La teoría del caos

Si tuviéramos que confesar nuestro estado de ánimo, diríamos que estamos tristes o deprimidos, como se dice ahora. La historia es la siguiente: platicando con una vecina de aproximadamente 47 años, me dice: "Señor Chachalaco, resulta que ahora nosotros somos mal ejemplo para nuestros hijos. Fíjese que -sigue mi vecina, que tiene maestría en Matemáticas, al igual que su marido-, le dijimos a nuestro hijo de 18 años

La teoría del caos

Chachalaco*

Si tuviéramos que confesar nuestro estado de ánimo, diríamos que estamos tristes o deprimidos, como se dice ahora. La historia es la siguiente: platicando con una vecina de aproximadamente 47 años, me dice: "Señor Chachalaco, resulta que ahora nosotros somos mal ejemplo para nuestros hijos. Fíjese que --sigue mi vecina, que tiene maestría en Matemáticas, al igual que su marido--, le dijimos a nuestro hijo de 18 años que ya podía elegir una carrera. ¡¿Y qué cree que me contestó el móndrigo chamaco?! "Sácate mamá, para qué! ¿Acaso quieres que viva igual de jodido que ustedes que se la pasaron estudiando? Ni mais Jefe, yo mejor me voy a dedicar a vender videos piratas y porno en el tianguis". No acababa de decir esto cuando mi maltratada vecina estaba con un llanto poco envidiable. No es para menos que aceptemos públicamente nuestra tristeza y que asumamos que esta es parte de nuestra vida, pero ahora con mayores dosis, que sólo la curan o el metro o un table-dance obviamente sin camerino porque no alcanza. Mejor me vine a cotorrear con mis cuates como El semilla, El chiripas y El Brochis y sirve que me acompañan en lo que le dicto a mi secretario El teclas.

Lo sorprendente de la historia arriba evocada, no es el que mocoso hijo de mis vecinos se sienta millonetas vendiendo mercancía ilegal y jugándole al Me urge, ni que promueva la morbosidad y caliente el cerebro a muchos ociosos igual que él, ni que prefiera la vida contemplativa de un golfo, en vez de usar su fuerza, ese cuerpo y energía para la pizca de jitomate en Michoacán o en cualquier lugar de nuestro campo tan abandonado y tan exigido (Pero la cosa no acaba ahí, ya que todo lo que gane se lo va a regalar al señor de las caguamas o al bato de la barra libre o al conecte de la mota y/o la coca). No, lo sorprendente es que el único científico reconocido por la sociedad es Ciro Peraloca. No se ría lector(a): para el general de la gente el científico, es una persona distraída pero inteligente, tímida pero audaz con el matraz (verso voluntario), encerrado en los libros y en su laboratorio, sacrificando su libido al servicio de la ciencia. Desde ahí es un baboso matado al que le falta aprender de la vida. En lo que a ciencia se refiere, notaremos que el período histórico que nos ha tocado vivir, en la segunda mitad del siglo xx, podría ser calificado con muy variados términos, todos, quizá, con gran dosis de verdad. Pero yo Chachalaco me permito designarlo con uno: incertidumbre. Incertidumbre en las cosas fundamentales que afectan al ser humano, por eso los hippies tuvieron que crear su NETA.

Los caminos, en otros tiempos, seguros, se han borrado, la autoridad de los maestros ha sido socavada, el sentido de las realidades se ha diluido y el mismo concepto de ciencia y de verdad es cuestionado. La duda, la perplejidad, la inseguridad y una incertidumbre general se ha instaurado en toda mente profundamente reflexiva, como lo es la de quien redacta esto: "¡Bájale Chachalaco, yo conozco tu pasado!" (Voz en off del Semilla). En serio, estimados lectores, no sólo nos encontramos ante una crisis de los fundamentos del conocimiento científico, sino también del filósofo y, en general, ante una crisis del pensamiento. "No te agüites mi rey y vete mejor pos las 'guamas y deja de chorear" (De nuevo el distinguido tono del Semilla).

