El programa de asistencia al empleado

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Un Programa de Atención al Empleado (PAE) no sólo se orienta a la prevención de las adicciones, sino que trata todos los problemas de conducta del empleado que pudieran afectar su productividad. En cuanto a los problemas provocados por el empleado que abusa del alcohol y las drogas están el ausentismo laboral, la disminución de la productividad, los accidentes en el trabajo, las incapacidades médicas, entre otros. Se mencionan los elementos necesarios para lograr un buen PAE y concluye que este tipo de programas constituye una poderosa herramientas de prevención secundaria de las adicciones y otros problemas de salud mental en el trabajador.

El programa de Asistencia al Empleado

Doctor José A. Elizondo López*

La prevención primaria consiste en el conjunto de estrategias encaminadas a evitar que una enfermedad aparezca. Las vacunas son el ejemplo clásico de la prevención primaria. En el caso de las adicciones, las medidas educativas y las de tipo legislativo representan las estrategias típicas en este tipo de prevención.

La prevención secundaria se refiere al conjunto de acciones encaminadas al diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno de una enfermedad. Pretende abordar terapéuticamente la enfermedad cuando apenas inicia, de manera que se evitará la progresión, las complicaciones y la cronicidad del padecimiento. En el caso de las adicciones, dos ejemplos característicos de la prevención secundaria lo constituyen los llamados pae --Programa de Atención al Estudiante, que se lleva a cabo en las escuelas a nivel secundaria, preparatoria y profesional-- y el Programa de Atención al Empleado --que se desarrolla en los centros de trabajo--. En el presente artículo nos referiremos a éste último.

Un Programa de Atención al Empleado no sólo se orienta a la prevención de las adicciones, sino que trata todos los problemas de conducta del empleado que pudieran afectar su productividad. De estos problemas, los relacionados con el consumo de alcohol y drogas constituyen un porcentaje muy, importante, pero también se pueden presentar problemas de estrés derivados de conflictos familiares o de pareja, problemas legales, dificultades financieras, acoso sexual, violencia en el hogar o en el centro de trabajo, relaciones laborales conflictivas, exceso de trabajo, incidentes críticos inesperados (asaltos, robos, explosiones, terremotos), ansiedad o depresión, cambios de ciudad o de país, preocupaciones vocacionales y manejo de sentimientos por pérdidas personales.

Nosotros nos centraremos en los problemas provocados por el empleado que abusa del alcohol y las drogas. Está demostrado que las empresas gastan grandes cantidades de dinero por esta razón, pero ¿cuáles son los principales problemas que genera el empleado al abusar del alcohol y de las drogas?

Existe una larga lista que la encabeza el ausentismo laboral, seguido de las incapacidades médicas y el costo de las medicinas, los accidentes de trabajo, la disminución de la productividad del empleado, el alto costo delas liquidaciones y el pago de indemnizaciones por accidente de trabajo, o por incapacidad parcial o total derivada de un accidente de trabajo.

El ausentismo laboral y la disminución de la productividad constituyen los dos problemas que a la larga provocan una mayor erogación en la empresa. Estos dos problemas están enmascarados y no se detectan hasta después de un largo tiempo.

Casi siempre, el ausentismo se justifica por una serie de razones en las que se oculta la verdadera causa: el abuso de alcohol o de drogas. Cuando el empleado acude a los servicios médicos de la institución o al Seguro Social, casi nunca se anota en el expediente la verdadera razón por la que se solicitó la incapacidad. El empleado pretexta padecer un problema respiratorio digestivo, o simula otro tipo de enfermedades, ocultando la verdadera razón por la que se solicitó incapacidad. El ausentismo laboral se torna crítico los lunes, Todo el mundo conoce lo que es el "San Lunes", ese día que muchísimos empleados se toman por presentar complicaciones propias de una intoxicación por alcohol o por drogas, que Se provocaron durante el fin de semana. De acuerdo a un estudio elaborado por la industria de la construcción, los lunes sólo se presenta a laborar el 33 por ciento de la fuerza de trabajo. Esto quiere decir que sólo se presentan uno de cada tres empleados, desde el arquitecto hasta los albañiles. Imagínese la pérdida de dinero que implica este renglón.

La disminución de la productividad se presenta de una manera lenta e insidiosa, por lo que al principio no es bien detectada, sobre todo si no existe un programa de atención al empleado que permita descubrirla. Si se hace un seguimiento adecuado, se observa una curva decreciente y progresiva que puede ser advertida a tiempo y no cuando ya es demasiado tarde. No hay que olvidar que, lo que pretende un Programa de Atención al Empleado, es la detección oportuna de ciertos problemas para que éstos no lleguen a afectar seriamente al trabajador y, por consecuencia, a la empresa.

Además del ausentismo y la baja productividad, otro fenómeno generalmente observado entre los empleados que abusan del alcohol y de las drogas es el deterioro de sus relaciones interpersonales con sus compañeros de trabajo, sus supervisores o sus subordinados. Éstas se hacen extremadamente tensas, conflictivas y con frecuentes explosiones de agresión. El empleado con problemas de alcohol o drogas va perdiendo la confianza en sí mismo, se siente culpable y proyecta esta culpabilidad en las actitudes de su jefe, supervisor o colaboradores. Cualquier llamada de atención que se le haga es malinterpretada como una agresión hacia él, piensa que todos están en su contra y que le están haciendo política porque lo quieren marginar de la empresa. Esto, indiscutiblemente, también afecta a la productividad del empleado.

