Universitarios y plan de vida

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Algunas de las causas de deserción de los jóvenes universitarios son ya conocidas. Por un lado, la falta o escasez de recursos económicos para continuar sus estudios; por el otro, matrimonios o relaciones de pareja precipitadas a causa de un embarazo no deseado o por la inquietud natural de la adolescencia. Sin embargo, creemos que existe una tercera razón que obliga a los jóvenes

Universitarios y plan de vida

Eulalio López García y Manuel Pérez Bailón

¿Por qué desertan los jóvenes universitarios de la escuela?
Algunas de las causas de deserción de los jóvenes universitarios son ya conocidas. Por un lado, la falta o escasez de recursos económicos para continuar sus estudios; por el otro, matrimonios o relaciones de pareja precipitadas a causa de un embarazo no deseado o por la inquietud natural de la adolescencia. Sin embargo, creemos que existe una tercera razón que obliga a los jóvenes universitarios a abandonar sus estudios: la falta de planeación o el escaso margen de entendimiento de esta herramienta administrativa que puede ser aplicada a la vida personal.

Consideramos que ese plan de vida podría ayudar a los jóvenes a concluir satisfactoriamente sus estudios si fuese aplicado de manera correcta durante los primeros semestres de vida universitaria, porque es realmente una poderosa herramienta para este fin.

La gran mayoría de los estudiantes desertores no consideran la importancia del plan de vida personal, es más, algunos ni siquiera lo conocen. La situación escolar, la misma dinámica grupal y la falta de planeación los llevó a esa decisión de abandonar la escuela, porque al no contar con un plan de vida, los jóvenes se dejan llevar por las circunstancias y ahora están en otra situación distinta a la que consideraron cuando ingresaron a la escuela.

Con base en lo anterior, creemos que la elaboración y el seguimiento de un plan de vida personal de los jóvenes universitarios, deberá de ayudarles a permanencer en la escuela y a manejarse más acertadamente.

¿Para qué deben planear los universitarios?
Es importante que los alumnos se planteen personalmente propósitos, metas y objetivos cuando ingresan a la universidad, porque con ello van estableciendo prioridades y estrategias para dirigir sus esfuerzos y alcanzar los objetivos y metas marcados. Sin embargo, si no existen objetivos precisos y metas claras, el estudiante --novato en ese ambiente-- se confunde y muy fácilmente se deja envolver por la dinámica escolar y social, desatendiendo con ello los propósitos de su ingreso a la institución. Si consideramos, en términos generales, que un objetivo principal al ingresar a la escuela es concluir su instrucción profesional, entonces esa situación manifestada le impide cumplir el gran objetivo a largo plazo, debiendo cambiar la dirección de sus esfuerzos y concentrándose en ajustarse a su nueva condición para salir adelante.

La ventaja de elaborar un plan de vida estriba en que éste será el eje rector durante la permanencia en la escuela, sin que este plan sea rígido e inflexible. Este plan le permite al estudiante concentrarse en su cumplimiento, seguimiento y ajuste necesarios.

Sí, los universitarios deben planear y cumplir, lo más fielmente posible --ajustándose al necesario cambio-- ese plan inicial que les permitirá guiarse durante su permanencia en la escuela.

¿Cómo empezar?
Primeramente, el estudiante deberá ser capaz de contestarse la pregunta de ¿para qué estoy aquí? La respuesta deberá darle claridad sobre sus propósitos básicos en la escuela y le ayudará a ir definiendo sus objetivos a mediano, corto y muy corto plazos. Esos objetivos le permitirían ir planteando sus prioridades y estrategias y lograr su cumplimiento. El planteamiento no es fácil; requiere una visión que difícilmente se tiene a esa edad, por ello, nuestros jóvenes universitarios requieren ayuda sistemática que los guíe en este difícil trance de cambio de hábitos y percepción. Una cosa es clara: si los universitarios no saben planear, quienes tenemos que ver con la educación de los estudiantes debemos ser capaces de ofrecerles las herramientas técnicas, humanas y creativas para el logro de sus objetivos. La planeación personal es parte del proceso de aprendizaje, aunque se ha descuidado o, peor aún, no se ha advertido.

Por último y sin que éste sea el final, es imprescindible comenzar a adquirir la cultura de la planeación personal en las universidades públicas del país. A fin de cuentas, la escuela no sólo debe dar conocimiento científico o adiestramiento y capacitación; también debe colaborar en la necesaria integración del ser humano en toda su compleja diversidad y promover en los estudiantes universitarios la conciencia crítica, para así ser el arquitecto de nuestro propio destino. Pero, como en cualquier proyecto, primero se diseña el boceto (el plan personal) y poco a poco se van integrando las partes hasta concluirlo.

Si trazamos un plan de vida y lo cumplimos bien, el resultado será un ser humano feliz y satisfecho, un ser humano libre y lleno de amor y equilibrado.