"Consumo de drogas, adicciones y ámbitos laborales"

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El artículo tiene como objetivo llamar la atención sobre algunos aspectos del problema del uso y abuso de alcohol y otras drogas entre los trabajadores mexicanos. Menciona que la concepción tradicional sobre salud en el trabajo, que se concreta a curar las enfermedades de trabajo y atender la seguridad, dificulta su correcto abordaje ya que existen elementos en el mismo proceso productivo, condiciones socioambientales y familioculturales, que no han sido estudiadas como factores causales y su estudio permitiría una atención y prevención más eficaces del problema. Se brindan datos de la Jefatura de Medicina en el Trabajo del Instituto Mexicano del Seguro Social, que en 1991 realizó un estudio exploratorio al respecto.

Consumo de drogas, adicciones
y ámbitos laborales

Jesús García Rosete

En un sentido jurídico puro, la relación señalada arriba por el título de este artículo debería ser prácticamente inexistente. En nuestra legislación laboral el hecho de acudir intoxicado o hacer uso de bebidas embriagantes y/o drogas en el lugar de trabajo es razón suficiente para que  un trabajador le rescindan el contrato y se le finque responsabilidad legal por las consecuencias que dicho acto tenga.

Sin embargo, a lo largo de la historia de la humanidad y desde el surgimiento del trabajo asalariado encontramos múltiples ejemplos en donde esa relación (drogas-trabajo) ha sido utilizada, fomentada, encubierta, tolerada e incluso perseguida y castigada. Ejemplo de ello fue el suministro de la hoja de coca que los conquistadores españoles llevaban a cabo en las minas de Colombia para la extracción de oro y esmeraldas que los aborígenes efectuaban de sol a sol. Algo similar sucedió en el campo mexicano cuando los hacendados, a través de sus tiendas de raya, pagaban con aguardiente y otras mercancías el trabajo realizado durante amplias jornadas en las tierras de su propiedad. Del mismo modo, en Inglaterra, durante la llamada Revolución industrial, se toleraba el consumo de bebidas alcohólicas por parte de los empleados de las factorías, en aras de que resistieran más tiempo en el desempeño de sus actividades en la línea de producción.

Es así que, a pesar nuestro, la relación drogas-trabajo es más antigua de lo que pensamos. Por el momento centraremos la atención en algunos aspectos que presenta el problema del uso y abuso de alcohol y otras drogas entre los trabajadores de nuestro país.

Comenzaré refiriéndome a ciertas asociaciones que popularmente se hacen sobre determinados oficios, profesiones y ocupaciones con el consumo de determinadas sustancias tóxicas que crean adicción:

Oficio/actividad                         Sustancia(s)

      Chofer                           Anfetaminas, mariguana,café.

      Mecánicos                      Bebidas alcohólicas, tranquilizantes.

      Soldados                        Mariguana y bebidas alcohólicas.

      Meseros                         Bebidas alcohólicas y estimulantes.

      Veladores                       Estimulantes y bebidas alcohólicas

      Campesinos                   Bebidas alcohólicas y mariguana.

      Oficinistas                      Bebidas alcohólicas.

      Ejecutivos                      Bebidas alcohólicas y cocaína.

      Agentes de ventas         Bebidas alcohólicas y estimulantes.

      Albañiles                        Bebidas alcohólicas y mariguana.

      Obreros                          Bebidas alcohólicas, mariguana y  estimulantes.                                                                         industriales

      Artistas                          Bebidas alcohólicas, cocaína y  mariguana.

      Periodistas                     Estimulantes y bebidas alcohólicas.

      Abogados                       Bebidas alcohólicas.

      Médicos                         Bebidas alcohólicas y tranquilizantes.

      Antropólogos                  Bebidas alcohólicas, mariguana y alucinógenos.

      Zapateros                       Solventes inhalables.

Independientemente de que lo anterior sea verdad o sólo responda a mitos y rumores populares, lo cierto es que el consumo de drogas --sean estas de curso legal (alcohol, tabaco, solventes industriales y fármacos) o ilegal (mariguana, cocaína, heroína, etcétera)-- es cada vez mayor entre las personas incorporadas a la vida productiva y cuyas consecuencias en el orden de la productividad, las relaciones laborales, interpersonales, familiares, sociales y de salud no se hacen esperar.

Para aquellos que gustan de las estadísticas y para darnos una idea de como se encuentra el problema en los lugares de trabajo, el Instituto Mexicano del Seguro Social, en 1991, a través de la Jefatura de Medicina en el Trabajo, llevó a cabo un estudio exploratorio del cual se desprendieron, entre otros datos importantes, las siguientes cifras: el 18% de los accidentes de trabajo sucedieron bajo efectos de bebidas alcohólicas; de las ausencias registradas, el 12% fue ocasionado por intoxicación aguda de bebidas embriagantes; asimismo, se estimó que el 15% de la fuerza productiva nacional se ve afectada por la ingesta de bebidas alcohólicas. Desde luego, lo reportado aquí no toma en consideración otras drogas y motivos de ausentismo por padecimientos asociados al consumo de drogas u alcohol; de considerarlo, las cifras probablemente serían más altas.

Sin ánimo de ser fatídico y tan sólo por estimular nuestra imaginación he de indicar un par de datos más que han sido extraídos de los resultados de las últimas encuestas nacionales de adicciones, practicadas por la Secretaría de Salud y algunas de sus dependencias. A partir de ellas se señala que, de las personas estudiadas, el 76% de las que se hallan entre los 12 y los 34 años de edad han consumido algún tipo de droga; igualmente el 24.5% de los que se encuentran en el rango de los 35 a los 65 años. Como observamos, el panorama del uso de drogas en los lugares de trabajo no es halagüeño, más aún, tomando en cuenta que la edad más productiva del invididuo se sitúa generalmente entre los 16 y los 35 años.

Cuando algunos estudiosos del problema del consumo de drogas en los ambientes laborales se refieren a este tema, casi siempre lo hacen en términos económicos; es decir, de lo que se pierde o de lo que se deja ganar. Pero el problema va más allá del clásico San Lunes o del accidente del borracho de Juan que detuvo la línea de empaque. Deben tenerse en cuenta otros daños y otras pérdidas que afectan a las empresas, además de las financieras. Por ejemplo, la pérdida de recursos humanos clasificados y especializados y el deterioro que van sufriendo las relaciones laborales y las que atañen a la organización de las propias empresas.

A pesar de lo antes señalado, el abordaje del problema enfrenta una dificultad muy seria, que es la concepción tradicional que se tiene sobre la salud en el trabajo, misma que se centra en el tratamiento --básicamente curativo-- de las llamadas enfermedades de trabajo y lo relativo a la seguridad que comprende, principalmente, aquello que tiene que ver con los riesgos de accidentes y los actos que merman la producción y su calidad, además de la prevención de siniestros mayores.

Sin duda, esta visión limitada no contribuye de manera suficiente a la comprensión del problema del consumo y la adicción a las drogas en los sitios de trabajo por personas en edad productiva, ya que existen elementos del proceso productivo, condiciones socioambientales, familioculturales, que podrían ser consideradas como factores causales del problema y que aún no han sido estudiadas y comprendidas para llevar a cabo una atención y prevención más eficaces. Esto último tendría, desde luego, un impacto económico mayor para las empresas, sólo que en sentido positivo y no negativo. Como se ha dicho siempre, es mejor prevenir que llamar a los bomberos o contratar un abogado.