Adicciones en el ropero

Uno de los principales problemas que se presentan en el tratamiento de las adicciones es su negación. Pero ésta no se presenta sólo en lo individual. Existe una serie de mecanismos familiares y sociales cómplices que propician la negación y que se instale como un enemigo implacable disfrazado de normalidad en nuestra vida cotidiana. A continuación, señalaremos algunas situaciones al respecto.

Adicciones en el ropero

Eulalio López García1 y Manuel Pérez Bailón2

Uno de los principales problemas que se presentan en el tratamiento de las adicciones es su negación. Pero ésta no se presenta sólo en lo individual. Existe una serie de mecanismos familiares y sociales cómplices que propician la negación y que se instale como un enemigo implacable disfrazado de normalidad en nuestra vida cotidiana. A continuación, señalaremos algunas situaciones al respecto.

La negación como protección propia
La negación de lo que no gusta, de lo que no es agradable, es un mecanismo de defensa que utiliza el ser humano para la protección de su persona, de sus valores, de sus emociones, de sus sentimientos. En el caso de las adicciones, la negación se presenta en varias etapas de su evolución: la persona niega su adicción, niega su dependencia hacia la sustancia (cuando se trata de adicción a una o varias sustancias), afirma no depender de ella. Más aún, niega el consumo de alguna de ellas y la negación es tal que el adicto por momentos también se lo cree, lo percibe como una realidad, no existe la adicción y por lo tanto no hay ningún problema. Cuando los familiares y amigos se dan cuenta de que hay algo anormal en su conducta, él o ella lo niega e incluso se molesta por el atentado moral contra su integridad por parte de sus seres queridos.

La situación familiar
En la familia también se niega el hecho ¿Cuántas familias están dispuestas a aceptar la existencia de un adicto o más en su seno? La familia a veces no la ve, es la última en enterarse, no quiere darse cuenta, se prefiere la no-aceptación de un hecho que, a veces, ya rebasa los límites de respeto en la convivencia familiar y social.

Esta situación provoca que la adicción se haga más profunda, más difícil de erradicar, aunado a los daños de carácter físico y mental, irreversibles en su gran mayoría para quien consume sustancias.

Cuando los familiares o amigos se dan cuenta de que algo está pasando es porque la adicción ya lleva tiempo instalada en casa, provocado en muchas ocasiones, por el desconocimiento de la conducta del ya adicto: no se conocen sus hábitos, costumbres, o círculos de amistad; en pocas palabras, no se conoce a la persona, por lo que cuando hay un cambio en ella, provocado por el inicio de consumo de sustancias, éste no se percibe.

Es importante resaltar que en el proceso de la adicción se presentan situaciones cotidianas en la vida familiar que están reflejando el consumo. Sin embargo, los integrantes de la familia no las toman en cuenta o las consideran situaciones y comportamientos normales, por falta de información al respecto y, en otros casos, por la falta de voluntad familiar de reconocer el hecho y afrontarlo.

La familia reconoce que el muchacho está desvelado, no ha comido bien, está cansado o tal vez resfriado, pero no piensa que puede tener un problema de adicción.

Con los amigos
El principio fundamental de la amistad es la aceptación incondicional, de tal manera que si se tiene un amigo que empieza a consumir se le respeta, se le tolera, no hay problema, para eso son las verdaderas amistades; como no le hace daño a nadie, es bienvenido y aceptado, siempre y cuando no interfiera en las actividades del grupo de manera fundamental y respete ciertos límites. Difícilmente, los amigos le cuestionarán al adicto su comportamiento; aceptan el hecho porque, de alguna manera, es normal que alguien consuma algo y eso no es malo, ni peligroso; es muy su onda, él consume y el grupo no tiene problema alguno.

En la escuela
Los docentes observan que el estudiante baja de calificaciones, algo pasa, piensan los profesores, no estudia, tal vez no fue a clases o está distraído, pero atender 20, 25, 50 o más alumnos provoca que la educación sea impersonal. Entonces, el adicto sólo es calificado como el que reprobó o tiene malas notas y requiere estudiar más, echarle más ganas; acaso es conminado a buscar ayuda porque algo está pasando. Este hecho refleja la nula o poca información de los docentes en materia de adicciones o, peor aun, la indiferencia hacia este tema.

En la empresa
Mientras el trabajador cumpla con sus obligaciones, no llegue tarde y se quede a trabajar cuando sea necesario, en la empresa no hay problema Si el adicto no es conflictivo ni irresponsable y no da problemas, en la organización difícilmente se reconocerá que existe un grave problema por atender. Se asume, en algunos casos, que la persona toma porque tiene sus broncas como todos; consume alguna sustancia para rendir más o porque está enfermo. Entonces, es normal para el jefe y la empresa, no pasa nada y son problemas que el trabajador debe resolver de manera individual porque no son problemas de la empresa.

Conclusión
El ambiente social propicia la no aceptación de la existencia de problemas por consumo de sustancias, lo que conlleva un ocultamiento general y perverso de las adicciones; se niega la existencia de la adicción; los adictos son de otra familia, de otra calle, de otra colonia, de otra escuela, de otra sociedad, tal vez de otro planeta.

Esta reflexión debe ayudarnos a valorar, en su justa dimensión, el avance inexorable de las adicciones en los ámbitos familiar y social; los gobiernos están perdiendo esta batalla, las familias también y son las nuestras. Las familias deben revisar su situación en relación con el tema, porque la adicción tal vez esté instalada en casa y la tengamos oculta en el ropero. Debemos recordar que la negación no es la solución, porque parafraseando a Monterroso: "Cuando desperté, la adicción seguía ahí".

Notas
1 Especialista en recursos humanos, consejero y asesor en desarrollo personal.
2 Consejero personal en desarrollo humano y profesor universitario.

 

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