Los personajes de Cri Cri y el mundo de las adicciones (primera de dos partes)

Una de las cosas que más se le puede reconocer a Don Gabilondo Soler, alias Cri-Cri, es ese talento que le dio la capacidad de poder escribir temas infantiles en algún momento posterior a la Segunda Guerra Mundial. Darse a la labor de crear letras y armonías le merecen un reconocimiento particular, independientemente del mal carácter que tenía con los niños, según dicen las malas lenguas.

Los personajes de Cri-Cri y el
mundo de las adicciones

(primera de dos partes)

Mario Bejos L.

Una de las cosas que más se le puede reconocer a Don Gabilondo Soler, alias Cri-Cri, es ese talento que le dio la capacidad de poder escribir temas infantiles en algún momento posterior a la Segunda Guerra Mundial. Darse a la labor de crear letras y armonías le merecen un reconocimiento particular, independientemente del mal carácter que tenía con los niños, según dicen las malas lenguas. De igual manera Giovanni Papinni en su obra de dicción "GOG" intenta convencer al lector en una entrevista del personaje principal con V.I. Lenin, que éste tenía un terrible conflicto con la clase trabajadora, al grado de no poderlos tolerar ni por el olor. Parecería que todas las profesiones tienen una intención oculta que se convierte en lo contrario en el ejercicio cotidiano de nuestra actividad. Freud hablaba de formación reactiva un mecanismo de defensa que se caracteriza por ser una actitud o hábito de sentido opuesto a un deseo reprimido y que se ha constituido como reacción ante éste (por ejemplo, el pudor que se opone a las tendencias exhibicionistas). Volviendo a lo nuestro, Cri-Cri hizo el intento y ése es el que ahora le reconocemos, ¡claro!, pero con el sentido particular de este Armario, que en este tercer número empieza a hacerse tradición.

Según lo anterior, Cri-Cri era evidente en su intención moral de rescatar los valores como el estudio, la unión familiar, la educación y el trabajo. Decimos que era evidente por que el Tío Herminio (otro compositor para público infantil en los 50's sólo se la pasaba amenazándonos con "las rejas de Chapultepec, las rejas de Chapultepec, son buenas, son buenas nomás para usted" y de ahí a un test de daltonismo: "están pintadas de rojo (coro infantil) no, no, están pintadas de azul (coro daltónico) no, no..."; más que un promocional del bello bosque chilango urgía en su necesidad del apañón infantil, porque aún no entendemos cuál era la verdadera intención del autor para crear una canción infantil que abría y cerraba un programa para niños de mediodía. A Gabilondo Soler le reconocemos entre otras maravillas, el ser reconocido a nivel mundial por su labor, sobre todo por el público de habla hispana y con muy pocos competidores para su época. Otra virtud es la gran cantidad de ritmos que incluyó en sus pentagramas, agréguele usted: tango, danzón, country, rock, cha-cha-chá, vals y de veras muchos más. Otro reconocimiento es, por la cantidad de público aún existente en nuestros hijos y nietos que no dudamos que se siga tocando más allá del compact disc.

Una de sus canciones más conocidas fue escrita alrededor de 1947 y es obviamente con una influencia militar. La marcha de las letras hablaba de esa necesidad de que una autoridad como el General dé la orden de dejar los libros abiertos. La crisis educativa en México se venía arrastrando desde el Cardenismo, amplificada por la actitud de los grupos conservadores ante la propuesta de incluir temas sexuales. La marcha de las letras debe ser considerada como modelo de trabajo creativo con la educación, sólo que se quedó en las vocales pero, quizás, logró en su época más motivación que los alfabetizadores actuales.

En otro orden de cosas, existen varios personajes que coinciden con el mundo contemporáneo de las adicciones. En la misma marcha de las letras, se hace alusión a la vocal "U" que "viene hasta atrás...", de ahí que se le utilice para las onomatopeyas del movimiento del buche ante el alcohol, ¡Gluuc!, ¡Gluuuc!

"La patita" es una representación de la mujer que va al mercado (obviamente meneándose de rebozo y bolita) apurada y buscando centavitos (como los de ahora que parecen confeti) para darles de comer a los demandantes patitos que graznan "que me trajiste cuaracuacuá". Pero además, la Patita se enoja "como tú" (dice el coro subversivo y provocador de las tres Conchitas) "por lo caro que está todo en el mercado" (¿también en aquella época?, ¿de ahí la actualidad de Cri-Cri?) como no tiene, regatea y los hijos no tienen zapatitos (¿y el padre, o sea, el pato?, nos preguntamos todos) porque el marido "es un pato sinvergüenza y perezoso" (y posiblemente era alcohólico en actividad) "que no da nada para comer"; lo que hace a una pata codependiente y malhumorada incapaz de poner límites al marido, sólo le queda decirle a los hijos "coman mosquitos cuaracuacuá".

Ahora, "les contaré la historia muy triste de recordar que trata de un negrito con cara angelical" (o sea de los Ángeles California, usa) "pero según memoria al aprender a hablar" salió que vendía perico en el arrabal. Ahora sus cuates le dicen: "Negrito Sandía ya no vendas porquerías o ya verá, o ya verá", porque adulteraba la cocaína y el crack que guardaba en un calcetín, sin importarle las consecuencias en los clientes. Cuando fue mayor de edad se presentó en sociedad y se puso grosero y descortés con un marqués, por el grado severo de intoxicación que traía, acabó como de costumbre echando lumbre de las inhalaciones de thinner que se echó antes del reventón. Total, lo acusaron con la tía o la cia y le anotaron en una libreta los palos que se le dieron.

Otros personajes son los tres cochinitos, que no se trataba más que de tres hijos de un padre ausente y alcohólico, que denotaban su frustración con la compensación que nos dan los sueños. "Uno soñaba que era Rey" (queriendo desplazar al papá). Rey atascado, voraz comedor compulsivo que de momento quiso un pastel, pero "su gran ministro le hizo traer quinientos pasteles nomás para él". ¡Órale! diría Brozo. Otro cochinito soñaba que iba a remar en un mar de alcohol, pero al embarcar se salvó del alcoholismo, por que se cayó de la cama y se puso a llorar. El más pequeño de los tres es un hijo parental, o sea, que cumple funciones de padre más que de un hijo, que soñaba con llenar el hueco que papá dejó por bebedor, poniéndose a trabajar para ayudar a su pobre mamá.

Por último, tenemos a un personaje norteamericano que Cri-Cri nombró el "Ratón Vaquero", caracterizado por "ser güerito y tener grandes los pies". Este personaje cayó en una ratonera de la Procuraduría por traer dos pistolas, las que sacó al inclinarse el sombrero y aventar un gargajo, como preludio para hablar a solas con un agente mexicano y quien sabe qué diablos le dijo. Este le contestó, "con que sí, ya se ve que no estás a gusto ahí y aunque hables inglés no te dejaré salir...", además de reconocer la excelente capacitación del ratón le agregó: "...y aunque me hable en chino pues ni así lo he de soltar". El ratón enfurecido "tiró dos balazos, se chupó las balas y cruzó los brazos" y confesó que era agente de la dea y venía a resolver un problema de narcotráfico que los mexicanos no habían podido resolver y que se necesitaba supervisar el caso que existía en Guadalajara. Cualquier parecido con el caso del Kiki Camarena es mera coincidencia, sólo es Cri-Cri y de una canción infantil.

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