El consumo gremial del Viernes Social al San Lunes pasando, por el sabadito alegre

Diferentes estudios internacionales han hecho comparaciones del patrón de consumo en diferentes países y han llegado a descubrimientos reveladores. En uno de estos trabajos se comparó el patrón de consumo de los mexicanos con los escoceses y se observó que éstos consumen mayor cantidad de alcohol que los primeros, sin embargo los mexicanos tienen muchos más problemas asociados con el consumo. En este artículo se hace una descripción de los factores que subyacen en esta diferencia.

El consumo gremial
Del  Viernes social al San Lunes, pasando
por el sabadito alegre

Doctor José Antonio Elizondo López

Estudios a nivel internacional han comparado el patrón de bebida de diferentes países y han encontrado algunos datos reveladores. En uno de estos estudios se comparó el patrón de consumo de los mexicanos y los escoceses. Se observó que los escoceses beben en mayor cantidad que los mexicanos, pero los mexicanos tienen muchos más problemas (accidentes de tránsito, riñas, homicidios, ausentismo y baja productividad) por su manera de beber. ¿Cuál es la razón de esta paradoja?

La respuesta es muy sencilla: aunque los escoceses beben en una semana mayor cantidad de alcohol que los mexicanos, lo hacen en más días, bebiendo menor cantidad de alcohol por día. Los mexicanos, en cambio, usan menos días, pero beben mayor cantidad de alcohol por día.

Podríamos poner un caso imaginario: en una semana, un escocés bebe una botella y media de whisky. El mexicano bebe, esa misma semana, una botella de tequila. Ambos consumieron una bebida que contiene cuarenta por ciento de alcohol. El escocés bebió media botella más que el mexicano, pero repartió la botella y media en los siete días de la semana. Mientras, el mexicano consumió su botella de tequila en dos días (viernes y sábado). La cantidad de alcohol que el escocés ingirió diariamente no le provocó ningún estado de ebriedad agudo, pero la botella de tequila que el mexicano ingirió durante dos días provocó una borrachera que le ocasionó un accidente de tránsito, problemas con la policía, una riña, dinero perdido y serios problemas con su esposa y sus hijos cuando regresó a casa.

De esto se concluye que la mayoría de los bebedores excesivos y los adictos al alcohol en México son bebedores de fin de semana1.

Quienes acostumbran tomar alcohol en nuestro país, lo hacen fundamentalmente viernes y sábados. Algunos beben los domingos para curarse la cruda, pero muchos de ellos no pueden parar de beber y tienen que faltar al trabajo el lunes para poder curársela.

Este ausentismo del primer día laboral de la semana es uno de los rituales más practicados en México por la clase trabajadora. El famoso, tradicional e institucional San Lunes tiene como consecuencia una importante disminución en la productividad laboral, y deja como secuela importantes pérdidas en la economía familiar, empresarial y en la del país en general.

El San Lunes empieza el viernes por la tarde, cuando el trabajador cobra el salario de su jornada semanal. Una especie de tradición entre la clase trabajadora asalariada obliga a visitar un restaurante, un bar, una cantina, una pulquería, o simplemente cualquier miscelánea donde vendan cervezas, para disfrutar de un "merecido premio" por todo el esfuerzo realizado a lo largo de una dura semana de trabajo. A este ritual de los viernes, que en muchos casos termina hasta el sábado en la madrugada, se le denomina el Viernes Social.

Los mismos trabajadores presionan a los más jóvenes para que se vayan incorporando al ritual del Viernes Social y el Sabadito Alegre. En algunas compañías grandes y con sindicatos poderosos, como Teléfonos de México, la Comisión Federal de Electricidad o Petróleos Mexicanos, es muy común que los trabajadores recién ingresados, cuando cobran su primer salario, tengan la obligación de gastarse todo su sueldo invitando a sus compañeros de departamento o sección. Así cumplen un rito de iniciación que los hace sentir aceptados por su grupo laboral. Esto, desde luego, se convierte en un ritual semanal al que el trabajador se acostumbra. Cuando algún compañero no se solidariza con este ritual, se le discrimina por maricón. Indiscutiblemente hay aquí un componente machista, donde es más importante la fidelidad al compañero de trabajo o al amigo, que a la esposa o la familia.

Estas borracheras de fin de semana no son exclusivas de los obreros asalariados. También se presenta en los burócratas, empleados y ejecutivos, sólo que el escenario cambia y también el tipo de bebida. Muchos terminan borrachos en una cantina y algunos siguen bebiendo en su propia casa, al regresar del restaurante, o en la casa de los amigos.

Después del Viernes Social se continúa bebiendo en el Sabadito Alegre. Un porcentaje mayoritario de personas siguen bebiendo el sábado, ya dentro de casa, pues se han gastado casi la totalidad de su salario semanal en la juerga del viernes. El Sabadito Alegre en casa es muy triste: la esposa suplicante o enojada, los hijos aburridos o asustados, y el alcohólico agresivo, necio, quejumbroso, amenazante y en total incomunicación con su familia. Otros alcohólicos ni siquiera llegan a su casa el sábado y siguen la juerga iniciada el viernes. El regreso a su morada a casa suele darse hasta el domingo.

El domingo se utiliza para curar la cruda. Este día ya se va disminuyendo gradualmente la cantidad de alcohol ingerida, para ponerse en condiciones adecuadas para ir a trabajar el lunes. Sin embargo, muchos alcohólicos que no pueden controlar su manera de beber, siguen consumiendo excesivamente durante todo el domingo (es muy frecuente la asociación alcohol-televisión, alcohol-fútbol, alcohol-toros, etcétera) El lunes despiertan con un terrible estado de cruda, que los obliga a faltar a su trabajo, cumpliendo así con el ritual del San Lunes.

Los "damnificados" de los lunes que faltan a su trabajo provocan grandes pérdidas económicas en el país y la empresa para la que trabajan, por su manera irresponsable de beber, o por su incapacidad para reconocerse con una enfermedad adictiva. La única forma de prevenir este problema es la educación. Tenemos que capacitar a las nuevas generaciones para que adopten una mentalidad diferente en torno a la utilización de su salario, que pueda ser ventajoso para su familia y su propio patrimonio personal.

Hay que acabar con los mitos en torno al consumo gremial del alcohol. A veces, la propia empresa o los sindicatos manipulan al trabajador, propiciendo estas costumbres para su propio beneficio. Hay que erradicar el machismo y propiciar el consumo responsable de bebidas alcohólicas entre las nuevas generaciones. Hay que detectar precozmente a las personas con problemas de alcoholismo para iniciar un tratamiento oportuno, y capacitar al trabajador para que asuma actitudes más conscientes en torno al consumo de bebidas alcohólicas.

Nota
1. El bebedor excesivo es una persona que, sin ser todavía un alcohólico, llega muchas veces al estado de ebriedad y presenta problemas semejantes al del adicto. Podríamos calificarlo como un "pre-alcohólico", que se convertirá en alcohólico si no modera su forma de beber. El alcohólico ya es un adicto al alcohol, que no puede controlar su manera de beber y terminará irremediablemente intoxicado, con todos los problemas que esto implica.

 

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