Finalmente, no debemos olvidar que el abuso del alcohol y las drogas provocan alteraciones en las llamadas funciones cognoscitivas. Estas son principalmente la atención, la concentración, la memoria, la capacidad de cálculo y la capacidad de juicio, tanto a nivel individual como extrapersonal. El déficit en estas funciones indudablemente afectará el desempeño laboral de un empleado, sobre todo si tiene funciones administrativas, que implique cálculos numéricos, retención de datos o toma de decisiones. También la coordinación viso-motriz y los reflejos neuromusculares se afectan seriamente en personas que tienen que manejar maquinaria peligrosa, por lo que, a nivel de obreros, con frecuencia se exponen a accidentes laborales.

No olvidemos que el abuso del alcohol y las drogas pueden afectar todos los niveles de trabajo en una empresa, desde la base obrera hasta la cúpula ejecutiva, pasando por los mandos medios. Un programa de atención al empleado pretende crear instrumentos que detecten estos fenómenos a tiempo, para que se descubra la verdadera causa que los está produciendo, es decir, el consumo abusivo de alcohol o drogas.

En México, lamentablemente, muy pocas empresas tiene establecido un verdadero Programa de Atención al Empleado. Piensan que no es necesario porque, o niegan el problema, diciendo que en su centro de trabajo no tienen personal con esas características, o toman una actitud represora, despidiendo inmediatamente a quien presente alguna manifestación de abuso de alcohol o de drogas. Como se podrá ver, dentro de las empresas que no tienen Programa de Atención al Empleado encontramos de dos tipos diferentes: las negadoras y las represoras.

Las negadoras son aquellas que, como su nombre lo indica, no aceptan tener personal con problemas de alcohol o drogas. Generalmente son empresas grandes, con sindicatos poderosos, que propician mucho el consumo de alcohol entre sus empleados, sobre todo en tiempo de elecciones sindicales. Suelen cubrirlo con incapacidades médicas o días de permiso sin goce de sueldo para evitar que sean despedidos. Los jefes o el servicio médico se hacen de la vista gorda para no tener problemas con el sindicato.

Las empresas represoras son aquellas que consideran al empleado con problemas de alcohol o drogas como un vicioso que está faltando a la disciplina de la empresa. En la primera ocasión que lo sorprenden con alguna irregularidad debida al consumo del alcohol y drogas, es despedido. Muchas veces prescinden de excelentes trabajadores o empleados de mucha antigüedad por no darles la oportunidad de que manejen estos problemas desde un ángulo médico terapéutico. La pequeña o la mediana empresa, tanto a nivel industrial o comercial son, en su mayoría, empresas represoras.

Por ello es muy recomendable que todas las empresas tengan un pae que permita un tratamiento temprano de la persona, buscando una intervención oportuna que aborte la enfermedad y que permita al empleado un funcionamiento óptimo y, por consecuencia, una mejor productividad.

Hace ya algunos años, un grupo de 32 empresas estadunidenses hicieron un estudio económico, respecto de las ventajas (o desventajas en su caso) de tener un Programa de Atención al Empleado. Lo que se observó es que desde el primer año de funcionamiento del pae hubo un sustancial ahorro de dinero en las empresas, lo que al tercer año llegó a la cantidad de un millón de dólares. Los principales renglones que sustentaron este ahorro fueron el de menor ausentismo, mayor productividad, menos incapacidades médicas, menos accidentes de trabajo y menos empleados despedidos.

Los elementos necesarios para lograr un buen pae en las empresas son: una política conjunta entre la dirección de la empresa, los empleados y la institución que desarrollará el pae, un manual de procedimientos para gerentes y supervisores con enfoque en la productividad laboral, una adecuada administración del programa, un entrenamiento intensivo para los supervisores, una comunicación efectiva y continua con todos los empleados sobre la existencia de este programa, instalaciones adecuadas para proporcionar apoyo inmediato y efectivo cuando los empleados lo requieran (estos apoyos van desde una oficina para un consejero de fábrica hasta un centro para rehabilitación de adictos), establecimiento de una línea telefónica disponible las 24 horas, un mantenimiento estricto de la confidencialidad, evaluaciones periódicas del programa mediante la información estadística que se genere y una mejora en la utilización de los programas de salud ya existentes.

El pae constituye una poderosa herramienta de prevención secundaria de las adicciones y otros problemas de salud mental del trabajador. En la medida que este tipo de programas se implementen en la mayor parte de los centros de trabajo, estamos seguros que se abatirían en un porcentaje importante muchos de los problemas que actualmente enfrenta el país por el consumo excesivo de alcohol y drogas por parte de los trabajadores.

 

Nota
*Médico cirujano, egresado de la unam, con especialidad en Psiquiatría. Fundador y presidente del Centro de Atención Integral en Problemas de Adicción (caipa). Presidente en funciones y socio fundador del Centro de Estudios sobre Alcohol y Alcoholismo (cesaal). Miembro activo de varias asociaciones tanto nacionales como internacionales, colaborador en varias publicaciones (libros y revistas) tanto de México como del extranjero. Desarrolla la práctica privada de la psiquiatría y la psicoterapia, con especial énfasis en programas externos de rehabilitación para alcohólicos y farmacodependientes.