El ser humano adquiere el conocimiento de su mundo y de sí mismo a través de varias vías, cada una de las cuales se ha ido configurando a lo largo de la historia, de acuerdo a las exigencias de la naturaleza y la complejidad de su propio objeto. La filosofía, la ciencia, la historia, el arte, la teología y, sobre todo, el sentido común, son las principales vías de aproximación al conocimiento de la realidad. "¡El sentido común es el menos común de los sentidos, mi buen, y ya llegaron los pomos vente pa'ca güey!" (Atte. El Brochas)

En los últimos tiempos, desde 1790, cuando comenzó la edad de la razón, la ciencia adquirió un cierto predominio, dado su nivel de adecuación con el mundo concreto, tangible y manipulable que ha constituido el mayor centro de interés del hombre y la mujer en los siglos xix y xx. Sin embargo, la ciencia no puede, debido a que las limitaciones que le impone su propia naturaleza, estudiar y resolver muchos problemas de gran importancia para la vida humana, como tampoco puede verificar o justificar científicamente las bases o supuestos en que se apoya. O como diría nuestro amigo Lord Byron "¿Quién explicará la explicación?" O como dice El chiripas: "...acabo de descubrir que la cerveza no la compras, sino la alquilas; me tome una caguama y meando iando..." En efecto, para que la ciencia pueda entenderse en sí misma, tendría que ponerse también como objeto de investigación; es decir, que debería auto-objetivarse. Por ello, la ciencia resulta incapaz de entenderse a sí misma en forma completa, aunque puede ayudar en la comprensión de ese proceso. Su mismo método se lo impide. Pero la metaciencia no es ciencia como la metafísica no es física. "Ese es mi Chachalaco, qué te metiste que andas tan profundo como tu hermana?" (Intervención del Semilla). No se harte lector(a) hacia donde vamos, como usted ya lo habrá adivinado, es a que existe la gran necesidad de un cambio en la visión del mundo cotidiano. Hacia fines del siglo pasado, el matemático Poincaré dio un ejemplo de movimiento caótico posible. Había inventado el modelo de un sistema solar que tenía dos soles pero un solo planeta. Demostró que el planeta estaba obligado a realizar movimientos increíblemente complicados, semejantes a los de una pelota en un partido de fútbol (Imagínese usted ¿qué perspectiva del mundo o epistemología, podrían desarrollar los habitantes de un planeta como ese?) Este ejemplo demuestra que la computación a largo plazo de las conductas de los sistemas físicos puede resultar imposible, aun cuando se apliquen a reglas y leyes de la ciencia natural. El planeta influido por dos soles obedece a leyes ordinarias de gravitación y no obstante manifiesta conductas impredecibles debidas a alteraciones mínimas en una situación inicial --entre ellas, la situación inicial de observación, de computación, etcétera--, que jamás pueden ser exactamente determinadas. Por eso, las predicciones meteorológicas resultan poco confiables y los pronósticos relativos a los procesos de evolución son, en definitiva, meramente especulativos. La teoría del caos reviste especial importancia porque postula una transición fluida entre el orden y el caos, por la cual las estructuras existentes se desintegran, mientras que del desorden surgen nuevas estructuras. ¿Será que en este fin de siglo está surgiendo un nuevo desorden? "O sea, que este relajo que traemos, va a salir una onda bien chida", afirma El Chiripas.

Estimado seguidor(a) de esta sección de Addictus, no crea que en nuestra décima revista nos dio por el rollo apocalíptico o de la desesperanza ante un mundo lleno de inutilidades como la Barbie misma. Estamos de acuerdo en que cada vez predomina más una vida desechable en nuestro mundo actual, tanto en la forma de pensar como en la de sentir. Para esto, encuestamos a varios ciudadanos y les preguntamos a bocajarro y algunos con el jarro en la boca: "¿Qué es el caos para usted?"

