Tutoría, asesoría y consejería para el desarrollo personal (a lo largo de toda la vida)

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El concepto de orientación, tutoría y asesoría cambió considerablemente a lo largo del siglo pasado. Las primeras propuestas lo acotan como una ayuda en la transición de la escuela al trabajo.
Durante los años veinte, se abrió un debate entre la atención individualizada por parte de especialistas y la orientación llevada a cabo por tutores y docentes, ganando terreno el primer grupo, que más tarde constituiría el modelo clínico ya muy próximo a la psicoterapia.

Tutoría, asesoría y consejería para
el desarrollo personal
(a lo largo de toda la vida)

Eulalio López García1 y Manuel Pérez Bailón2

Antecedentes
El concepto de orientación, tutoría y asesoría cambió considerablemente a lo largo del siglo pasado. Las primeras propuestas lo acotan como una ayuda en la transición de la escuela al trabajo.

Durante los años veinte, se abrió un debate entre la atención individualizada por parte de especialistas y la orientación llevada a cabo por tutores y docentes, ganando terreno el primer grupo, que más tarde constituiría el modelo clínico ya muy próximo a la psicoterapia.

Después de una década, se diferencia técnicamente la orientación (guidance) del asesoramiento (counseling), y a partir de 1950 algunas de las propuestas que se difunden son el modelado del comportamiento, el desarrollo de habilidades de vida, las habilidades sociales, la planificación de la carrera, el control y la prevención del estrés y programas de atención personal al empleado, entre otros, logrando con ello enfoques a grupos mayoritarios y poniendo énfasis en la prevención y el desarrollo.

Después de 1980 la orientación incorpora programas preventivos de educación para la salud, al comprobarse que las causas principales de muerte prematura son consecuencia de los malos hábitos en las personas (consumo de tabaco, alcohol, drogas, estrés), lo cual desemboca en un renovado énfasis en la prevención.

La orientación y tutoría de este siglo
Hoy día, este concepto de orientación, tutoría y asesoría ya no puede ser sólo para orientar a los estudiantes hacia una carrera profesional acorde con sus capacidades y posibilidades o para --en el modelo clínico-- ayudaral paciente a solucionar sus problemas actuales, sino que el concepto debe abarcar la totalidad de los esfuerzos del sistema (familiar, educativo, social, de salud, etcétera), para ayudar al individuo a alcanzar el éxito personal mediante un mejor conocimiento de sí mismo y de las posibilidades del entorno. O sea, un modelo integral de prevención y atención e intervención tempranas.

Así entonces, independientemente de las diferencias técnicas entre los tres términos, debe entenderse por orientación, tutoría y asesoría el proceso continuo de ayuda a las personas en todos sus aspectos, con objeto de potenciar la prevención y el desarrollo individual y social de la persona a lo largo de toda su vida.

Dentro de esta concepción, los propósitos generales de la orientación, tutoría y asesoría van desde los que tienen que ver con el proceso de enseñanza y aprendizaje en las escuelas, hasta la prevención y el desarrollo personal para ir conformando seres humanos con alta calidad de vida.

Asimismo, los agentes a contemplar en el proceso deben ser todos los que de alguna manera están alrededor de esas personas: el mismo ser individual, la familia, la escuela toda, el ámbito social, etcétera, y los consejeros personales, todos ellos forman parte de este proceso en el que el fin último es hacer --o ayudar a formar y conformar-- personas felices.

De estos agentes, dos son fundamentales y vitales: primero, los padres de los niños que más tarde serán adolescentes y luego adultos. Porque si todos los padres comprendieran y asumieran el rol de tutor, consejero y asesor de sus hijos durante los primeros años de vida, cuando los niños adolescentes lleguen a la escuela (incluyendo las universidades algunas de las cuales tienen un modelo pedagógico que obliga al profesor a ser tutor de un número de alumnos), estarán impregnados de esa cultura y tendrán la necesidad de atención personalizada, asesoría, consejería, tutoría y orientación, lo cual le facilitaría el tránsito por las diferentes etapas y situaciones de la vida.

En segundo término están los profesores. En la actualidad, la escuela se propone como objetivo el desarrollo de la personalidad integral de todo alumno, constituyendo un factor esencial para la calidad del sistema educativo. Por lo tanto, el concepto de orientación debe entenderse hoy en día, no como un acto puntual, sino como un proceso continuo a lo largo de la existencia, mediante el cual la persona se desarrolla individual y socialmente en todos sus ámbitos de actuación (personal, familiar, social, etcétera) y previene el conjunto de circunstancias que pueden afectarle. Este concepto de tutoría añade al de orientación el hecho de que son los tutores y profesores, en general, quienes llevan a cabo la orientación de los alumnos durante su etapa escolar.

Sin embargo, en ambos casos, parece ser que aún no se ha entendido esta nueva necesidad de intervención en tiempos oportunos; es decir, prevenir en lugar de corregir.

En las familias no existe la capacidad o posibilidad de atender a los niños en un proceso claro y bien planificado de orientación y tutoría y, en las escuelas, la mayoría de los profesores no entendemos a ciencia cierta la necesidad, importancia y ventajas de este proceso. Los profesores --en su mayoría-- no estamos preparados para atender situaciones personales de los alumnos que exigen atención inmediata o de formación a largo plazo y, en el mejor de los casos, los turnamos con el psicólogo de la escuela, si es que existe, creyendo que es ese profesionista el responsable de ayudar al alumno en su desarrollo normal. No apoyamos, no orientamos, no aconsejamos, no tutoreamos.

Padres ni profesores entendemos este proceso porque éste exige ahora coordinación, planificación y organización, diagnóstico psicopedagógico, asesoramiento e intervención en las diversas áreas, lo que implica estudio, trabajo y esfuerzo.

El enfoque actual de la orientación no debe ser remedial, asistencial o terapéutico, sino que debe centrarse en la prevención. Paralelamente, se debe potenciar el desarrollo personal y social, lo cual implica habilidades de vida, habilidades sociales, inteligencia emocional y muchas cualidades, objetivo que iremos desarrollando en este espacio.

El tutor, orientador, asesor y/o consejero debe tener claro que va a atender al individuo como un ser integral y que las áreas de intervención no deben entenderse como partes aisladas, sino más bien como un sistema de vasos comunicantes con numerosas interconexiones. Además, estamos hablando de seres humanos que a lo largo de su vida requieren de este tipo de ayuda.

Notas
1 Especialista en recursos humanos, consejero y asesor en desarrollo personal.
2 Consejero personal en desarrollo humano y profesor universitario.