Del Viernes Social al San Lunes (primera de dos partes)

El último día de la jornada laboral semanal, el viernes social, tiene distintos sentidos y significados de acuerdo a la edad, género, escolaridad, ocupación o nivel socioeconómico. Pero también suele ser el pretexto ideal para llegar a lo que se ha llamado intoxicación aguda de fin de semana. En el artículo se examina este patrón de consumo, que investigaciones realizadas en México sobre la incidencia y prevalencia del consumo de bebidas alcohólicas, señala como uno de los principales factores de riesgo para que se establezca la adicción al alcohol. Se concluye que cuando la dependencia al alcohol aumenta, el ausentismo laboral, el famoso San Lunes, no se hace esperar.

Del Viernes Social al San Lunes
(primera de dos partes)

Psicólogo Jesús García Rosete*

Semana a semana, cuando inicia la última jornada de la semana laboral --viernes de la semana inglesa de trabajo-- se escucha en casi cualquier centro de trabajo la proclama: ¡Gracias a Dios es viernes! ¡Hoy es Viernes Social! Estas frases pueden tener distintos sentidos y significados, que dependen de la edad, género, nivel de instrucción, ocupación o poder adquisitivo. Mientras para algunos individuos o grupos puede indicar descanso, el día de pago, la posibilidad de diversión o esparcimiento, ya sea en reuniones con amigos o familiares, para otros son indicadores para dar rienda suelta a las pasiones y los instintos. Dicho de otra manera, para llevar a cabo conductas que conllevan algún grado de riesgo, como es el consumo de bebidas alcohólicas.

El Viernes Social no tendría relevancia de no ser por lo difundido que se encuentra, principalmente entre los varones en edad productiva de cualquier estrato socioeconómico. Lo de menos es la forma en que las personas emplean su tiempo libre, pues cada quien puede utilizarlo como mejor le plazca. El problema radica cuando el viernes social se vuelve el pretexto ideal para llegar a la embriaguez o intoxicación aguda. De hecho, ésta se presenta sobre todo los fines de semana, por lo que se le ha denominado como "intoxicación aguda de fin de semana". Así lo señalan algunas investigaciones y estudios realizados en México sobre la incidencia y prevalencia del consumo de bebidas alcohólicas.

Este tipo de intoxicación se ha señalado como uno de los principales factores de riesgo para que se establezca la adicción al alcohol. A esta conducta problemática se le ha asociado, además, con el incremento de accidentes automovilísticos y la incidencia de lesiones, homicidios, asaltos  riñas que se presentan durante los fines de semana en las principales ciudades de México.

La mayoría de las personas afectas al Viernes Social no sólo beben el viernes, sino que también lo hacen el sábado y el domingo, o bien sólo viernes y sábado, para evitar que les lleguen los estragos del síndrome de abstinencia, mejor conocido como la cruda, es decir: el dolor de cabeza, las náuseas, los temblores, la presión baja...

¡Ay, Diosito si con la borrachera de ayer te ofendí, con la cruda de hoy me sales debiendo! Bajo estas condiciones físicas y emocionales, los bebedores de fin de semana hacen frente a la cruda realidad: trabajo, conflictos familiares, de salud y económicos, entre otras problemáticas cotidianas.

Pero cuando la dependencia al alcohol empieza a ser mayor, el ausentismo laboral --el famoso San Lunes-- no se hace esperar y tampoco los problemas en el trabajo, ya sean en lo que se refiere al desempeño, o bien en el trato con los jefes y compañeros de trabajo. Esta situación pone en riesgo la permanencia en el trabajo y las posibilidades de un mejor desarrollo profesional y personal.

Participar en el Viernes Social no se da por generación espontánea, deben presentarse determinados factores para que una persona asuma una actitud que tienda hacia el consumo de bebidas alcohólicas, y llegue a la intoxicación aguda de fin de semana.

Todo grupo laboral mantiene o establece reglas de convivencia y trato que deben conocer, cumplir y definir quienes forman parte de él. Con el paso del tiempo, lo que en un momento fue una excepción, tiende a repetirse hasta que conforma una costumbre prácticamente inevitable.

En cada lugar de trabajo existen reglas de comportamiento que de manera implícita o explícita regulan la conducta del trabajador en torno a la convivencia entre los compañeros de trabajo. Estas normas acompañan, de una u otra forma, al trabajador en toda su trayectoria por la organización laboral. Un nuevo compañero de trabajo, a manera de rito de iniciación, es coaccionado a que cuando reciba su primer pago, invite la parranda. Así paga su cuota de ingreso al grupo, y se sucederán otras situaciones similares, a partir de las cuales el individuo es calificado por su grupo de compañeros como buen cuate, jalador, de confianza, del equipo, o recibe cualquier otro calificativo que determina su aceptación o rechazo por el grupo. La forma en que una persona responde a las exigencias planteadas por su entorno laboral están en función de importantes factores psicológicos como son:

″ Necesidad de pertenencia.
″ Valoración de sí mismo.
″ Necesidad de reconocimiento y aceptación.
″ Identificación con los miembros del grupo.
″ Necesidad de logro.
″ Necesidad de status y ascenso social. 

A estos factores se pueden agregar la presión social, la publicidad dirigida al consumo de bebidas etílicas y la presencia de algún tipo de déficit físico, psicológico o de trato social; todo ello imprime una dinámica particular que contribuye a establecer una subcultura laboral asociada al consumo de alcohol e inductora de la adicción.

Nota
*Jesús García Rosete es licenciado en Psicología por la unam. Terapeuta familiar del ilef ac. Ha sido responsable de múltiples programas preventivos y de tratamiento, tanto privados como gubernamentales.

 

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