Actitud y desarrollo

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La actitud, que consiste en la disposición de ánimo manifiesta hacia el exterior, está definida por una combinación interior de respuestas a eventos del exterior; a su vez, como respuesta a la actitud, se reciben respuestas producto de la interacción con el exterior.

Actitud y desarrollo

Eulalio López García1 y Manuel Pérez Bailón2

La actitud, que consiste en la disposición de ánimo manifiesta hacia el exterior, está definida por una combinación interior de respuestas a eventos del exterior; a su vez, como respuesta a la actitud, se reciben respuestas producto de la interacción con el exterior.

La interpretación
Los diferentes eventos exteriores a la persona producen en el yo interno un efecto de interpretación de la vida, si como respuesta a un evento que se interpreta de manera negativa se responde con una actitud de la misma naturaleza, se corre el riesgo de caer en un círculo vicioso de interpretación y actitud negativa; ante esto, el ser humano tiene la capacidad de darle a eventos negativos una interpretación de diferente naturaleza, puede ser neutral, lo que indica que no es capaz de producir un daño o de naturaleza positiva, lo que permite inclusive alcanzar beneficios a este tipo de eventos.

Sin embargo, se debe recordar que la interpretación de los diferentes eventos son de naturaleza interna; esto es, cada uno de los seres humanos lo interpreta de manera personal y única. Por supuesto, cabe la posibilidad de que la interpretación sea similar (no con una, sino con miles o tal vez de millones de personas), por ejemplo, la muerte puede ser percibida como una cosa mala, triste y negativa, pero también la podemos interpretar como algo bueno, natural, como culminación de un ciclo y una etapa, que inclusive sea motivo de felicidad como producto de pasar de uno a otro estadio de la vida.

Vida agraciada o vida desgraciada
Queremos resaltar en este caso la importancia de la actitud hacia la vida, que da como consecuencia que vivamos una existencia agradable o una desgraciada vida inclusive. La actitud que se tiene ante los demás seres humano es el producto de la resolución que se le da a los diferentes eventos que se presentan a lo largo de la existencia. Desafortunadamente vivimos tiempos en los que la mayoría de las actitudes son de carácter negativo lo que significa, en muchos casos, que lo que ocurre cotidianamente se resuelve como la ocurrencia de eventos malos, nefastos, que sólo vienen a complicarnos la vida, o de otro modo si no todos lo eventos, si los más trascendentes en la vida son vistos y percibidos así.

Hoy vemos, en la mayoría de las personas, una actitud de desgano, tristeza e indiferencia, e inclusive de enojo, sólo basta con abordar un transporte público y observar a los adultos y a los adolescentes. Tal vez los que todavía no manifiestan esto son las pequeñas personas porque todavía están en vías de resolver su interpretación total hacia la vida, pero en su gran mayoría las personas transmitimos una actitud, neutra, de infelicidad o de rencor y odio hacia los demás y hacia la vida en general; no observamos, sin embargo, que esta actitud es en realidad una actitud hacia uno mismo, que realmente lo que se está exteriorizando es una tristeza interior, una infelicidad interna y, en ocasiones, un odio hacia sí mismo.

El Cambio de actitud
Ante esto debemos buscar un cambio en la percepción de los hechos y circunstancias de la vida, esto no significa de ninguna manera como lo hemos manifestado anteriormente, el que se conforme cada quién con la situación actual y se manifieste una actitud pasiva ante estos hechos. Por el contrario, estar satisfecho hoy porque el presente es producto del esfuerzo y actitud a la vida pasada y presente; es aquí donde se manifiesta la diferencia de ser feliz con el pasado porque ya no se puede cambiar y fue producto de la interacción con el entorno, pero ser consciente y capaz de manifestar una actitud de cambio y mejoría hacia el porvenir, interpretar el presente como una oportunidad de ser feliz y plenamente satisfecho, con derecho y capacidad de influir en los eventos que se presentarán y que se lograrán con un beneficio propio. Ésta es una actitud positiva hacia la vida.

La actitud influye de manera fundamental en los eventos de la cotidianidad. Por un lado enferman la mente, pero también enferman al cuerpo, el estado de salud se ve influido por el estado emotivo de la persona; también en la relación con las demás personas la actitud influye de manera fundamental, ¿qué podemos esperar si nos presentamos ante los demás con tristeza, enojo o frustración?, lo más seguro es que como respuesta obtengamos algo de la misma naturaleza.

¿Cómo hacerlo?
¿Dónde empezar?. La respuesta, creemos, está en nosotros mismos; hagamos un alto y paremos de interpretar los eventos de la vida como malos o negativos, tomémoslos como una oportunidad de mejorar y alcanzar el pleno desarrollo.

Cuando se ha llevado una vida con una interpretación negativa, lo normal es que se continúe con la misma actitud, es lo más fácil, es más sencillo seguir con la misma sensación; lo difícil es aprender a percibir la vida de una manera positiva, ante esto se debe borrar la forma de interpretar el pasado y el presente; si se logró aprender a interpretar de una manera equivocada, se debe desaprender y re-aprender (o volver a aprender) para cambiar la respuesta a los sucesos de la vida.

Si no se logra cambiar ese aprendizaje será prácticamente imposible tener una actitud distinta hacia la vida, porque en la mente está grabado que la vida y sus eventos producen daño hacia uno y eso debe de cambiarse. Ese es el reto.

Notas
1 Especialista en recursos humanos, consejero y asesor en desarrollo personal.
2 Consejero personal en desarrollo humano y profesor universitario.