilitación. Creo que no hay nada que decir, ya que esto es lo que pretendemos con el tratamiento. Parece ser que hay cierto consenso para definir la normalización del adicto, normalización vista como el que la persona pueda circular por la vida sin excesivos problemas, problemas los tiene todo el mundo, y que éstos sean controlables. Entonces yo veo que aquí lo que hay que concretar es que tiene que haber una cierta capacidad del Estado y de la sociedad en general, de poder ofrecer tipos de ayuda diversos, flexibles y amplios. Para entonces ver en cada caso cuál es el circuito que le puede ir mejor a aquella persona que necesita del tratamiento.

Por lo tanto, se depende de que en el futuro llegue por aquí una oferta amplia, y sería importante que no esté ligada a la de determinados estilos de vida, es decir: "Tú te tienes que comportar de esa manera o si no nada". Creo-que aquí no hay que meterse tanto sino que de alguna forma lo que se tiene que intentar es que cada cual encuentre esta posibilidad de volver a re equilibrar su vida" a partir de los sistemas, las técnicas, los procedimientos que le sean más Útiles. La verdad es que para que esto se pueda dar tiene que haber un cierto conocimiento real de las condiciones sociales, culturales, etcétera, en las que se mueve la gente para saber en cada caso qué es lo que se puede ofertar y 10 que a la gente le pueda ir bien. Esto no se puede hacer a ciegas, a veces es un poco el problema de escribir con cierto eclecticismo que no se base en un cierto conocimiento, ya que también puede ser inútil. Yo digo que tiene que haber flexibilidad que se base en un conocimiento amplio de cómo son las sociedades y de cómo pueden ser distintos los problemas con las drogas, y entonces a partir de aquí prever distintas posibles salidas. Para esto debe haber un cierto ambiente de normalización de la propia concepción de lo que son las drogas, la propia concepción de cómo manejarlas.

Addictus: ¿Cómo aplicaría la pregunta anterior con respecto a la prevención?
Oriol Romani: Está claro que hay un amplio consenso en el sentido de que el trabajo de la prevención es lo que a medio o largo plazo sería lo más interesante, y lo más útil para poder evitar conflictos ante las drogas. Pienso que la prevención debería de ser muy amplia y sobre todo ligada a las necesidades específicas de los diferentes grupos a los que va dirigida.

Poco hemos trabajado en ella, aunque formamos parte de una sociedad o red informal de grupos que funcionamos a nivel europeo, y creo que las cosas van bien por aquí. Por ejemplo, en un determinado barrio con grandes carencias sociales, culturales y económicas se tiene que hacer un tipo de prevención que no es el mismo que en las colonias, digamos, de alta sociedad, los puntos que se deben de abordar previamente serán otros y sobre todo no sólo los problemas sino el tipo de cultura a través de la cual tú lanzas el mensaje e interactúas con aquellos grupos, y aquí veo como fundamental el problema de la comunicación o incomunicación cultural. Es éste el proyecto que hicimos en Madrid y en el Ayuntamiento de Barcelona sobre el tema de la Reducción de Riesgos para heroinómanos muy degradados.

Uno de los problemas básicos era esta incomunicación cultural debida a un lenguaje que chocaba y que era muy distante de las culturas propias de los grupos a los cuales se quería acceder. Es por eso que pienso que la prevención en ese sentido tiene que ser variada, pero adaptada a las distintas culturas de los grupos a los que se quiera llegar .Me parece que éste sería el eje básico que hay que tener en cuenta para poder hablar de prevención en un sentido estricto.

Addictus: Hablando más concretamente de su propio trabajo, ¿nos podría decir en qué consiste éste en su implementación en España, cuáles han sido los logros para abordar la problemática y su comparación con otros modelos utilizados en España por instituciones afines?
Oriol Romani: Bueno, en mi caso no estoy en la intervención directa; yo estoy en la Universidad de Tarragona trabajando en el Departamento de Antropología Social, y una de las líneas de especialización que he tomado es la Antropología Médica y la Antropología Urbana. Dentro de estos ámbitos llevo años trabajando en investigaciones tanto desde el punto de vista más amplio, es decir, desde el punto de vista social, como desde el punto de vista más especializado, es decir, el de las drogas.

Al mismo tiempo soy miembro de la Junta Directiva de una organización no gubernamental que se llama "Grupo Igía", que quiere decir Salud en griego. Éste es un grupo multidisciplinario (médicos, sociólogos, abogados, psicólogos, etcétera), y lo que intentamos es, a partir de las experiencias concretas de cada uno, reflexionar sistémicamente y elaborar documentos. Tenemos una línea de publicaciones y al mismo tiempo participamos en la edición de una revista que se llama Interdependencias. Es una revista que intenta, al igual que Addictus, abordar el tema de las drogas tocando sus distintos aspectos, dentro del ámbito de las relaciones Norte y Sur.

También nos dedicamos a la formación. Estamos en un programa europeo de formación de profesionistas que trabajan en este campo. Para esto hemos ofrecido unos viajes por Europa con distintos temas para profesionales de toda España. Una de las rutas por ejemplo es: Programas de Reducción de Riesgo en Inglaterra, Holanda o Suiza, y Programas de Tratamiento en Francia e Italia. Actividades que pensamos que redundan en la formación básica de la gente que está trabajando en este campo. Además, así buscamos posibilitar una reflexión más crítica y más libre de su parte, al sacarlos del contexto inmediato de las instituciones donde están trabajando.

En este sentido, podemos decir que mi estancia en México es en parte para estrechar lazos con una Institución, como es el ciesas, en donde existe un buen equipo de antropología médica, y para que esto luego redunde un poco, tanto en investigaciones como en la práctica y la intervención en el campo.

 

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