Que padre ser padre... ¿y el trabajo?

Suele decirse que el maltrato y el desamor de los padres a los hijos son factores causales de la drogadicción. El autor cuestiona estos planteamientos y afirma que las adicciones son fenómenos multicausales cuyos ejes principales se ubican en lo psicológico-personal, lo educativo-familiar, lo colectivo-cultural y lo sociopolítico-económico-criminal. En la sociedad actual, los padres tienen que elegir entre un mejor ingreso o tiempo para su familia, por lo que se resalta el hecho de que no es la cantidad del tiempo que se pasa con los hijos sino la calidad del mismo lo que marca la diferencia.

Que padre ser padre... ¿y el trabajo?

Licenciado Jesús García Rosete*

El espíritu indagador, la sed de conocimiento, la necesidad de explicar las cosas que suceden en el entorno y más allá de éste, han sido y seguirán siendo razones que le dan significado a la existencia del hombre.

El ser humano busca respuestas, transita desde la especulación filosófica hasta la investigación científica, sin dejar de pasar por el sentido común. De esta forma ha llegado a construir principios, teorías y leyes científicas para tratar de explicarse el mundo en que vive.

El estudioso de las ciencias del comportamiento, en su ruta hacia el conocimiento y la explicación de la conducta humana, ha tenido que andar por distintos caminos y direcciones que lo lleven a dar cuenta del por qué, para qué, cómo y en qué circunstancias se presenta tal o cual comportamiento, que acordes con nuestra morjudeocristiana pueda ser considerado como bueno o malo, adecuado o inadecuado, normal o anormal, sano o enfermizo.

Contagiados de este espíritu indagador tratamos de entender y explicar un fenómeno social como el del uso indebido y la adicción a las drogas. Hemos tenido que aproximarnos a él a través de teorías que han ido, desde la posesión demoníaca, el déficit bioquímico, la herencia, el aprendizaje por imitación, el trauma infantil, la fijación de la líbido, el carácter débil, las alteraciones en la homeóstasis fisiológica y la presión social hasta el maltrato y el desamor de los padres a los hijos. Estos dos últimos factores causales se han difundido con tal amplitud que ya casi se consideran del dominio público, como La Adelita o Allá en el rancho grande. Lo delicado del asunto es que tal afirmación muestra a los padres como culpables de la drogadicción de los hijos. Esto desde luego es falso, porque como ya lo he señalado en otras colaboraciones, las causas de las adicciones son múltiples; sus ejes principales se ubican en lo psicológico-personal, lo educativo-familiar, lo colectivo-cultural y lo sociopolítico-económico-criminal. Por eso, es injusto señalar como responsables del abuso en el consumo de drogas o la adicción a los progenitores de una persona, si bien pueden ser uno de los factores importantes que intervienen en el problema.

El alto peso que socialmente se les ha atribuido a los padres como causantes de las adicciones, ha hecho que, entre otras cosas, se estigmatice al padre de familia, quien pasa demasiado tiempo trabajando y poco tiempo con sus hijos, tiempo que se estima necesario para convivir, educar y crecer junto con ellos; dicho así suena muy sensato y adecuado y no creo que ningún padre, medianamente inteligente y responsable, no quiera y desee emplear así su tiempo.

Sin embargo, una cosa es lo que se desea y otra muy diferente lo que se puede hacer, pues las actuales condiciones laborales, que conllevan bajos salarios, mayores requerimientos de tiempo, movilidad en el puesto, menores prestaciones y gran incertidumbre en la conservación del empleo, son condiciones que llevan a los padres de familia a buscar otra fuente de ingresos aunque se amplíe su jornada laboral, o en su defecto a que su cónyuge, también se contrate, de tal forma que puedan solventar, entre ambos, sus necesidades básicas familiares como comida, techo y educación. Lo demás --la salud, cultura y la recreación--, son lujos que merece cualquier padre trabajador y su familia, pero no hay posibilidades de tanto.

De este modo involuntario e indeseado, los padres tienen que decidir entre un mejor ingreso, o tiempo para la familia. Desde luego, las circunstancias económicas prevalecientes lo obligan a optar por lo primero, y lo segundo lo tiene que llevar a cabo en las peores condiciones físicas, intelectuales y anímicas, lo que lo lleva a tener pobres resultados en sus funciones parentales, a pesar de él mismo.

Por lo antes dicho es que se debe ser muy cauteloso al hacer afirmaciones tan graves como la de: "los padres o la familia son los culpables de la adicción a las drogas de sus hijos".

Para concluir esta participación, sólo he de precisar que los efectos del tiempo que se pasa con los hijos no se encuentran en la cantidad que se ocupa para ello, sino la calidad del trato y la atención que ofrecemos. También, en la distribución que hagamos de este tiempo, para que además de ser rico en afecto y atención, se diversifiquen lo más posible, las actividades en las que ocupamos ese poco o mucho tiempo que el trabajo nos deja para esa padre función de ser un padre de calidad.

Nota
*Licenciado en Psicología por la unam. Terapeuta familiar del ilef, A.C. Ha sido responsable de múltiples programas preventivos y de tratamiento, tanto privados como gubernamentales. 

 

 ¡Llámenos!

(55) 5008 1709


Calle Molinos núm. 20 Int. 8

Colonia Mixcoac
Delegación Benito Juárez. CP 03910
Ciudad de México. México

©2016 Liberaddictus AC

Search