¿Tiempo de crisis?... Estupendo

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Momento difícil, dificultad, penuria, escasez, etcétera, son todos sinónimos de esa palabra que hoy nos ocupa.
En nuestro país, la crisis es ya una constante; en la actualidad -y desde hace unos cuantos sexenios atrás- con altas tasas de inflación difícil de detener, un descenso drástico de fuentes de trabajo disponible,

¿Tiempo de crisis?... estupendo

Eulalio López García y Manuel Pérez Bailón

¿Qué es la crisis?
Momento difícil, dificultad, penuria, escasez, etcétera., son todos sinónimos de esa palabra que hoy nos ocupa.

En nuestro país, la crisis es ya una constante; en la actualidad --y desde hace unos cuantos sexenios atrás-- con altas tasas de inflación difícil de detener, un descenso drástico de fuentes de trabajo disponible, constante incremento de precios, tasas impositivas altas, etcétera, la situación se torna angustiosa y atemorizante para los habitantes de este país.

Millones de hombres y mujeres luchan desesperadamente para conservar su nivel de vida, aunque con poco éxito debido a todas esas variables externas, macros y difíciles de entender para muchos.

Todos los mexicanos, de una u otra manera, han pasado por esos momentos difíciles. La mayoría pasan por esos momentos durante y largos periodos; otros cuantos, tienen esos sentimientos ocasionalmente --ya sea por periodos un tanto largos o breves--; pero otros, los menos, poca o rara vez presentan esta situación. Estos últimos son de los que podemos aprender para poder sentirnos mejor en muchas de las situaciones cotidianas a lo largo de nuestra vida.

¿Es mala la crisis?
Creemos que ésta no necesariamente es mala. Al contrario, desde un punto de vista optimista es un cambio rápido que se produce en el transcurso de una enfermedad y que es síntoma de mejora. Entonces, la crisis es una oportunidad y, en tiempos de crisis, las oportunidades abundan.

La mayoría de las personas no lo creen porque no pueden, o no saben entender ni evaluar en términos prácticos las nuevas condiciones que pueden aprovecharse para sacar ventajas personales y económicas; 95% de las personas esperan hasta el último momento o cuando ya es demasiado tarde para tomar una decisión, o claudicar o ahogarse.

No obstante esas personas --las menos-- que tienen la habilidad de saber manejar las crisis, tienen mente y ojos abiertos y no se dejan vencer por el miedo o el desaliento. Prevén, se adelantan a la crisis y tienen tiempo para prepararse, informarse oportunamente e investigar opciones y alternativas para hallar más oportunidades de las que se imaginan.

¿Consecuencia? Una más feliz transición y un aprovechamiento más eficiente y productivo de su potencial para lograr un máximo rendimiento económico y, por ende, un mejor desarrollo personal.

La naturaleza humana es tal que desaceleramos casi todas las actividades productivas en época de crisis. Mala decisión. Porque generamos un proceso mental contraproducente, con elementos y factores posteriores que contribuyen a profundizar la situación de crisis hasta niveles insospechados. Así, repetimos los mismos errores y equivocaciones.

En lugar de usar la creatividad inherente a cada ser humano y desarrollar nuevas y mejores formas de aprovechar el momento, caemos en la trampa tradicional del miedo ante el futuro y preferimos cerrar la puerta para supuestamente protegernos. Nos echamos a dormir.

Pero al detener y reducir toda nuestra actividad se crea una incertidumbre y miedo tales que todo prácticamente queda en suspenso, pero con ese proceso se inicia todo un conjunto de condiciones negativas que llevan a la pereza y al marasmo, afectando lo físico y mental, causando fuertes trastornos en la salud personal y familiar.

¿Cómo enfrentar la crisis?
Se requiere, por lo anterior, de una fuerte dosis de dominio y control sobre las emociones negativas que abundan en época de crisis. Hace falta un estado de ánimo fuerte y positivo que nos permita reconocer la crisis, enfrentarla y sacar provecho de ella.

Maximizar las oportunidades que nos brinda esa malsonante crisis para aprovecharla a nuestro favor y beneficio.

Pocos seres humanos se dan cuenta que es precisamente en momentos de crisis donde abundan, o más bien, se crean las oportunidades con sólo usar mejor su iniciativa e inteligencia.

Es éste el momento indicado para reanalizar tanto su estado financiero como su propia experiencia y capacidad personales.

No es el momento de tener miedo. De hecho, es el mejor momento para actuar, para invertir y redoblar esfuerzos porque precisa y curiosamente es cuando disminuye o desaparece la competencia.

Cualquier crisis saca lo inesperado e insospechado de cada ser humano. Por un lado, se tiene la alternativa de no hacer nada, lo que al final resultará más caro, quizá la supervivencia, o por el otro, sacar una diferente, nueva y mayor corriente de energía creativa, lo que permitiría alcanzar metas y objetivos, inclusive hasta rebasarlos.

La crisis es como la serpiente que fija y paraliza de terror a su víctima antes de morderla. Uno tiene que romper este trance hipnótico a toda costa para salvarse.

No nos dejemos paralizar por las circunstancias y por el pesimismo de quienes nos rodean. De hecho, no nos dejemos devorar por el miedo, porque podríamos perderlo todo.