Los heterogéneos entrevistados contestaron lo siguiente:

"El poder Legislativo": Don Curul Gutiérrez.
"El día que los semáforos estén sincronizados en esta ciudad podré creer en que la policía muestra verdadera voluntad de no ser corrupta, sino de evitar que perdamos un dieciseisavo de nuestra vida esperando de una esquina a otra": Cronos Sánchez.
"Un eyaculador precoz": Intolerancia Ramírez.
"Un taxi sin pasaje": Ruletas Zenón.
"Un funeral en el periférico en viernes de quincena": Solvente Gayoso.
"Un carrito de helados con una decadente musiquita repetida, queriéndonos convencer de que ya estamos en el primer mundo": Martín Ortiz.
"Si hubo error de diciembre ¿acaso el que lo cometió no habrá cometido el error de planear y firmar el tlc?": Carlos Serra Armella.
"Un pulmón chilango en inversión térmica": Oscar Imeca.

Resulta que se nos acabó la pila de la grabadora y decidimos ir a los libros y descubrimos que el concepto de caos viene del griego khaos que significa abertura, confusión primitiva de los elementos del universo. Si los que realizaron la serie televisiva de los sesenta, El agente de Cipol, se hubieran atrevido a señalar a los comunistas amenazantes de la tranquilidad mundial, como la organización caos.

Uno de los méritos de Dios es que le puso orden al mundo. Quizá tendremos que pensar en los súper héroes de las historietas para justificar el caos o viceversa. El blindaje, la velocidad, la visión de rayos equis, ser más rápido que una bala y volar más rápido que un avión ya no apantallan a un niñosaurio de ahora, admirador de los Pagüer Dangers --admitamos que se van a arrepentir de haberlos hechos ídolos, como nosotros nos jalamos los cabellos por haber admirado a Ultramán, Superboy y dejarnos impresionar por Godzilla que, por cierto, ataca de nuevo--.

Decía Matelart (Para leer el Pato Donald) que la primera magia de Mandrake era que nunca se despeinaba. Pero ¿qué no habrá ídolos nuevos? En su búsqueda ¿tenemos que tomarnos kool aid de uva para morir por el reverendo Jim Jones --900 muertos en Guyana-- o achicharrarnos por un fanático --87 muertos en Texas--? "Estos son los Waco Fried Children", grita El semilla al oír mi dictado. "¡Ya cállate borracho o te aniquilo con gas sarín de la Verdad Suprema de Japón!" --grito del que redacta--. Pero crueldad promueve crueldad; los valores y los sentimientos pueden tener efecto de boomerang. Perdón recupera perdón, indiferencia produce lo mismo.

El problema es que en la creación de nuevos esquemas de observar la vida y de resolver los problemas que el caos siempre ha traído consigo, surgen fanáticos o visiones desesperadas que confunden a la gente. Es como esperar nuestra salvación en seres extraterrestres, pero una nave espacial que viajara a la velocidad de la luz tardaría 2,300,000 años en llegar a Andrómeda, la galaxia más cercana a la nuestra. Así que ahí se va a entretener. La otra es intentar sentir que nos eternizamos con las nuevas hipótesis de la reencarnación o, si es menos radical, se intentará curar con piedras o numerología. Está bien que la ciencia esté en decadencia, pero no nos agarremos de filosofías, cultos (dianética) o métodos de sustituir poco creíbles. Estamos de acuerdo en que la acupuntura, la medicina natural, la homeopatía y hasta las flores de Bach pueden ser remedios efectivos, pero no para resolver el caos con agua de Tlacote, cromoterapia u otras mafufadas con las que intentan curar hasta las adicciones de los colegas que aquí ya se quedaron dormidos con cara de benditos. Gracias mi querido Teclas, por tu ayuda y paciencia para realizar este caótico documento.

Nota
*Se trata de Mario Bejos L.

 

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